GUSTAVO RODRÍGUEZ
EL UNIVERSAL
Los vecinos de la calle 18 de Los Jardines de El Valle se limitaron a caminar sobre el cadáver del joven que se dedicaba a lavar autos en la estación de servicios del kilómetro cero de la carretera Panamericana. Delincuentes de la zona le dispararon en el rostro y luego huyeron.
El crimen se registró a las cuatro de la mañana, pero la Policía Metropolitana llegó tres horas después porque las dos únicas patrullas estaban accidentadas.
"Nosotros no somos los más indicados para hablar de inseguridad porque lo que está a la vista no necesita anteojos. Esa es nuestra queja, todos los días matan a la gente y no pasa nada, dijo la señora Gladys Peña, directora del consejo comunal.
La activista comunitaria defendió las labores que hacen las autoridades para embaular las quebradas que afectan el libre tránsito en los últimos tramos de la carretera Panamericana, pero reconoció que los efectivos que se encontraban en el barrio El Estanque se marcharon hace más de dos meses.
"Los robos siguen generándose. Aquí nadie puede llegar después de las diez de la noche porque se expone a que lo malogren. Si alguien se atreve a subir la Escalera del Diablo (tramo que comunica la Intercomunal con la Panamericana) puede resultar muerto", dijo la ex presidenta de la Junta de Vecinos, Rosa López.
Los vecinos de la calle 18 y de los barrios Hueco Loco, Invasión Bolivariana y El Estanque se han reunido en varias ocasiones con jefes de la GN y de la PM.
"Siempre nos convidan a mesas de diálogo, pero los delincuentes al día siguiente son informados sobre las personas que se atreven a denunciar", reiteró la señora López.
Los vecinos reprocharon la poca presencia policial, pero los uniformados alegaron que sólo cuentan con diez policías para cubrir todo el sector.
"El que se queda accidentado en horas de la noche tiene oportunidad de contar lo ocurrido si no opone resistencia. Si se rebota lo matan", dijo el señor Carlos José Torrealba.
Los efectivos de la Policía Municipal de Caracas aseguran que en esa zona se han reducido los robos a un promedio de cinco diarios, pero admiten que la mayoría de los agraviados decide continuar su marcha si sólo han sido despojados de carteras, relojes y otros bienes.
Hasta hace algunos meses los delincuentes solían colocar barricadas en la carretera para provocar accidentes y luego robar a los usuarios de la Panamericana. Ahora se limitan a esperar que se accidenten de manera fortuita para abordarlos.
Los residentes lamentaron que en el barrio llegan los policías cada vez que se reporta un crimen y recordaron que disfrutaron de seguridad durante dos semanas luego que se registrara la masacre del barrio El Estanque, ocurrida el 15 de julio del año 2006.
"Nos prometieron de todo y después se hicieron los locos. Hasta el toldo que les donamos se lo llevaron sin dar explicaciones. Esa es nuestra realidad. Vivimos angustiados", dijo la señora Irma Bracamonte.