Según informó recientemente la FAO, en 2007 aumentó
en 50 millones el número de personas hambrientas en el
mundo. De allí que la producción global sostenible
de alimentos y en particular de proteínas animales, requiera
de más y mejores veterinarios rurales, que escasean debido
a la gran demanda para la atención de las mascotas en
las ciudades.
En Venezuela con una situación profesional similar,
debemos resolver el severo déficit de la producción
ganadera de leche y carne, para lo cual, los veterinarios
rurales son indispensables en la solución. Esto porque
en la práctica, la salud, reproducción, mejoramiento
genético, nutrición y el buen manejo de los rebaños,
son actividades inherentes a la acción profesional de
los veterinarios rurales.
Por eso es importante que el Estado invierta en la educación
y el mejoramiento profesional de los veterinarios, apoyando
a nuestras escuelas y facultades de Ciencias Veterinarias
y supervisando la mejor selección y educación de
los futuros profesionales. También financiando los programas
de becas de estudios de postgrado y especialización.
Estos apoyos son hoy muy reducidos siendo pocos los médicos
veterinarios que logran cursar estudios de postgrado o especialización
en el extranjero. Esto causa atraso tecnológico de la
profesión y de las producciones animales, lo que es inaceptable
frente a la inseguridad alimentaria que afecta a Venezuela.
Celebrando este 21 de julio de 2008 el Día del Médico
Veterinario, señalamos al país, lo conveniente que
sería, con cargo al ingreso extrapetrolero, el otorgamiento
oficial por concurso de mérito, de 100 becas anuales
para estudios de postgrado en Medicina Veterinaria, Ciencia
Animal, Ciencia Láctea y Ciencia Avícola en las
mejores universidades del extranjero. Repítase por 20
años la misma receta.
ppinate@gmail.com