El Ministerio de Agricultura y Tierras (MAT) a través
de sus organismos adscritos Fondafa y Corporación Venezolana
Agraria, planeó en 2007 proyectos especiales del Programa
de Fomento Agroindustrial, con recursos disponibles por monto
total de Bs. 340.103.583.508 y recursos aprobados en el presupuesto
2007 de Bs. 197.777.372.141. Las fuentes de los recursos fueron
excedentes del Tesoro, Onapre 2006 y 2007, y créditos
adicionales 2006 y 2007.
En marzo 2008 sobre el avance de estos proyectos del MAT
lo que se conoce es que la mayoría continúan inconclusos
e inoperativos. Además, siendo muy improbable la operación
rentable de estos proyectos y debido a la onerosa carga presupuestaria
para el Estado que significan, el destino final de todos estos
recursos que hoy se destinan a su construcción, no es
otro que la pérdida total.
De allí que el despilfarro agrícola del dinero
público de los venezolanos continúa y deba detenerse.
Y es que la producción agrícola en manos del Estado
nunca en el mundo ha probado ser competitiva. Por el contrario
fracasó en todos los países en que se intentó
causando inclusive grandes hambrunas, muertes y atraso socioeconómico.
Las cuentas del despilfarro agrícola son lideradas por
los centrales azucareros Pío Tamayo, Cumanacoa, los centrales
de Cojedes y Monagas y el Complejo Agroindustrial Azucarero
Ezequiel Zamora (Caaez), con Bs 296.900.615.710 aprobados
más Bs 48.426.566.820 presupuestados. El resto del dinero
público se malversa en supuestas procesadoras de aceite,
de arroz, de harina panificable y almidón de yuca; beneficiadoras
de aves; torrefactoras de café; empaquetadoras de caraotas
importadas; plantas de hielo; deshidratadoras de hortalizas;
procesadoras de lácteos; procesadoras de tomates; producción
de bebidas de soya y transferencia tecnológica argentina.
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