Del desabastecimiento de alimentos que hoy padece Venezuela
por causa del rígido control de precios, fue el Gobierno
advertido por los productores desde el mismo día de su
decreto: No será posible producir ni vender rubro alguno
a un mismo precio fijado cuando suban los insumos porque nos
descapitalizamos!
Por eso ahora cuando se habla de flexibilizar los controles,
la medida es bien recibida pero no basta. Como solución
a medias no provocará el grado suficiente de respuesta
productiva para solventar la escasez.
Debiendo producir más en 2008, el campo requiere se
le restituya la libertad económica, y se eliminen los
controles de precios que solo han servido para desestimular
y disminuir la producción de todos esos alimentos de
precios controlados que hoy escasean.
En contraposición, la importación directa de alimentos
como practicada por el Gobierno goza de todos los subsidios
y apoyos, como en el caso de la leche que al finalizar 2007
se importó hasta por aviones sin reparar en excesivos
gastos y fletes que superan el costo mismo del producto.
Estando los productores en su derecho y deber de producir
competitivamente, es preciso poner orden en el manejo de los
enormes presupuestos oficiales de la Agricultura y la Alimentación.
Y es que mientras se dilapida el dinero público en proyectos
y empresas estatales insostenibles que nada producen, como
en masivas importaciones discrecionales, es irracional se
siga restringiendo a nuestros productores y no se les deje
libres producir.
Por eso desde el campo el mensaje de los productores y técnicos
es reiterativo. Para impulsar la producción debe eliminarse
el control de precios manteniendo el subsidio social, deteniendo
las invasiones y expropiaciones de fincas privadas que son
las únicas que aquí producen, y neutralizando a
guerrilleros y bandoleros.
ppinate@gmail.com