El radical enfrentamiento entre los capitanes y Chávez, -quien finaliza eximiendo a Blanco La Cruz de la orden de ejecutarlo en acción- tiene varias lecturas. Una de ellas puede relacionarse con la decisión de Chávez de no bajar del Museo Histórico Militar.
El choque entre los capitanes y Chávez no se trató de un desencuentro ocasional por discrepancias menores, políticas o metodológicas. Al aparecer Bandera Roja en escena y firmarse el Pacto de San Antonio, se establecía un peligroso paralelismo de mando. Por otra parte, Rojas Suárez y Blanco La Cruz tenían a su cargo la toma directa del palacio de Miraflores. Chávez debía operar como respaldo final, cosa que se negó a hacer.
Tal vez la explicación se encuentre en la primera de las cartas que cruza con Chacón Roa. Chávez le aclara a Chacón Roa que "fue precisamente Rojas Suárez quien insistió en que ellos tenían la fuerza suficiente para tomar Miraflores, por lo que acordamos que mi batallón, y allá están mis valientes oficiales para corroborarlo, hiciese un cerco y se enganchara en varios puntos de contacto con las tropas que tomarían Miraflores, para reforzar en el momento y en el lugar que así lo requiriese la situación".
Chávez le explica al teniente Chacón que al llegar al Museo, que debía estar previamente tomado por la gente de Rojas Suárez, encontró solamente fuerzas leales al Gobierno, situación que puso en riesgo su vida y la operaciòn, ya que tuvo que controlar con sus hombres una situación inesperada. Chávez concluye su reflexión sobre la crisis interna con los capitanes y su polémica decisión de no bajar al Museo afirmando que "Yo, amigo mío, largué mis temores hace bastante tiempo. Pero nunca me formé para dirigir carnicerías a ciegas, en empeños irracionales. Menos aun cuando tenía la certeza de que el objetivo político se alejaba. Quizás era la única certeza que tenía". (Garrido A., Documentos de la Revolución Bolivariana, Ediciones del Autor, Mérida, 2002, p.253).
Hubo otros factores, según ha relatado el mismo Chávez, que influyeron en su decisión de no bajar a Miraflores, como la falta de apoyo de la Fuerza Aérea, la existencia de francotiradores, la falta de apoyo militar de otros batallones clave o la discutida ausencia de los civiles comprometidos. Pero, indudablemente, la frase lapidaria ("el objetivo político se alejaba. Quizás era la única certeza que tenía"), coloca el acento de la histórica sentencia de Chávez en su enfrentamiento con los capitanes de Bandera Roja.