MARINELLYS TREMAMUNNO
EL UNIVERSAL
Los Teques. "En diciembre a mi esposo le dieron
cuatro tiros en Ocumare del Tuy y por eso nos vimos obligados
a abandonar nuestro apartamento y dejar allí nuestros corotos,
con el fin de tomar de nuevo los galpones. De qué nos valen
esas viviendas si se están cayendo y no tenemos seguridad",
expresó Gisel González, quien es una de las personas
que desde hace diez días decidió tomar sin previo
aviso las ruinas de los galpones de El Paso, en Los Teques.
González conoce muy bien estos galpones, pues durante
dos años pernoctó en ellos, en espera de una vivienda
digna, luego de que fuese damnificada de La Matica Arriba,
en Los Teques; hasta que en diciembre del año pasado
fuera anunciado con bombos y platillos el cierre del cuestionado
refugio antes del 24 de diciembre, por no contar con las condiciones
aptas para tal fin.
Explicó que en ese entonces presentó cuatro "cartas
ofertas" u opciones de viviendas en los Altos Mirandinos
para su adquisición a través de IviMiranda; sin
embargo, todas fueron rechazadas y no le quedó otra
que aceptar su traslado, junto a su esposo e hijos, a unos
apartamentos en el sector Mata de Coco de Ocumare del Tuy,
sin saber siquiera de qué iban a vivir en esa región
de los Valles del Tuy, pues no conocía a nadie. "Nos
mandaron por maldad", sostuvo González.
Por su parte, Sandra Acosta, otra de las damnificadas
que decidió regresar, dijo que "hasta ahora nos hemos
venido para los galpones de El Paso cuatro familias de
Mata de Coco para que nos reubiquen en Los Teques. Prefiero
estar aquí con mis ocho hijos hasta que nos resuelvan
nuestro problema. Allá, en Mata de Coco, no se ve
la policía y las paredes están huecas. Todo
se está cayendo", afirmó. Los galpones no tienen
puertas ni ventanas, carecen de los servicios básicos
como luz y agua, y en los alrededores pululan las moscas
por la gran cantidad de basura acumulada.
Además de los desertores de Ocumare, en los galpones
también se encuentran refugiadas otras 16 familias
provenientes de los sectores menos favorecidos de Los
Teques.
Yelitza Mijares indicó que tienen 15 días
en el lugar porque fue desalojada donde estaba alquilada
junto a su familia y ahora no tiene a dónde ir.
"Las facilidades que supuestamente da el Gobierno
para tener vivienda son un espejismo. Los créditos
son pura burocracia. Para eso hay que pagar. Una señora
me dijo que si le pagaba me conseguía un crédito,
pero no tengo cómo pagarle. También subieron
todas las casas por encima de los 50 millones. Con
un sueldo mínimo, ¿cuándo reúno
ese dinero? Nosotros no estamos pidiendo que nos regalen
nada. Lo que queremos es una oportunidad, que nos
den una ayuda", dijo.
Al igual que el resto de los refugiados, Mijares
denunció atropellos de parte de las autoridades
del Instituto de Vivienda de Miranda (Ivi-Miranda).
Se niegan a ser trasladados a otro refugio por temor
al hacinamiento.