La oferta de sardina fresca se ha reducido considerablemente
en los últimos años. Los expertos atribuyen la escasez
a factores climáticos que han alejado a la sardina de
las costas venezolanas.
Sin embargo, el producto que se captura se distribuye al
mercado nacional, pero a precios realmente exorbitantes.
La sardina fresca que se encuentra regulada en BsF 1,20 el
kilo, en los municipales se expende en BsF 7, mientras que
en pescaderías independientes alcanzan BsF 10.
Igualmente, el filete de sardina fresca que está regulado
en BsF 2,19, se expende hasta en BsF 12 el kilo.
Los vendedores justificaron el sobreprecio del rubro alegando
que no es fácil conseguir el producto, y que además
los distribuidores expenden la sardina entre BsF 2 y BsF 3
el kilo, cuando está regulado en BsF 0,12.
Ni el rastro
Igualmente, la disponibilidad de sardina enlatada también
ha mermado significativamente en los comercios.
De acuerdo con información de Cavidea, la falta de materia
prima ha generado una escasez severa de sardina, lo cual lo
ubica como el producto más escaso.
Entre tanto, en el mercado se consigue sardina en lata al
limón o ahumada, pero importada. ACC