Para Carl Gershman, presidente del National Endowment for Democracy, las acusaciones del Gobierno venezolano en relación con que el dinero que donaron a la organización no gubernamental Súmate tenía como intención contribuir al derrocamiento del presidente Hugo Chávez es "injuriosa".
Así se reseña en un artículo publicado en The Wall Street Journal, firmado por Mary Anastasia O'Grady, en el cual reseñan las imputaciones que tribunales venezolanos han hecho a los miembros de Súmate. Gershman rechaza tales imputaciones y señala que Chávez sólo hace una "demagogia nacionalista".
"Esta demagogia nacionalista es clásica en Chávez. Como el presidente del NED, Carl Gershman, dijo el 12 de octubre: "Consideramos que la idea de que el NED sea un instrumento para lograr un cambio de régimen contra los gobiernos que EEUU no aprueba es una acusación injuriosa".
Según el artículo, "por varios años, Chávez ha estado tratando de provocar una pelea con el gobierno de Bush usando una retórica de odio. El Gobierno tal vez sabiamente, ha ignorado en gran medida el ruido procedente de Caracas. Sin embargo, ahora cuando cuatro demócratas son acusados de conspirar con EEUU para derrocar al presidente venezolano, es obviamente el momento de una política más enérgica de parte de Washington. Los cuatro miembros de Súmate han actuado de buena fe y sin duda creían que el mundo libre apoyaría su labor".
Señala el texto que "el verdadero crimen de Súmate ha sido su efectividad para retar el régimen de Chávez. Dos meses después, sigue vivo el debate sobre si Chávez manipuló fraudulentamente el referendo revocatorio presidencial de agosto. Lo que no puede discutirse es que no hubo ni siquiera un mínimo nivel de transparencia en dicho proceso. Los análisis estadísticos realizados por investigadores de Harvard y del Massachusetts Institute of Technology (MIT) muestran que era improbable que las muestras de votación emitidas por el régimen realmente reflejaran el conteo general de sufragios".