Los casos documentados sobre corrupción en Táchira, Miranda, Carabobo, Maracaibo, el municipio Sucre y Caracas pudieron alcanzar para construir un hospital en cada una de esas localidades. Por Joseph Poliszuk
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Más de 711 millones de dólares desaparecieron del
mapa. En las alcaldías y gobernaciones que pasaron a
manos de la oposición han documentado el robo, pérdida
o evaporación de una suma que bien pudo financiar otra
línea como la 4 del Metro de Caracas, seis hospitales
como el Cardiológico Infantil de Montalbán o nueve
viaductos, como el de la autopista Caracas-La Guaira. Y la
cifra se expresa en dólares para que en este caso no
valga la variable de la inflación.
Para que cualquiera se haga una idea del tamaño de las
denuncias de corrupción de estos días, los casi
1.530 millones de bolívares fuertes que suman como desaparecidos
en las gobernaciones de Carabobo, Miranda y Táchira,
y las alcaldías de Maracaibo, Sucre y Metropolitana,
equivalen a 1% del presupuesto total de la nación.
Esa cifra, de cualquier modo, es sólo un trailer de
la película que proyectan en los espacios que la oposición
conquistó en noviembre: en cada uno de esos gobiernos
advierten que precisar todas las irregularidades -con oficinas
en las que ni siquiera hubo actos de entrega formal- es misión
imposible.
El secretario de gobierno del estado Táchira, Leomagno
Flores, detalla casos de funcionarios que aprovecharon la
coyuntura de la reconversión monetaria, para cobrar viáticos
con cheques de entre 12.444 y 461.500 bolívares viejos
en bolívares fuertes.
Dice que tiene un abanico de pruebas para ese y otros hechos
irregulares, que consignarán en la Contraloría General
de la República en los próximos días. Pero
advierte, de igual manera, que el verdadero daño patrimonial
va más allá del hueco fiscal que hayan podido encontrar,
porque si el dinero del que disponen no es suficiente, alcanza
mucho menos para reponer los vehículos y edificios que
fueron traspasados o invadidos, luego de que el Partido Socialista
Unido de Venezuela perdiera las elecciones en esa entidad.
"La antigua secretaria de gobierno firmó 160 documentos
el pasado 31 de diciembre, para traspasar a última hora
varios de los bienes de la gobernación. ¿En qué
momento pudo estar en tantas notarías el mismo día?",
pregunta Flores. "Aquí hicieron caída y mesa limpia".
Y el del Táchira no es un caso aislado. Ya es bien sabido
que el ex alcalde José Vicente Rangel Ávalos usó
las adjudicaciones directas, para beneficiar a un pool de
empresas que lucraron a lo que su sucesor, Carlos Ocariz,
ha llamado "un mismo clan familiar". No es menos conocido
que la administración de Diosdado Cabello se llevó
hasta los cuadros y mascotas de la Gobernación de Miranda.
Hay casos mucho más graves a la hora de sacar la calculadora,
pero al procurador de Miranda, Rafael Guzmán, no dejan
de sorprenderle los más de 400 millones de bolívares
viejos, que el Instituto de Vivienda y Hábitat de la
entidad usó para remodelar dos de sus sanitarios. Cree
que esa situación ilustra muy bien la manera de actuar
de la vieja administración. "¡Es que no hay baño
que pueda costar ese monto!", exclama.
Guzmán no se cansa de referirse a "una suerte de bacanal".
La juerga, sin embargo, no fue exclusiva para su región:
entre las 13 denuncias concretas que reposan desde el pasado
16 de abril en la Contraloría General de la República
contra el ex alcalde de Maracaibo, Gian Carlo Di Martino,
hay una factura a su nombre por casi 100 millones de bolívares
de los de antes, para comprar cadenas y gargantillas con los
recursos de una partida de "gastos de representación".
En la Alcaldía Metropolitana también hay mucha
tela que cortar. Más de 178 millones de bolívares
de los de antes, por ejemplo, fueron empleados para fabricar
2.100 agendas con hojas que muestran los rostros de Fidel
Castro y el presidente Hugo Chávez, junto al del ex alcalde
Juan Barreto. Nada que no se haya visto antes en el país,
sino fuera porque ese material POP corrió por cuenta
del Fondo de Jubilados de los Obreros de ese organismo. "Hemos
detectado hasta cobros de cheques falsos con complicidad de
personal de los bancos", resume el presidente de la Comisión
de la Verdad y director de Planificación y Control Interno,
Caracciolo Betancourt.
Y Carabobo no se queda atrás. En la gobernación
de ese estado prometen destapar la olla muy pronto. Adelantan,
de todo modos, que sólo dan con 4.000 de las 35.000 viviendas
que publicitó la campaña del ex gobernador, Luis
Felipe Acosta Carlez.
Las cifras del gobierno de Henrique Salas Feo advierten sobre
500 mil millones de bolívares viejos perdidos en casos
documentados de presunta corrupción, lo que ubica a la
administración de Acosta Carlez en el primer lugar, por
encima de los 340 mil millones de bolívares que se perdieron
en la Alcaldía Metropolitana, los 306 mil millones de
bolívares que se esfumaron de Maracaibo, otros 153 mil
millones que salieron del municipio Sucre sin rumbo conocido
y 230 mil millones en el caso de Miranda, cuya auditoría
hasta ahora se ha limitado al año 2008.
Clodosbaldo y la montaña
A diferencia de las otras administraciones, en Táchira
aún no precisan el monto total que desapareció.
En esta página, de cualquier modo, no caben todos los
casos de supuesta corrupción que hubo en los gobiernos
regionales. Tampoco sería posible detallar sus intríngulis,
sólo se conocen estos porque se trata de instituciones
en las que hubo alternancia. Pero más allá de las
anécdotas, lo que queda bien claro es que la Contraloría,
la Fiscalía General de la República y la Comisión
de Contraloría de la Asamblea Nacional tienen trabajo
de sobra, si de verdad quieren perseguir y castigar la corrupción.
Y como a veces Mahoma va a la montaña, en el organismo
que dirige Clodosbaldo Russián ya recibieron denuncias
de cuatro de los seis bastiones de la oposición. Para
que quedara constancia, Ocariz incluso convocó a la prensa,
al momento en que consignó 14 cajas con acusaciones contra
la administración de Rangel Ávalos. "Esta investigación
se hizo sin connotaciones políticas, esperamos que de
igual manera la Contraloría nos diga qué pasó
con esos recursos de Sucre", dijo el pasado 29 de abril.
Sólo faltan Carabobo y Táchira por desfilar en
las dependencias del Poder Ciudadano. A través de su
departamento de prensa, la Contraloría informó que
aún no pueden dar cuenta del destino de cada caso porque
están en el período inicial, en el que estudian
su validez y determinan el departamento que debe asumirlo.
Russián, por lo pronto, no se ha referido a ninguno
de los casos que suman más de 711 millones de dólares
que se volaron en las regiones y en los que coinciden denuncias
de presunta malversación de fondos; sobreprecios; actas
de comodato y traspasos de bienes con vicios legales; proselitismo
político financiado con recursos del erario público
y empresas privilegiadas que responden a los intereses de
los gobernantes de turno.
Este viernes, sin embargo, el contralor tuvo palabras para
fijar posición sobre la resolución del Parlamento
Europeo que condenó el "deterioro de la democracia" venezolana,
por el caso del ex alcalde de Maracaibo, Manuel Rosales. Aseguró
que su despacho demostró enriquecimiento ilícito
de Rosales durante su gestión en la Gobernación
del estado Zulia, por lo que acusó a la Unión Europea
de pregonar una doble moral, en la que aplaude la corrupción
de opositores al Gobierno.
Sea lo que sea, las noticias sobre corrupción en Venezuela
son tema de debate hasta en el extranjero. No es que el problema
apareció ayer, pero el Índice de percepción
de la corrupción, que desde 1995 publica la organización
no gubernamental, Transparencia Internacional, advierte que
ahora hay menos confianza en las instituciones responsables
del tema.
El año pasado, el país bajó su histórico
de más de 2 puntos sobre 10. Nunca ha dejado de reprobar
el examen, pero en 2008 tocó fondo con una nota de 1,9,
que ubica a la República Bolivariana de Venezuela de
penúltima en la lista de los 32 países del continente,
únicamente por encima de Haití.
La directora ejecutiva de Transparencia Venezuela, Mercedes
De Freitas, propone empezar por fortalecer los mecanismos
de contraloría en todos los niveles. "Los gobiernos tienen
que tener una política de transparencia de acceso a la
información pública, que contemple publicar el destino
de los recursos y que explique sus decisiones y mecanismos
de contratación". Y no se trata de una concesión.
"Así lo dice la Constitución".
Al margen de las consecuencias que acarrea el robo de los
recursos públicos, Freitas señala que la lucha contra
la corrupción es fundamental para cualquier gobierno
o sociedad, porque mantiene la gobernabilidad y la confianza.
"Es necesaria para la paz social", advierte.
jpoliszuk@eluniversal.com
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