El año 2007 estuvo colmado de numerosos acontecimientos,
entre los cuales destacó el referéndum de la reforma
constitucional. En vista de los resultados obtenidos, los
cuales además de suponer el primer revés electoral
de Hugo Chávez en 9 años, demuestran el rechazo
de la mayoría de la población hacia la reforma,
¿cree que el Presidente intentará y logrará
validar dicha reforma a través de otros mecanismos?
Obviamente el corazón de la revolución se encontraba
plasmado en esa propuesta rechazada. La misma era el elemento
que permitiría la conjunción de tres aspectos fundamentales:
la permanencia de Chávez en el poder, una mayor concentración
de poderes en sus manos, y por último, una relación
directa líder-masa sin instituciones intermedias que
pudieran exigir cuentas o servir de cantera para nuevos liderazgos.
Dada la relevancia que tiene este tema para el proceso revolucionario,
la derrota electoral de Chávez no puede ser vista como
el final de esta historia. El Presidente posee suficiente
poder, popularidad y recursos e intentará sin duda usarlos
para cerrar el GAP existente entre la reforma que proponía
y la Constitución que tiene que "cumplir".
Para lograr reducir esa brecha, creo que Chávez intentará
rescatar su imagen de fuerza y aprovechará el control
que tiene sobre instituciones todas las instituciones públicas
y la Ley Habilitante con la que lo "ungieron" para aumentar
la centralización, quitándole facultades a los órganos
descentralizados, incluyendo gobernaciones y alcaldías,
ya sea por negociación, por presupuesto o por amenaza.
En materia económica, puede hacer uso de los recursos
del Estado sin rendir cuentas y aprovechar el control absoluto
sobre el directorio del BCV para romper empíricamente
su autonomía; mientras que, en relación a la educación,
seguramente intentará modificar leyes, orientandolas
a formar el "hombre nuevo". Sin embargo, a Chávez no
le será tan fácil hacer su voluntad como en otras
ocasiones, porque se va a enfrentar a cuatro grandes bloqueadores,
que antes no debía enfrentar.
En primer lugar, la gente entendió mejor la propuesta
presidencial radical y no la apoyó, con lo que se generaron
nuevas sensibilidades que pueden aflorar a futuro. Aquí
no se debe tomar sólo en cuenta a las personas que votaron
en contra, sino a todas aquellas que la rechazaron absteniéndose.
Si Chávez intenta imponer cambios de facto, habrá
reacción popular.
Un segundo problema son los militares, los cuales a pesar
de tener ahora una mejor situación de confort, pudieran
resquebrajarse internamente frente una eventual pérdida
de popularidad de Chávez. También hay que tomar
en cuenta a los estudiantes, quienes vinieron para quedarse.
El movimiento estudiantil se convierte en un problema para
el gobierno no sólo por el liderazgo que pueda surgir
del mismo, sino porque ha sembrado una cultura de protesta
y defensa de los derechos. Cualquier evento radical que ocurra
será asumido por los estudiantes como un reto y seguramente
contará con el apoyo de gran parte de la sociedad civil
que se siente identificada con los jóvenes.
El cuarto problema que enfrentará el oficialismo está
conformado por los partidos de oposición, que ya se encuentran
decididos a competir. La oposición se está convirtiendo
en un caldo de cultivo muy fértil de donde puede surgir
una sorpresa para enfrentar a Chávez en el futuro, las
elecciones de alcaldes y gobernadores son una excelente oportunidad
para impulsar ese liderazgo.
Todos estos factores podrán interactuar en medio de
un año 2008, donde la mezcla de una ideología primitiva
con una clara ineficiencia operativa podría traer a Chávez
problemas graves en su conexión popular. En todo caso,
cualquier cosa ocurrirá en una economía en crecimiento
pero con mucha inflación y desabastecimiento, las más
impopulares de las variables de la economía.
lvleon@cantv.net