VICTOR SALMERON
EL UNIVERSAL
Las cuentas del Banco Central de Venezuela comienzan a teñirse
de rojo. El balance del organismo registra pérdidas por
el orden de 193 mil 930 millones de bolívares al cierre
de enero de este año.
Jesús Rojas, ex gerente de finanzas del BCV, explica
que "éstas pérdidas obedecen al alto costo de la
política monetaria, en este momento hay más de 30
billones de bolívares en certificados de depósitos
que generan intereses que hay que pagarle a los bancos".
Y es que el aumento del gasto público pone en marcha
una cadena que dispara los costos del Banco Central. En
Venezuela ocurre que la mitad del ingreso proviene de la
venta de petróleo, así que el Ejecutivo cambia
a bolívares una parte de los petrodólares en el
BCV y acto seguido los inyecta a la economía a través
de obras públicas, pagos a empleados y contratistas.
Si esta masa de bolívares se dirige a la compra
de bienes y servicios, que como es el caso del país
no son suficientes para satisfacer la demanda, los precios
comienzan a escalar, por lo que el Banco Central tiene
que absorber fondos con la emisión de certificados
de depósitos a 28 y 14 días de plazo, que reciben
intereses de 10% y 9,25%.
El resultado es que al cierre de enero el Banco Central
tiene represada en los certificados de depósitos
una masa de 30,2 billones de bolívares, que el
año pasado obligó a un pago de intereses en
el orden de 1,8 billones.
No obstante, el Central ha logrado recuperarse de
pérdidas puntuales al cierre de un mes, como
ocurrió en octubre y noviembre del pasado año,
para luego alcanzar ganancias al cierre del semestre.
Pero la presión va en aumento. A la par de
que el Central ha tenido que realizar pagos cuantiosos
por los certificados de depósitos, el directorio
del Instituto transfirió al Ejecutivo seis
mil millones de dólares de las reservas internacionales
que reportaban dividendos y todo indica que hará
un nuevo desembolso de cuatro mil millones de dólares
para satisfacer otra exigencia del presidente de
la República.
Nuevo método
Sumergido en un boom petrolero que infla los ingresos, el
Gobierno se dispone a incrementar el gasto público
en 2006 a niveles récord para los últimos
diez años por lo que la liquidez, que el
pasado año registró un salto de 51%,
seguirá en expansión.
Ante esto el Banco Central ha adoptado medidas
para incrementar la absorción de fondos.
Le ordenó a las torres financieras que
congelen a manera de encaje una porción
de los depósitos que reciben en activos
líquidos y coordinó con el Ministerio
de Finanzas para que los intereses que obtienen
los organismos públicos por las inversiones
en bonos sean reportados a la Tesorería
Nacional.
La meta oficial del BCV es contener la
inflación en torno a 10% este año.
vsalmeron@eluniversal.com