VÍCTOR SALMERÓN
EL UNIVERSAL
En las últimas dos semanas el valor de la moneda registra
un acelerado descenso en el mercado paralelo de divisas, donde
el tipo de cambio ha aumentado desde 4.500 bolívares
hasta 4.850.
Corredores explican que la demanda supera ampliamente a la
oferta y, de hecho, algunos predicen que el tipo de cambio
paralelo podría cerrar el año en torno a 5.500 bolívares.
La mezcla que impulsa la sed de dólares cuenta con varios
ingredientes. El Gobierno reactivó el gasto público
e impulsó la liquidez 7,8% en las últimas seis semanas
y, una porción de estos bolívares, termina por perseguir
dólares.
Además, el Banco Central aumentó la porción
de los recursos propios que los bancos pueden invertir en
divisas, a lo que se añade incertidumbre sobre el resultado
que podría tener la reforma constitucional.
De ser aprobada, la nueva Constitución, le entrega al
Presidente el poder de administrar las reservas internacionales,
la cuenta que respalda la moneda y provee las divisas para
importaciones y pagos de deuda.
Gracias a manejos poco ortodoxos, como traspasos al Fonden,
un fondo que cubre gasto público, las reservas internacionales
registran un severo declive de 28% al caer desde 36 mil 592
millones de dólares a principios de año a 26 mil
312 millones al cierre del 23 de agosto.
"Existe mucha incertidumbre, la gente busca proteger sus
ahorros comprando dólares", dice un operador cambiario.
Las tasas de interés sólo cubren la mitad de la
inflación, de tal forma que el ahorro en la banca local
ha dejado de ser una alternativa rentable para quienes tienen
excedentes.
Para adquirir divisas legalmente en medio del control de
cambio los venezolanos recurren al mercado de permuta, donde
básicamente quien tiene un bono en bolívares y desea
dólares, se lo cambia a quien posee un bono denominado
en dólares y quiere bolívares, claro está,
con las comisiones a las casas de bolsa y las compensaciones
de rigor.
El tipo de cambio oficial permanece anclado desde febrero
de 2005 en 2.150 bolívares y si bien cubre buena parte
de las transacciones, no es poca la incidencia del dólar
paralelo, que financia 15% de las importaciones, es utilizado
por empresarios para calcular ganancias en moneda dura y sirve
de guía para los costos de reposición.
El Ministerio de Finanzas anunció una emisión de
bonos sur por el orden de 1.500 millones de dólares,
para alimentar la oferta y tratar de enfriar el mercado paralelo,
pero el temblor en Wall Street lo obligó a suspender
la operación.
No obstante, analistas subrayan que el Gobierno colocó
en el mercado bonos de Pdvsa por un valor de 7.500 millones
de dólares y el tipo de cambio paralelo continuó
inmutable, por lo que consideran que el efecto que tendrá
el bono sur, en dado caso, será efímero, a menos
que aumente el monto de la emisión.
Otra alternativa que tiene a mano el Ministerio de Finanzas
es alimentar la oferta en el mercado paralelo con la venta
de notas estructuradas con títulos ecuatorianos y argentinos,
adquiridos por el Fonden, y que constituyen una buena fuente
de negocios para bancos locales.
vsalmeron@eluniversal.com