GIULIANA CHIAPPE
EL UNIVERSAL
Es posible mudarse en un solo viaje, con la cama y el clóset
en la maleta del carro. También se pueden tener ambos
muebles en un espacio menor a los dos metros cuadrados. Otra
opción es disponer en la sala de una mesa de centro que
se convierta en puff si llega más visita de la esperada
o que se transforme en biblioteca si se juntan dos o tres
de estos módulos.
Son un par de las creaciones pensadas por estudiantes de
diseño industrial para mejorar el aprovechamiento de
espacios tan pequeños como los de las viviendas sociales.
Presentaron sus ideas en el Concurso de Diseño para Estudiantes
que organizó Masisa, empresa de tableros de madera para
muebles y arquitectura de interiores, con auspicio del Instituto
Europeo Di Design.
De numerosos proyectos presentados se escogieron doce, que
fueron transformados en prototipos con ayuda de Masisa y otras
empresas patrocinadoras y exhibidos en los espacios públicos
del centro comercial Casa Mall. El primer lugar lo obtuvo
la llamada Practicama, ideada por Simón Pérez, de
20 años y estudiante de tercer año de Diseño
Industrial en la Universidad de Los Andes. En noviembre, su
proyecto deberá competir con los prototipos ganadores
de otros siete países latinoamericanos en lo que será
la segunda fase del concurso.
La Practicama es, precisamente, una cama de 190 centímetros
de largo, 110 de ancho y 45 de alto que también es biblioteca,
o clóset, según lo que se guarde. Pérez explica
que los compartimientos son de diversos tamaños y algunos
pueden ser utilizados como zapateras o estantes de libros.
Pero tiene otras ventajas: es muy fácil de armar -en
unos 20 minutos, según su diseñador- y se traslada
desarmada en láminas y en poco espacio. Pérez considera
que es un valor agregado que, al momento de mudarse, el propietario
no tenga que pagar transporte ni instalación para mover
su mueble de una casa a otra.
Al momento de crear su boceto se inspiró en el neoplasticismo,
movimiento que racionaliza el diseño casi al extremo,
eliminando toda clase de ornamento. Su tendencia es absolutamente
utilitaria y opta por combinaciones de colores que generen
matices neutros. La Practicama se encuentra en dos modelos,
amarillo y azul y blanco y negro. "La idea del neoplasticismo
es tener un mueble que no genere ruido en el ambiente, para
que no invada tu vida", afirma el diseñador.
El segundo lugar del concurso lo obtuvo un mueble de uso
múltiple, denominado Cuadra Mobiliario. Lo creó
Andrés Echandía, de 22 años, estudiante de
cuarto año de Diseño Industrial en la ULA. Se trata
de un módulo multifuncional que puede pasar de mesa de
centro a puff y que, si se compran unos cuantos y se apilan,
se convierte en biblioteca.
Echandía analizó a la familia venezolana antes
de crear su proyecto. Llegó a la conclusión de que
se socializa en la sala y que suelen llegar más visitantes
de los esperados. Cuando esto ocurre, si se cuenta con Cuadra
Mobiliario, alguna persona voltea la tabla que funge de mesa
y se transforma en asiento.
La intención de Masisa, al convocar esta edición
del concurso, fue la de encontrar soluciones creativas a favor
de familias que viven en casas de interés social y que
requieren de mobiliario práctico y de bajo costo para
aprovechar mejor el espacio del que disponen.