NORA SÁNCHEZ CON INFORMACIÓN DE INGRID
CASTELLANOS
ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL
Mérida.- La ciudad de Mérida amaneció
semimilitarizada ayer viernes, cuando autoridades, profesores
y estudiantes de la Universidad de Los Andes (ULA) se disponían
a marchar por sus calles en defensa de la autonomía universitaria
y la libertad de expresión.
Durante la actividad académica se registraron acciones
violentas entre los alumnos y los cuerpos de seguridad de
la región andina. Esta acción irregular dejó
como saldo unas ocho personas heridas y otras 16 resultaron
detenidas por las autoridades regionales.
Transcurridas las 10:00 de la mañana casi 10 mil personas
partieron del núcleo universitario La Liria, ubicado
en la avenida Las Américas y se dispusieron a recorrer
las principales calles de la urbe con el fin de protestar
lo que ellos ven como una injerencia del Gobierno Nacional
en las universidades autónomas, asimismo la marcha tuvo
como objetivo la lucha por la libertad de expresión y
la petición del regreso de RCTV para que cesen las protestas
en el país.
La sociedad civil merideña así como líderes
y miembros de los partidos políticos que hacen vida en
la entidad se sumaron a la marcha que tuvo que cambiar su
punto de llegada, el cual era el edificio rectorado de la
ULA, en pleno centro de la ciudad, porque así lo impidieron
los piquetes de policías apostados en las entradas al
casco central.
Efectivos de la Guardia Nacional (GN) se ubicaron en sitios
estratégicos y estuvieron pendientes del desarrollo de
la protesta que fue pacífica hasta que culminó pasadas
las 2:00 de la tarde, pasos arriba de la terminal de la ciudad
merideña.
Exceso policial
Luego de recorrer aproximadamente tres kilómetros, los
marchistas comenzaron a retirarse de lugar, mientras que líderes
estudiantiles decidieron atravesar un autobús de la ULA
en la avenida Las Américas, esquina viaducto Miranda
para continuar protestando, lo que detonó la violencia
en Mérida.
Inmediatamente a la acción de los jóvenes, funcionarios
policiales se encargaron de frenar las intenciones de los
universitarios, lo que provocó una desbandaba de los
mismos, quienes fueron a refugiarse en estacionamientos de
las residencias Independencia, ubicadas en la avenida Las
Américas y al mismo lugar fueron a dar los policías,
quienes generaron miedo entre los residentes del lugar.
Con las ollas en la mano, los habitantes de las residencias
cacerolearon y rechazaron la presencia policial en los edificios,
la cual fue calificada como excesiva, toda vez que la marcha
estudiantil se desarrolló en total calma y fue una muestra
de civismo. Mientras los estudiantes se refugiaron en los
edificios del sector, la Policía comenzó a disparar
perdigones y de la acción resultaron los heridos y detenidos,
según informó Luis Millán, dirigente estudiantil
del Movimiento 20.
Igualmente dos reporteros gráficos del diario Frontera
de Mérida resultaron heridos, luego de que funcionarios
policiales intentaron impedirles hacer su trabajo cuando fotografiaron
los instantes en que entraron a los estacionamientos de los
edificios para buscar a estudiantes.
Al recorrer la avenida Las Américas, los estudiantes,
profesores, jubilados, pensionados y trabajadores de la ULA,
fueron respaldados por quienes desde los edificios enseñaban
banderas con el logo de RCTV y pancartas que contenían
mensajes relacionados a la libertad de expresión. Las
únicas herramientas de los ulandinos durante el recorrido
fueron las consignas y las pancartas que exigían el respeto
a la autonomía universitaria y libertad de expresión.
El vicerrector académico de la ULA, Humberto Ruiz, quien
dirigió la marcha junto a decanos y estudiantes, en virtud
de que el rector y el vicerrector administrativo de la bicentenaria
universidad se encuentran en Caracas cumpliendo compromisos
académicos, manifestó que: "el nutrido desplazamiento
fue una muestra contundente de rechazó a las medidas
del Gobierno Nacional".