El asesor de la OEA no cree en el surgimiento de la izquierda en Latinoamérica
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SARA CAROLINA DIAZ
EL UNIVERSAL
No cree en el resurgimiento de la izquierda en América
Latina. Dice "basta" a la pretensión de generalizar lo
que ocurre en esta parte del hemisferio y achaca el surgimiento
del nuevo estilo de los gobernantes de la región a respuestas
propias de la historia de los países, pero en singular.
Jonh Biehl, quien hasta hace unos días fuera director
de Asuntos Políticos de la Organización de Estados
Americanos (OEA) y ahora asesor de la Secretaría del
órgano multilateral, aconseja a los gobiernos de Estados
Unidos y Venezuela volver a la diplomacia tradicional y
bajar la retórica para enfocarse en las diferencias
"reales" que existen entre las administraciones de George
Bush y de Hugo Chávez.
Durante su estancia en Venezuela el diplomático
de origen chileno participó en el I Encuentro de
Autoridades Nacionales sobre Trata de Personas realizado
en la isla de Margarita y organizado por la OEA, pero
tuvo tiempo para detenerse a reflexionar sobre la geopolítica
continental.
_Estados Unidos anunció una ayuda en materia
de seguridad a Colombia. ¿Eso no podría incidir
en el deterioro de las relaciones entre Colombia y Venezuela?
Tomando en cuenta que este es uno de los peores momentos
de diplomacia entre Caracas y Washington.
_Las relaciones entre Venezuela y Colombia han sido
muy cordiales, francas y directas. Los problemas y
malos entendidos se pueden producir por diferencias
naturales por compartir una frontera y eso se ha solucionado
de manera constructiva en todos estos años. Venezuela
ha apoyado a Colombia a través de la OEA para
contribuir a que haya paz en Colombia. Venezuela no
puede ser excluida del proceso de paz de Colombia,
sino todo lo contrario. Creo que a Venezuela le gustaría
ver a una Colombia absolutamente pacífica por
lo que creo que cada vez habrá más y más
coincidencias entre ambos países.
_¿Cómo ve la OEA la relación
entre Estados Unidos y Venezuela que en lugar de
mejorar cada día luce peor? ¿Qué
ha hecho últimamente la OEA al respecto?
_El secretario de la OEA ha hecho unos llamados
delicados. Ha tratado de cambiar un poquito la
retórica. Probablemente detrás de esa
retórica que puede ser aparentemente muy
fuerte, las discrepancias pueden ser mucho menores.
Es necesario retornar a un modo más diplomático
de decirse las cosas, un modo más tradicional
sin tanta discrepancia. Eso ayudaría muchísimo
a mejorar la atmósfera regional y uno podría
centrarse más bien en la solución de
los problemas que realmente aquejan a las naciones
entre sí que a los efectos que produce la
retórica.
_¿Cómo calificaría la
relación entre Estados Unidos y Venezuela?
_Yo diría que estamos en una etapa en
que muchos de los problemas se agravan porque
no se llega al fondo, porque la retórica
los aleja. Yo creo que esa etapa se va a superar.
Cuando se busque un diálogo franco y
directo la gran mayoría de los problemas
se van a solucionar por la vía diplomática.
En toda América hay un consenso para
que esa retórica baje. Hay una América
Latina nueva que está surgiendo y quiere
reencontrar su identidad y tal vez por eso
ocurren estas cosas.
_Lo dice por el surgimiento de
gobiernos de izquierda en Chile, Bolivia,
Uruguay, Argentina, Brasil y Venezuela y
ahora probablemente en países como
Perú y México?
_No se puede clasificar de manera general
diciendo que aquí están los
rojos, aquí los amarillos, aquí
los verdes. Cada uno de los países
nuestros tiene una historia propia que
en este momento está buscando soluciones
a sus problemas particulares.
_No cree que esté surgiendo
una América Latina orientada hacia
la izquierda?
_No creo eso, de ninguna manera.
Eso hoy día no tiene sentido.
Lo que creo es que ciertamente hay
problemas comunes de pobreza, distribución
del ingreso, de falta de inversión,
de falta de trabajo, inmigración
masiva y problemas a los que hay que
buscar soluciones. Pero no existe
ese enfrentamiento ideológico
del pasado. La creación de un
enfrentamiento de esa naturaleza tiene
un gran contenido artificial pero
no sé cómo definirías
izquierda y por qué crees que
hay una polarización.
_Varios de estos gobiernos
se autodefinen de izquierda, y digamos
que existen unos gobiernos que no
comulgan con ciertos preceptos...
_No, no. Yo creo que eso es un
error muy grave. Cada país
tiene problemas distintos. Kirchner
es una respuesta a un problema
argentino. Muy distinto de la
elección de Chile que está
dando respuesta de una culminación
de lo que fue una dictadura hacia
una democracia. Evo Morales pertenece
a un contexto boliviano y responde
a un fenómeno muy boliviano
relacionado con los indígenas
que no necesariamente tiene que
ver con izquierdas o derechas.
Desde la Conquista española
un representante indígena
gana el poder con una gran cantidad
de votos. Si uno va país
por país vemos que cada uno
tiene su contexto. En Uruguay
vemos que Vásquez aplica
una serie de políticas que
uno no puede definir si son de
izquierda o derecha, así
con Lula...
_¿Y con Chávez?
_El presidente Chávez
es una interpretación
de Venezuela de muchísimos
años, la caída de
los partidos políticos,
por ejemplo. Hay una respuesta
allí. Lo importante es
que cada una es una respuesta
creativa pero no hay una línea
común entre todos esos
gobiernos. Yo diría que
América Latina está
reclamando precisamente para
que no se le coloque en bloque
y para que la identidad de
cada pueblo sea reconocida,
lo que no significa que no
tengamos cosas en común
y que podamos trabajar juntos.
No queremos que se reconozca
como que todos somos una dictadura
o que todos somos de izquierda.
Eso es erróneo. Cada
país busca su propia
identidad y salir de los grandes
bloques en los que siempre
se le quiso encasillar.
_¿Cómo
queda Estados Unidos que
parece que no entiende a
América Latina?
_Estados Unidos está
reentendiendo a América
Latina como su aliado.
Hay un proceso de entender
el fenómeno del que
hablábamos antes
y no es fácil porque
demanda mucho más
tiempo, ya no se pueden
hacer generalizaciones.
Hay que considerar que
Estados Unidos está
liderando una lucha contra
el terrorismo y eso le
toma gran parte de la
capacidad de su pensamiento
político.
_Volviendo
al tema de Estados UnidosVenezuela,
para la OEA, entre los
dos países ¿quién
tiene el volumen más
alto?
_Bueno, el viejo
dicho dice: palabras
traen palabras. Cuando
alguien dice algo
uno contesta o el
otro no contesta,
o se enoja y guarda
silencio. Pero a veces
el silencio puede
ser tan duro como
la palabra, porque
aleja. Ojalá
los problemas reales
fueran los que se
conversaran y no estos
decires que no ayudan.
sdiaz@eluniversal.com
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