MARIA ELENA MATHEUS
ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL
Expertos internacionales en Washington cuestionaron un artículo
publicado en The Washington Post, en el que Jimmy Carter expone
los requisitos indispensables para alcanzar una votación
justa en el estado de Florida, especialmente la "inmediata
y exacta tabulación de las boletas impresas" de las máquinas
de votación electrónica.
Los analistas se sorprendieron al leer que el Centro Carter
no haya requerido las mismas condiciones en su informe sobre
el referendo revocatorio venezolano cuando decretó
"no hubo fraude", como resultado concluyente de su observación
internacional en Venezuela.
En el artículo "Todavía en la búsqueda
de un voto justo en Florida" publicado el 27 de septiembre,
Carter escribe que los problemas de las elecciones del
año 2000 se repetirán en los próximos comicios
del 4 de noviembre en Florida.
"Lamentablemente, el Centro Carter no estableció
las mismas exigencias al Consejo Nacional Electoral
(CNE) de Venezuela", destaca Stephen Johnson, analista
del Heritage Foundation de Washington para América
Latina y el Caribe, en su estudio sobre el proceso venezolano:
"Ellos permitieron a Chávez ejercer restricciones
sobre los observadores y basaron sus informes en lo
que les fue permitido ver. Ellos dejaron pasar payasadas
que cambiaron la contienda a favor del Presidente y
aceptaron una auditoría precipitada que no logró
satisfacer las preocupaciones de la oposición sobre
fraude".
Carter critica abiertamente con nombre y apellido
a la secretaria de Estado de Florida, Katherine Harris
_quien fue una de las dirigentes de la campaña
de Bush y Cheney_ a quien acusa de estar parcializada.
También acusa al gobernador Jeb Bush, hermano
del actual presidente de EEUU, de no haber tomado
las medidas para garantizar un justo e igualitario
tratamiento a todos los votantes.
El ex presidente concluye que no es probable que
puedan establecerse reformas a menos de dos meses
de la votación presidencial en EEUU. "Quizás
el único recurso será enfocar máximo
escrutinio público en el sospechoso proceso
en Florida".
Deberes
Paradójicamente, en Venezuela, el ex presidente Carter
describió el proceso como limpio y urgió
a ambos lados a aceptar los resultados "de buena
fe". En cambio, dice Stephen Johnson, "él
debió destacar las restricciones sobre
los observadores, las maniobras del Gobierno
para cargar el Registro Electoral, la intimidación
a los votantes por los partidarios del presidente
y la falta de transparencia del proceso electoral
y en la auditoría subsecuente".