Desde muy temprano los vagones llenos del metro de Caracas
indicaban lo que más tarde confirmarían miles de
venezolanos vestidos de rojo: maquinaria y pueblo chavista
tomaron las calles capitalinas en defensa del "Sí, Sí",
en alusión a los dos bloques a votar, en el referendo
consultivo sobre la reforma.
De la organización daban fe algunos militantes al indicarles
a los despistados en qué estación bajarse para tomar
su lugar en la marcha. "Nos dividimos por sectores. A El Paraíso
y La Vega nos corresponde bajarnos en Los Dos caminos, otro
en Los Cortijos y algunos en Chacao", explicó una entusiasta
simpatizante del presidente Hugo Chávez.
A la altura del elevado de Los Ruices, un camión con
grandes cornetas difundía la nueva música que acompañará
la campaña, la cual, junto a las miles de franelas rojas
evidentemente nuevas con mensajes a favor del Sí, indicaban
que no hubo reciclaje de campañas anteriores.
"Ahora sí, ahora vamos por el Sí", la contagiosa
música era interrumpida por una voz femenina que daba
la bienvenida a los empleados de los diferentes ministerios
e instituciones del Estado, con saludos muy especiales a los
trabajadores de registros y notarías. Durante el recorrido,
tarimas y camiones animaban a los marchistas, algunos se detenían
para rayar las paredes a su paso, mientras otros los reprimían
recordándoles que eso contradecía "la ética
socialista".
El gobernador de Miranda, Diosdado Cabello, el vicepresidente
Jorge Rodríguez y el diputado Darío Vivas compartieron
un rato uno de los camiones para luego bajarse y acompañar
la marcha. Saludaban a quienes se les acercaban por encima
de los guardaespaldas que impedían la cercanía al
pueblo con los funcionarios.
"Vengo a apoyar la reforma porque amo a mi comandante", justificaba
su presencia María Antonieta Salas, de 50 años,
quien resumía la presencia de los militantes consecuentes
al aclarar: "Nadie me trajo". Éstos, junto a los que
portaban clara identificación de despachos públicos,
sirvieron para colmar la ruta de la caminata, la cual fue
acompañada por decenas de motorizados.
A no ser por el uniforme azul y blanco de los estudiantes
de la Universidad Nacional Experimental de la Fuerza Armada
(Unefa), la marcha de ayer demostró que el chavismo se
vistió de "rojo, rojito" y atrás quedaron los grupos
que vistiendo azul (PPT), vinotinto (Podemos) y morado (MEP)
daban testimonio de los partidos que apoyaban la revolución.
Agua, mandarinas y libros del discurso presidencial pronunciado
el 15 de agosto durante la entrega del proyecto de reforma
al Parlamento fueron entregados a lo largo de la manifestación.
Pasadas las 3 de la tarde la lluvia amenazó con opacar
la concentración en la avenida Bolívar, pero casi
a las 4 arribó el líder del proceso, lo que junto
a un cielo despejado animó a los presentes, que por las
imágenes televisivas y lo fácil que se desplazaba
el carro presidencial, ya no eran tantos como los que gritaban
"Sí, Sí", desde Los Ruices hasta el centro de la
ciudad.
mdacorte@eluniversal.com