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Tributo JACQUES BRAUNSTEIN, MEDIO SIGLO DIVULGANDO EL IDIOMA DEL JAZZ Aldea global de paz y jazz En reconocimiento a
medio siglo de labor cultural y pedagógica
La guerra goza de magnífica salud, es la inversión del siglo. Cada treinta años se duplica la población mundial y sus dos tercios padecen pobreza en diversos grados. Mientras tanto, la educación formal desde el aula, y la global desde los medios radioeléctricos, exaltan día tras día, con mayor énfasis, la gloria bélica de cada patria y sus hazañas de exterminio. Los gobernantes alimentan a sus hambreados pueblos con armamento de última moda. En medio de este panorama, cuando se reúne gente de apariencia muy desigual por su aspecto físico, creencia, origen geográfico y tradición, juntos con el ánimo de improvisar, interpretar, o sólo para escuchar jazz, desde su más libre y profunda intimidad, se concerta una tregua, se ejercita un acuerdo de mutua tolerancia, senderos firmes hacia la conciliación. Por carta de nacimiento
y práctica ilimitada de imaginación compartida, puestas
al servicio de la excelencia espiritual, el jazz es en sí mismo
una infinita plegaria por la paz. El Idioma del Jazz significa bastante más. Porque la frase "Paz y Jazz" con la que Jacques Braunstein cierra cada una de sus emisiones, no es un recurso casual, mucho menos un pretexto para rimar banalmente dos palabras. Paz y Jazz entraña el concepto vertebral que rige toda su enorme actividad profesional, en contenido y forma. Paz y Jazz, reiterado sin prisa ni pausa desde su voz inconfundible, única, de suave acento gutural, es un lema fijo que sale desde esta frontera, atravesando alambradas de Auschwitz, escombros de Hiroshima y Guernica, cortinas de hierro construidas por los Gulag de todo signo, mares de sangre que inundan Corea, Vietnam, Israel, Biafra, Nicaragua, el vacío del World Trade Center, tierra devastada en todos los continentes. La clave de esta consigna radica en que paz y jazz se equivalen. Jacques Braunstein, con su talento de publicista nato, pone en evidencia estos sinónimos para sellar la naturaleza del jazz como lenguaje universal que invoca la sagrada libertad y distinción de cada quien anulando los límites artificiales que el hombre se impone para forjar su infelicidad. En esta ley de respeto al individuo y a la tarea de fusionar en perfecto balance artístico, la armonía de elementos distintos y hasta contrarios, radica la esencia del jazzismo, ese al que Jacques se ha dedicado como oficio vital, dignamente, con admirable tenacidad y devoción por la alegría de convivir. Gracias Jacques, por integrar el batallón de los escasos dispuestos para la dura tarea diaria del entendimiento colectivo. Gracias por reconocer y acercarnos la otra cara del planeta. Alicia Freilich. Novelista y ensayista |
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