Los espías invisibles, en el espectro informático, existen. De acuerdo con John Bedrick, gerente del Grupo de Mercadeo de McAfee), la mayoría de las personas tiene cierta experiencia con cookies, ventanas emergentes, programas publicitarios y de vez cuando con aplicaciones espía.
Sin embargo, lo que mucha gente no sabe es que estos problemas no sólo surgen en su hogar, sino también en el trabajo. Por consiguiente, esto se ha convertido en un problema bastante real que deben enfrentar los expertos en seguridad y el personal de Tecnologías de la Información.
Se estima que nueve de diez computadores que se conectan a Internet tienen instalada cierta cantidad de programas espía. Aunque muchos de estos programas sólo son molestos, otros pueden ser claramente peligrosos en un entorno empresarial.
Estos tipos de riesgo le quitan el sueño a expertos en seguridad, que se preguntan cuánta información se podría estar filtrando de los entornos de su empresa, y cuáles son los posibles daños.
Los posibles programas no deseados pueden afectar en forma significativa a las empresas, dado que disminuyen la productividad, abusan de los recursos de infraestructura y además representan riesgos de seguridad bastante considerables.
Elegir una solución de seguridad para una empresa es muy distinto a elegir una para un consumidor. Una versión minorista o para consumidores de un producto de seguridad será normalmente adecuado para uso doméstico. Sin embargo, para el uso corporativo, debe buscarse herramientas claramente diseñadas para su uso en organizaciones que trabajan en redes y tener la capacidad de administrar antivirus, firewalls de sistema, prevención de intrusos y otros elementos indeseados.
Es aconsejable además suministrar soporte técnico las 24 horas y todos los días y contar con respaldo de investigación acerca de las nuevas amenazas que van surgiendo, así como mantener al personal informado acerca de los riesgos que se corren en Internet.
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