EUGENIO G. MARTÍNEZ
EL UNIVERSAL
Los rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE) ratificaron
la decisión tomada en el año 2004 por la directiva
presidida por Francisco Carrasquero y reiteraron a los partidos
políticos de oposición que las mesas de votación
deben estar integradas por tres miembros principales.
Aunque el artículo 71 de la Ley Orgánica del Sufragio
y Participación Política (Lospp) establece que las
mesas de votación están conformadas por cinco miembros
principales, la reingeniería del sistema de votación
que se realizó a partir del referendo revocatorio presidencial
provoca que el Poder Electoral sólo requiera a tres miembros
principales para cada una de las 33.799 mesas de votación
que deben habilitarse para las elecciones regionales.
Al existir menos funcionarios electorales temporales el CNE
también modificó el proceso de selección que
se establece en el artículo 41 de la Lospp. Aunque para
los comicios del 23 de noviembre sólo se requiere del
concurso de 101.397 miembros de mesa, el CNE escogerá
hoy a 608.382 electores para que desempeñen funciones
de suplentes, de reserva de mesa y de reserva de centro.
Con las modificaciones realizadas a partir del año 2004
los tres miembros principales son escogidos de la siguiente
forma: el presidente es seleccionado de la lista de docentes
que envía el Ministerio de Educación al CNE, el
secretario de mesa se escoge de la lista de estudiantes y
el tercer integrante se sortea de la base de datos de electores.
Mantienen la auditoría de cierre
Aunque los técnicos de la Junta Nacional Electoral sugirieron
reducir hasta 33% la cantidad de máquinas que deben auditarse
al concluir el proceso electoral, la presidenta del CNE, Tibisay
Lucena, ratificó que la auditoría de cierre se realizará
a 54,37% de los equipos empleados en la jornada electoral.
Además anunció que se aprobaron las normas de postulación
-incluyendo la inhabilitación por sanción administrativa-,
de totalización y adjudicación de cargos.
Lucena también refirió que los rectores aprobaron
desarrollar una prueba piloto para evaluar la factibilidad
de emplear en los procesos electorales cuadernos de votación
que incorporen la fotografía del votante.
Esta idea es analizada por los técnicos electorales
desde mediados del año 2004, cuando se llegó a asegurar
que en el referendo no podrían votar los electores que
no se parecieran a la fotografía que tuviese el CNE.
A la fecha los rectores sólo adeudan las normas de financiamiento
y propaganda que deben normar la campaña.
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