GUSTAVO RODRIGUEZ
EL UNIVERSAL
La señora Martina Guevara se marchó de Antímano
con su familia para huir de la inseguridad. Pensaba radicarse
en Guatire, pero por razones de salud regresó a La Vega,
donde asesinaron a su hijo menor.
"Mi hijo Wilfredo también vivía en Guatire. Hace
un mes llegó a La Vega. Él no salía para la
calle porque no conocía a nadie", contó la acongojada
madre. El 1° de mayo salió el joven de su casa para
comprar el pan, y fue atacado a tiros por miembros de una
banda al confundirlo con un habitante de otra zona.
"Yo no pido justicia porque mi hijo era una persona humilde.
Trabajaba lavando carros, pero si fuera un artista del Gobierno
moverían cielo y tierra para agarrar a los asesinos.
Dejó huérfano a un niño de seis años.
A lo mejor eso a nadie le importa", se lamentó.
Martina Guevara contó que en sector Las Casitas de La
Vega existe una banda integrada por menores de edad que se
dedican a robar y a matar a personas. "Ellos no pueden ver
a una persona que habite en La Pradera o en Las Torres porque
lo atacan. La seguridad en La Vega es fatal. La policía
llega tocando sirena para que los malandros se escondan. El
malandraje es responsabilidad de las autoridades, el Presidente
no tiene la culpa porque no sabe nada de lo que está
pasando en los barrios con la inseguridad", afirmó.
Explicó que su hijo desconocía cómo comportarse
en la zona porque nunca había vivido allí. "Uno
siempre tiene que estar pendiente. Si los malandros están
en la calle, debemos esquivarlos. Caminamos más, pero
estamos más seguros. Subimos por aquí, nos metemos
por allá, hasta que llegamos sanos y salvos. En La Vega
la vida no vale nada. Matan a la gente por un bollo de pan".
La señora Martina dijo que por sólo dos mil bolívares
fue ultimado su hijo menor. "Yo tenía once hijos. Nunca
pensé que el hampa me hubiese quitado una parte de mi
vida. En La Vega no sólo roban a las personas, también
las matan todos los días y no pasa nada".
Wilfredo era el menor de la familia. Una de sus hermanas
habita en La Vega junto a su familia. La señora Martina
dijo que se mudó a La Vega porque tiene problemas con
la tensión y el calor de Guatire le hace daño a
su salud.
Los vecinos le avisaron que los delincuentes del sector Las
Casitas habían asesinado a su hijo. Contó que los
antisociales vigilan el sector desde la platabanda de una
vivienda. Allí los "gariteros" se encargan de otorgar
el salvoconducto a las personas. El vecino desprevenido tiene
suerte si los hampones lo despojan de sus pertenencias y lo
dejan marchar.
"Esa zona es muy difícil porque si llueve no puedes
salir de la casa y si hace sol los malandros no te lo permiten",
señaló la atribulada madre cuando reclamaba el cadáver
de su hijo en la morgue de Bello Monte.
Su hijo mayor le propuso mudarse a los Valles del Tuy para
huir de la delincuencia. "Me dicen que venda la casa o que
la deje perder. Lo estoy pensando. A veces creo que es mejor
huir de aquí que amanecer muerto cualquier día",
señaló la desconsolada mujer.
Puente fatal
Durante el puente del 1° de Mayo las autoridades contabilizaron
68 asesinatos en el área metropolitana de Caracas.
Catorce víctimas fueron ultimadas en Petare y 16 en
el oeste de la ciudad. La mayoría de los agraviados perecieron
al recibir disparos. En la lista de fallecidos se encuentra
Bertha Díaz, de 47 años, quien murió en la
redoma de Ruiz Pineda cuando intentaba proteger a su hijo
de cinco años.
Ella y su pequeño se vieron en medio de una línea
de fuego cuando antisociales perseguían a un hombre conocido
como el Peluca. La madre recibió un disparo en la cabeza
cuando intentaba protegerlo, a ella ya le habían matado
a un hijo adulto en Mamera.