Decía Napoleón que "Los ejércitos caminan
sobre sus estómagos". Por eso ya al ordenarse era
insostenible el cierre unilateral de la frontera con Colombia,
constituido en autocerco alimentario. Al respecto la estrategia
oficial ignoró la mayor dependencia en alimentos de Colombia,
nuestra vecina y socia comercial con quien gracias a la integración
andina y binacional, Venezuela conforma un mercado ampliado
muy conveniente a ambas economías.
Así entre 2006 y 2007 las importaciones agroalimentarias
de Venezuela desde Colombia pasaron de 644.429 a 746.699 toneladas
(TM), y de 972,1 a 1.649,4 millones de dólares (US$).
En 2007 sólo en carne bovina, fresca o refrigerada, en
canales o medias canales importamos 71.958,68 TM por valor
de US$ 281 millones, mientras de machos bovinos en pie 62.230,05
TM por monto de US$ 111,1 millones.
De bombones, caramelos, confites y pastillas 64.828,86 TM
por US$ 38,8 millones. De frijoles, porotos, alubias y judías
40.896,18 TM por US$ 50,8 millones. De madera moldurada 21.709,24
TM por US$ 23,4 millones. De azúcares en bruto de caña
42.505 TM por US$ 12,6 millones. De papas frescas o refrigeradas
22.078 TM por US$ 10,4 millones. De mezclas y pastas para
la preparación de productos de panadería, pastelería
o galletería 19.149,71 TM por US$ 10,4 millones. De premezclas
para la alimentación animal 17.120,93 TM por US$ 5,3
millones. De caña de azúcar 55.245,2 TM por valor
de US$ 2 millones. De los demás productos 354.951,8 TM
por valor de US$ 1.077,1 millones.
Siendo nuestra dependencia alimentaria, un talón de
Aquiles, debe aumentarse la producción nacional, dando
garantías a la inversión privada y usando la pública
con eficiencia. "¿Queréis saber cuáles son
los tesoros de Napoleón? Una porción de millones
dedicados al fomento de la agricultura".
ppinate@gmail.com