CARACAS, jueves 11 de marzo, 2010 | Actualizado hace
El Caracas perdonó demasiado. Equipos de la jerarquía del Flamengo, al contrario, saben cobrar caro cada error del rival.
El resultado de la combinación de esos dos factores fue una victoria de 3-1 de los brasileños en el Grupo 8 de la Copa Libertadores para decepción de un repleto Olímpico de la UCV. Los cariocas castigaron justo en los momentos en que los "Rojos del Ávila" parecían despejar su mejor juego, propinando una derrota muy cruel para lo visto sobre la cancha.
Dos goles de Vagner Love y uno de Rodrigo Alvim destrozaron los sueños de los capitalinos, que ven complicarse mucho sus opciones de clasificar a octavos de final.
Si bien atacó con constancia y peligrosidad, el equipo de Noel "Chita" Sanvicente otra vez echó en falta mayor pegada ante contrincantes de peso. Rafael Castellín marcó, pero queda en anécdota frente a la contundencia de la visita.
Para colmo, el clima de fiesta que se había vivido con los 20 mil fanáticos asistentes terminó convertido en una batalla campal en los alrededores del estadio. Fue una triste noche para Sanvicente y los suyos.
Y eso que todo comenzaba bien. Tribunas llenas, cantos y apoyo incondicional. El Caracas respondía al espectacular ambiente con valentía.
Su nivel fue creciendo y las ocasiones de gol llegaban en avalancha. Castellín estuvo a centímetros de rematar a red tras centro de Valoyes, Alejandro Guerra sacó un gran disparo con efecto que salió desviado por poco, Jesús Gómez también probaba y, de nuevo, lo hacía Castellín.
Entonces, vino el error y el cobro. La defensa se desarmó en una oleada de los brasileños, mano de Giovanny Romero y penal. Vagner convirtió.
Los anfitriones, lejos de derrumbarse, siguieron al ataque, ahora buscando nivelar. El encuentro les volvió a sonreír con la expulsión de Toró por doble amonestación en el arranque del segundo tiempo y, poco después, el empate de Castellín.
Sanvicente se las había jugado todas con la salida de Romero para dar entrada a Rodrigo Prieto, quedando con tres defensas. La igualada era el fruto del movimiento, pero había riesgos que capitalizó el Fla.
Renny Vega salvó su arco cuando Kleberson quedó mano a mano. No pudo repetir en una acción idéntica ante Vagner.
Avrim terminó de rematar en el tiempo de descuento.
Lo peor estaría por llegar. Botellas y demás objetos llovieron sobre el terreno, los disturbios de sectores violentos explotaron tras el choque y la noche terminó de amargarse.
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