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Artes
Plásticas
Investigar
y publicar
El
museo también se concibe como un centro educativo y de divulgación
del conocimiento y, por tanto, entre sus programas debería
contemplarse el respaldo a la investigación específica
y su fruto, esto evidenciado en publicaciones diversas. En Venezuela
los museos, por lo general y con la solitaria excepción del
Museo de Bellas Artes, carecen de política editorial regular.
Ello limita su acción educativa. En consecuencia, la historia
del arte venezolano es un asunto que muy pocos conocen.
A propósito de una revisión del rol de museo debe
tenerse como área prioritaria el aspecto de la investigación
y su consecuente publicación de variedad de temas concernientes
al arte en Venezuela.
En los diversos documentos constitutivos de la Galería de
Arte Nacional (GAN, 1976, Caracas), se destaca que tan importante
institución museística del Estado venezolano se consagra
"plena y específicamente a difundir, valorar, adquirir,
preservar, investigar y fomentar las artes plásticas venezolanas
de todos los tiempos". Esa declaración de principios
plantea en amplitud intenciones que, en términos generales,
se cumplen administrativamente, pero que en aspectos puntuales,
falla reiteradamente y sin posibilidad cierta de corregir. Exactamente
me refiero al hecho de investigar sobre nuestras artes, asentar
con la escritura el fruto de esas investigaciones y, como culminación,
implementar un sistema editorial como acción normal en la
vida de ese museo, la GAN, dedicado expresamente a la plástica
venezolana.
Parecería
que el concepto investigación queda restringido a los preparativos
y procedimientos de una exposición temporal de un artista
o un tema determinado. No se lleva la idea de investigación
a un radio mayor.
En sus veinticinco
años de existencia la GAN no tiene entre sus metas auspiciar
investigaciones, sea de su propio seno o del exterior, dedicadas
a las artes plásticas venezolanas y, en consecuencia, carece
de un plan de publicaciones específicas, dirigido a todo
tipo de público y con calidad académica.
En la plantilla de la GAN no hay investigadores que resuelvan los
más diversos temas más allá de la inmediatez
de una exposición temporal.
Durante años
la GAN ha sido incapaz de ofrecer así sea un libro anual,
y ni siquiera ensayos concernientes a partir de sus propios fondos.
Muy ocasionalmente cuando la GAN presenta un libro es obra de un
autor que viene de afuera de la institución, como por ejemplo
Carlos F. Duarte, quien en el marco de la exposición
en 1997 de Lewis Adams, retratista activo en el período
paecista, y como resultado de un estudio altamente especializado
emprendido por iniciativa propia, publicó un ensayo de mucho
mérito académico.
No hay, pues,
un espacio apropiado para la investigación estética
de manera sostenida y cuyo fruto alcance, igualmente, regularidad
editorial. De allí esa enorme ausencia del conocimiento de
las artes plásticas hoy en Venezuela.
La historia
es un proceso continuo de indagación y publicación
de esos resultados. La enseñanza de la historia se hace con
textos específicos y en la revisión y evaluación
de los contenidos históricos. Al carecer de una amplia bibliografía
sobre el particular, en lo que tampoco contribuye Monte Avila Editores,
persiste laguna de vaguedades, de cosas infundadas, de lugares comunes
y de períodos extraviados que caracterizan el acontecer del
arte en Venezuela. La contribución de la GAN a la superación
de estos factores ha sido nula. El aporte del nuevo Ministerio de
Educación y Cultura en este sentido podría ser alentador.
Juan Carlos
Palenzuela. Historiador y crítico de arte
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