A juicio de Omar Bello, la respuesta económica a la reforma de la Ley del BCV no será la tradicional. En una economía abierta se esperaría una salida de capitales y un importante repunte inflacionario, con todas las consecuencias que se generan por estas situaciones. Sin embargo, las restricciones para la compra y venta de dólares, además del control de precios, generará una respuesta financiera diferente.
Para el ex primer vicepresidente del BCV, el financiamiento a través de las reservas internacionales y la menor capacidad del emisor para hacer política monetaria provocarán una importante presión inflacionaria que no podrá estallar por los controles que impone el Gobierno.
Esto no significa que el ciudadano común estará al margen de los efectos de las modificaciones legales; al contrario, Bello pronosticó escasez y, en algunos casos, la desaparición de productos de la cesta básica del venezolano.
Agregó que el sector productivo cada día debe enfrentarse al incremento paulatino de los precios al mayor, alzas que deberían ser trasladadas al consumidor final, pero que no pueden hacer porque el Ejecutivo no lo permite.
Bello explicó que a los empresarios, tarde o temprano, no les quedará más remedio que cerrar las puertas de sus negocios, ante la imposibilidad de seguir costeando las pérdidas, como recientemente sucedió con las carnicerías.
El ex primer vicepresidente del BCV expresó que estas situaciones terminarán por provocar daños económicos que no serán fácilmente resueltos.
No se atrevió a precisar los años que harán falta para regenerar el proceso económico, pero indicó que el desmontaje de los controles de cambio y de precios deberán ejecutarse con mucho cuidado, a fin de no provocar males mayores.
Bello resaltó que desde inicios del año 2003 las instituciones económicas venezolanas han sufrido una erosión, lo que contribuye a que el nivel real de inflación no pueda ser registrado de manera precisa.
Algunas de las situaciones que plantea a este respecto es el aumento de las importaciones, práctica realizada por el Gobierno para neutralizar las presiones inflacionarias, así como la participación _a través de la red de mercados populares Mercal_ para ofrecer productos subsidiados, contra los cuales el sector privado no puede competir.
Esto, junto al desempleo que se mantiene y a la baja ocupación en las industrias, entre otros factores, le hacen pensar a Bello que la política monetaria que desarrolla el BCV no es precisamente lo que ha generado el control de los precios. Más bien cree que los controles sobre la economía son los que permiten "un cierto grado de inflación reprimida".