MARIELA LEON
EL UNIVERSAL
El sector del comercio y los servicios podría cerrar
el año con un crecimiento del 15,2% respecto a 2004 y prevé
reportar una expansión adicional del 12% en 2006.
Este saldo favorable en la actividad terciaria de la economía,
que se ve reforzada con un aumento del 20% en las ventas en
relación al año anterior, "no cuenta con garantía
de sustentabilidad", dijo el presidente de Consecomercio.
Explicó Noel Alvarez que se trata de un crecimiento
halado por el gasto público y divorciado de la inversión
privada local e internacional.
Al ofrecer un balance sectorial del año, señaló
que el comercio "es una positiva referencia sobre el aumento
de negocios en el país, producto del alto nivel de
liquidez monetaria existente, no reflejan nuevas y mayores
inversiones".
Es un hecho, comentó el empresario, que la normativa
jurídica y la intención política actual
privilegian al capital internacional, en contra del
nacional, "al que se le insiste en relacionar con conductas
y hechos no coincidentes con el espíritu y la base
ideológica de la gestión pública".
Consecomercio ha expuesto con insistencia a lo largo
del año "la necesidad de hacer crecer la economía
sobre bases estables, porque el gasto público
no garantiza dicha estabilidad. Un crecimiento económico
en esas condiciones sólo proyecta un transitorio
espejismo numérico, apuntalado por la disponibilidad
y uso abundante de los recursos provenientes del petróleo.
Inclusive oculta la posibilidad de aplicar nuevamente
programas de ajustes macroeconómicos con cargo
al bolsillo y al bienestar de los venezolanos".
A tope
Alvarez insistió que este crecimiento
seguirá condicionado por un conjunto de
situaciones que este año se exacerbaron
y que deben ser atendidas en el 2006. Son ellos
los sistemas de control de precios y de cambios
y la implementación de sanciones discrecionales
en contra del comercio formal.
Así como el acoso tributario que afecta
a los contribuyentes formales y la inseguridad
jurídica e inseguridad de bienes y personas,
con sus efectos en el temor a invertir.
Destacó la "implementación de
un proceso integrador emprendido por el
Gobierno sin el concurso y la participación
de los hombres y mujeres de empresa, como
de los trabajadores y de la propia sociedad,
en la que el interés político
pareciera privar sobre las ventajas económicas
para el país; de allí el exacerbado
capitalismo de Estado que pretende invadir
todos los espacios".