CARACAS, sábado 07 de noviembre, 2009 | Actualizado hace
Dio tumbos en altamar. Conoció el foso por sus pésimas actuaciones a lo largo de un par de temporadas. Cambió de managers y técnicos; buscó otros jugadores, pero algunos estuvieron un poco molestos, nunca perdió a la afición.
Hoy, con visión clara y evidente éxito, el Magallanes se presenta en el campeonato venezolano de beisbol profesional como el equipo aguerrido, fuerte, de estrategia que alguna vez fue y que le valió no pocos seguidores.
Fanatismos -que los hay- aparte, es necesario decir que se genera en el colectivo algo de envidia (de la buena) por el Magallanes, un equipo con tanto arraigo popular, un equipo que difícilmente baja en las encuestas, así ponga la torta juego a juego, que consiguió un manager con inteligencia, un manager que es capaz de mantener un dougout contento. Que en definitiva, es capaz de hacer equipo.
Apenas ha transcurrido un tercio de la campaña, y en un torneo de ocho equipos, en el que clasifican cinco, es mucho lo que puede pasar. Pero parece evidente que el Magallanes será de los que esté vivo en enero; junto con otros, como el Caracas (obviamente).
Qué suerte tiene el Magallanes. No se detuvo a echarle la culpa de sus penas pasadas al resto de los equipos del torneo local; y menos buscó en las Grandes Ligas la causa de sus eliminaciones. Tampoco se inmiscuyó en las ligas invernales, tratando de arreglar los problemas de público en Puerto Rico, o de enderezar la siempre naciente liga colombiana.
Qué suerte, porque a su manager, Carlos García, le calza a la perfección aquello de Almirante; un rango que se ganó en cada rolling que atrapó y en cada batazo que dio mientras era jugador activo; y que hoy ostenta con la certeza de que desde el banquillo, con tranquilidad y estrategia, se pueden lograr triunfos, como aquellos jubilosos y populares de los años noventa.
Si no quedó claro líneas arriba, lo ratifico ahora: no soy magallanero, ni quiero serlo. Pero cuando uno voltea la vista y ve cómo se toman decisiones que afectan de manera positiva la vida de un colectivo tan grande (casi como el del Caracas), se siente envidia, y no precisamente por la ubicación en la tabla de posiciones del beisbol profesional.
ayanezm@gmail.com
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