LAURA DÁVILA TRUELO
EL UNIVERSAL
Los vecinos de los edificios de Hornos de Cal, junto a la
autopista, relatan que el grupo de jóvenes que se dedica
a asaltar a los conductores en la zona está integrado
por unos 20 jóvenes.
Desde la ventana de uno de los apartamentos, Alberto González,
quien pide se resguarde su nombre real, los suele ver. "Salen
como hormigas", relata al tiempo que muestra a tres jóvenes,
casi unos niños, que con la gorra baja, casi sobre los
ojos, mira fijo a la vía para identificar a una víctima.
Según el vecino en las mañanas son un grupo de
entre cinco y diez muchachos de unos 12 años que a la
hora de la cola se paran en una farmacia en las residencias
a "cazar". Luego que logran arrebatar alguna cartera o un
celular corren y suben a Hornos de Cal, para bajar más
tarde y seguir la vigilancia.
En la farmacia se hablan en clave, se sisean para darse información
y después de un robo se cambian de ropa para que la gente
no los identifique.
Los robos ocurren en ambos sentidos de la autopista Francisco
Fajardo, pues cuando la cola es hacia el oeste los ladrones
es ocultan en la pasarela.
Según González "si alguien se accidenta en la zona
los primeros auxilios que estos jóvenes le prestan es
asaltarlo".
Grupos armados
En las colas que se forman en la tarde los vecinos
cuentan que son más bien ocho muchachos de unos 20 años,
algunos de los cuales están armados, y atacan en especial
a mujeres, a aquellos que viajan con los vidrios abajo o a los
que están distraídos.
Según la gente de la zona dos jóvenes que residen
en hornos de cal también operan en una moto. Uno de ellos
recorre la cola hasta que dan con una víctima, tras varias
señas le avisa a su compañero, quien ejecuta el
asalto y luego se sube de parrillero y se da a la fuga.
González dice que en la zona hay "aguantadores" que
compran el producto de los robos y luego los revenden. Aunque
hay algunos de los más jóvenes que optan por cambiar
los celulares robados por drogas.
En los edificios de la zona residen efectivos de Polichacao,
Disip, Polisucre, Cicpc y Policaracas, pero cuando un grupo
de vecinos organizados les ha pedido ayuda lo que responden
"mientras no se metan con mi familia". Pero González
dicen que ellos no roban a los vecinos.
Fuentes policiales aseguran que sí se han practicado
detenciones y en ocasiones ha habido intercambio de disparos
con los asaltantes, pero la zona se presta, y aunque se detenga
a los asaltantes siempre llegan más.
Otro de los vecinos relata que a mediados del 2006 un batallón
de la reserva funcionaba en el lugar y ya tenían hasta
fotos de los asaltantes, pero aviso los disolvieron antes
de que hicieran nada con los ladrones.
Desde la ventana de su casa González sigue viendo con
miedo como ocurren los robos. Está convencido de que
la mejor prevención es que "los conductores no porten
nada de valor, tengan los vidrios arriba y le pidan a Dios
no accidentarse frente a Hornos de Cal".