ERNESTO J. TOVAR
EL UNIVERSAL
El aceleramiento de la inflación, reflejado a través
del Índice de Precios al Consumidor (IPC), provocó
que el Banco Central aumentara las tasas de interés para
los ahorros como medida que busca frenar el consumo, pero
ello conllevó que las instituciones bancarias incrementaran
las tasas para los financiamientos, afectando sobre todo a
empresas y comercios.
El sector agrícola no escapa de esta situación,
que encarece sus costos y con ellos el precio de los alimentos.
Las estadísticas del Banco Central reportan que la tasa
de interés aplicable a la agricultura saltó de 13,82%
el 13 de noviembre de 2007, a 17% el 11 de enero de 2008.
La tasa agrícola no superaba los 17 puntos porcentuales
desde el 18 de diciembre de 2003, cuando cerró en 17,23%.
Gustavo Moreno, presidente de la Confederación de Asociaciones
de Productores Agropecuarios (Fedeagro), afirmó que "de
continuar el incremento en la tasa de financiamiento se afectará
la producción agrícola, al comprometerse la capacidad
de crédito del productor".
Explicó que este incremento de casi 4 puntos porcentuales
implica un impacto de la misma magnitud sobre los costos,
pues los compromisos crediticios no pueden evadirse.
El aumento de la tasa se inició a final de año,
cuando se producen el grueso de las cosechas en rubros clave
como arroz, maíz, sorgo o caña de azúcar; o
de siembra en el caso de hortalizas como tomate, cebolla y
pimentón; o de oleaginosas como girasol o soya.
"Se están afectando rubros y cultivos donde no ha habido
ajustes de precios en los últimos años, arriesgando
la factibilidad económica", dijo Moreno. Agregó
que esta subida de tasas corresponde a que los bancos están
tasladando los costos del Impuesto a las Transacciones Financieras.
En cuanto a las tasas preferenciales de la banca pública
(dirigidas principalmente a pequeños y medianos productores
o pequeñas cooperativas), explicó que el grueso
de la producción se financia con la banca privada, que
no ofrece esas tasas preferenciales.
Contradicción y estancamiento
La subida de las tasas de interés para detener
la inflación desnuda las complicaciones macroeconómicas
que padece Venezuela.
Encarecer los costos de producción incide en el financiamiento
de esos rubros que precisamente deben crecer para que se reduzca
la brecha entre consumo y demanda (que presiona el alza de
la inflación).
El reporte del Banco Central indica que durante 2007 se acumuló
una inflación de 51,2% en los productos del campo, por
la insuficiencia del aparato productivo en todos los sectores
de la economía (de 2004 a 2007 se acumuló un incremento
de 161% en las importaciones).
Y precisamente en los últimos cuatro años la producción
agrícola mostró signos dispares sobre su crecimiento,
mientras que el consumo nacional de alimentos se incrementó
al menos 33% en 18 rubros básicos, de acuerdo con el
Ministerio de Alimentación.
Los datos del Ministerio de Agricultura y Tierras indican
que de 2004 a 2007 en rubros como sorgo, frijol, algodón,
mandarina o yuca hubo descensos de 16 a 35% en la producción.
Otros rubros como arroz, café, palma aceitera, naranja
o tomate mostraron un crecimiento leve entre 2 y 10%. Con
la palma se redujo 2% la producción.
Con el arroz y el café la cifra de crecimiento no se
traduce en una mejora, pues 7,6 y 2,9% de incremento en cada
rubro alcanza de forma muy justa para cubrir la demanda.
Lo mismo ocurre con el maíz, con un salto de 14% en
los últimos 4 años, pero que apenas cubre el consumo
del rubro y se utiliza para la harina precocida y para alimento
de animales.
Simultáneamente, las importaciones como solución
alternativa le costaron al país $ 5.843 millones en 2007.
No obstante, ese camino se complica, pues según la Red
por la Defensa de la Propiedad Privada, la agroindustria tiene
un déficit de 75% en sus insumos para los próximos
tres meses, por los retrasos en entrega de divisas.