Autorretrato

Acompañar la vida

Con Amantes y reverentes Alejandro Varderi -atado a Barcelona, Nueva York y Caracas- avanza en su saga narrativa y oficia de nuevo el arte de amar y el arte de reverenciar las más extremas expresiones de lo humano, devoto "del vivir en la intimidad": en medio de los sentidos, en la piel del amado que puede mutar en desengaño. Y hace suya también la voz del silencio, la voz "del desgaste prematuro (...) a causa del sida". Todo para acompañar la vida con su lenguaje


Foto: Paulo Pérez Zambrano
Varderi: un periplo de países, lenguas...

Acompañar la vida. Ese es el asunto". Desde esta afirmación de Rafael Cadenas me gustaría partir para reflexionar acerca de lo que me sugiere escribir, y que es, justamente, la vida: "acompañarla" con mi lenguaje.

Una vida que me ha llevado por un periplo de países, lenguas y culturas. Barcelona, Caracas y Nueva York se constituyen en los vértices de mi triángulo vital, y desde él se generan las coordenadas de mi escritura.

Barcelona por el imaginario familiar, las historias surgidas de los primeros recuerdos: el barrio Gótico, el barrio Gaudí, las sombras de la Guerra Civil, y los exilios durante el "tiempo de silencio" en que el franquismo sumió al país catalán.

Caracas: el espacio de formación. Aquí empecé a construir mi familia escogida. Gracias a la generosidad intelectual de Juan Calzadilla aprendí a escribir. Gracias al afecto incondicional de Elías Pérez Borjas aprendí a vivir. Y estas dos realidades constituyen, en definitiva, lo que soy y me ha sostenido, desde mi alejamiento físico -que no vital- de esta ciudad y sus contradicciones.

Nueva York y su intemperie resultan ser, pues, la plaza seleccionada para probar y probarme. La ciudad entre cuyos rascacielos la escritura ha ido acompañándole la vida desde hace dieciséis años.

Amantes y reverentes se desarrolla en la Caracas de la primera mitad de los años ochenta. Y es la segunda parte de un ciclo narrativo que se inicia con Para repetir una mujer (Barcelona: Salvat, 1987) y prosigue con Origen final (inédito). Ciclo porque, como las flores proustianas, los textos se expanden al poner la escritura en contacto con la memoria personal y la de los otros. Memoria esta que tomo prestada e incorporo a mis propios recuerdos, a fin de perfilar la vida de los personajes, siempre en la intimidad de las casas. Pues mi asunto es justamente éste: consignar el vivir en la intimidad. Escribo sobre la gente que, mientras corta un tomate, piensa en alguien que ama.

La soledad, los desengaños amorosos, el desgaste prematuro de la vida a causa del sida, en las voces de la mujer y el homosexual -que nuestra sociedad acorrala- son los temas de Amantes y reverentes; y de la mayor parte de los libros que he producido hasta el momento.

Textos como Anotaciones sobre el amor y el deseo (Caracas: Academia Nacional de la Historia, 1986), Severo Sarduy y Pedro Almodóvar: del barroco al kitsch en la narrativa y el cine postmodernos (Madrid: Pliegos, 1996) y Anatomía de una seducción: reescrituras de lo femenino (Caracas: Academia Nacional de la Historia, 1996) igualmente recogen mis preocupaciones en torno al tratamiento que se le da a las minorías en la cultura hispánica. También los cursos que dicto en las universidades de Nueva York, Columbia y CUNY se dirigen a concientizar al estudiantado en cuanto a tales injusticias que, veo con preocupación, siguen muy presentes en nuestro país.

Llegar hace unos días a Caracas y encontrarme, por ejemplo, con que, en carta abierta, desde la prensa alguien califica la homosexualidad de aberración; o que justo antes de pasar bajo el puente de la Autopista del Este, a la altura de la Universidad Central, una valla denigra a la mujer con la frase: "Lo dicen tus pantaletas: la revolución va por dentro"; son indicios del camino que aún falta por recorrer para lograr una sociedad más justa.

Elías Pérez Borjas solía decirme que "no hay nada más atrevido que la ignorancia". Quizá sea esta la razón de muchos de los males que afectan hoy la vida nacional.

El reto es entonces seguir creando, abiertos a la crítica y la disidencia para evitar que esa ignorancia acabe por vencer a la inteligencia.

Texto con el que el autor presentara Amantes y reverentes (RIL editores/1999), en la librería Monte Avila.

Alejandro Varderi. Ensayista y novelista

N° 46 Año IV
Caracas, sábado 18 de agosto de 2001
 
 
 

Autorretrato
Acompañar
la vida
(Alejandro Varderi)

 
Artes Visuales
Los objetos
de Reverón y
el arte popular
(María Ramírez Ribes)
 

Grandes Firmas
Aviones de
ida y vuelta

(Alfredo Bryce Echenique)

Fotografía
Coleccionista de pérdidas
(Yolanda Pantín)
 


Cuerpo y casa
(Terri Weissman y
TJ Demos)

 
 

 

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