Aunque el encargado de los centros de formación ideológica del oficialismo, William Izarra, advierte que la ciencia y la "racionalidad humana" no pueden determinar con exactitud la realización puntual de los fenómenos sociales, estima que el proceso de "traslación revolucionaria" o la "transferencia del poder al pueblo" podría demorar dos períodos presidenciales, es decir, 12 años.
Para el ex vicecanciller, el problema radica en que la fase de transición entre la IV Re- pública y la revolución "no acaba todavía, pues no ha finali- zado la confrontación de los sistemas políticos que siguen en pugna".
"La reforma, cuya expresión es la democracia representativa, no ha muerto (...) Los intentos revolucionarios de las etapas anteriores han permitido avances, progresos, evolución limitada, pero sin derrotar de manera definitiva a la reforma. La confrontación sigue activa", refiere Izarra no sólo en el tomo 9 de los Folletos del Proceso, sino también en la conferencia que dictó ayer en la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV), auspiciada por Pdvsa-Gas, para estimular la "conciencia revolucionaria".
Ante un público joven, formado por estudiantes, el ex vicecanciller soltó el "dato" de que 70% del personal que trabaja en la estructura del Estado "no está identificado con el proceso".
"Habría que preguntarse si parte de ese 70% no son los trabajadores de Pdvsa-Gas que no están acá (en el foro) y esto fue organizado para ellos", destacó el dirigente oficialista, para luego preguntar: "¿Dónde está el rojo rojito de Pdvsa?".
Explicó que la traslación tiene como punto de partida lo que el presidente Hugo Chávez ha llamado "arranque del socialismo del siglo XXI", el cual definió como "el sistema político-económico y sociocultural, de fundamentación humanista, basado en el bien común, la producción social y la participación directa del pueblo".
A su juicio, la generación de "conciencia revolucionaria" es necesaria para la "creación de un nuevo sistema cultural que pueda fecundar un nuevo ser".
En ese ámbito enmarca la creación del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), destacando que debe ser "un instrumento político al servicio del pueblo".
"El PSUV tiene que comportarse como un ente revolucionario, que se orienta por el bien común del colectivo, que actúa para estimular de manera significativa la emancipación del pueblo venezolano", señala Izarra en el folleto. MDE