MARÍA ISOLIETT IGLESIAS
EL UNIVERSAL
Sobre la calle, el río de sangre corre paralelo al de
agua. En algún punto, ambos se hacen uno solo y el color
rojo intenso se desvanece, y se riega a todo lo ancho y largo
de la avenida principal de la Zona 6 del barrio José
Félix Ribas, de Petare.
Eran las 10:05 am del martes y las huellas de sangre estaban
todas regadas, ya no solo en la avenida, si no también
en las aceras. Y es que desde las 8:00 am, hora en la que
cayó tiroteado Luis Rafael Carmona (32), los carros marcaron
sus cauchos y se llevaron la muestra del tempranero asesinato.
Los adultos pisaban el riachuelo sin percatarse y los niños
hacían lo propio pero a propósito. "Yo marco mejor
y hasta más lejos", se disputaban los pequeños,
ya acostumbrados a esa realidad.
Así comienzan las jornadas en Petare desde hace bastante
tiempo. "Todo esto es normal para los que vivimos en la ciudad
de la violencia, porque eso es Petare", refieren ellos mismos,
después de exigir que sus nombres no sean publicados.
De acuerdo a las cifras totalizadas por la Divisón de
Estadísticas del Cicpc -las cuales fueron ofrecidas de
forma extraoficial- desde el 1 de enero hasta el 30 de abril
se habían contabilizado 209 muertes violentas (homicidios).
En promedio, cinco petareños perdieron la vida a tiros
cada tres días durante 2007.
Cinco de los 1.952 barrios que le dan forma a Petare son
los más peligrosos. En José Félix Ribas, La
Unión, San Blas, La Dolorita y Caucagüita se concentraron
78 de los 209 aesinatos; los 131 restantes quedaron repartidos
en el resto de las barriadas.
Minados y sin ayuda
El Cicpc tiene identificado el funcionamiento de de 43 bandas.
Esas están repartidas en por lo menos 23 sectores. La
cantidad de integrantes de cada una es variada, pues algunas
tienen dos integrantes, mientras que otras tienen por lo menos
15 y una cantidad sin identificar. No menos de 100 delincuentes
pululan por ¨Petare y sus inmediaciones.
De acuerdo a lo que trascendió en los predios de las
difentes policías que hacen vida en Petare, no hay sufientes
funcionarios para atacar el problema de raíz, por más
dedicación que le pongan.
Polisucre, por ejemplo tiene alrededor de 925 agentes para
atender a todo el municipio (1.952 barrios, 400 invasiones
y 46 urbanizaciones); Polimiranda tiene destacados a la zona
7 (municipios Sucre, el Hatillo, Chacao y Baruta) unos 500
uniformados; y Cicpc tampoco se da abasto. El número
no fue ofrecido, pero se conoció que no son insuficientes.
Es así, como los moradores de "la ciudad de la violencia"
-así se autodenominan- conviven día a día con
el sonido de la las balas y la agresiva inseguridad.
Con información de Laura Dávila