Creación

"LAS PALABRAS SON TERRIBLES", VIENE A SENTENCIAR MIGUEL MARQUEZ

En el precipicio de la abundancia

Miguel Márquez no naufraga al cerciorarse de que "El Caribe es peligroso (…) como el arco iris gramatical del desamparo" y menos aún al percatarse de que "La locura anda con un paño en la cabeza / y se ríe como una autista por las calles / empolvadas de luciérnagas" allá, en Las Antillas. De ese mar, dice, llenó su vaso y bebió en inglés "el dulce ron de los abismos". De esas "aguas coloradas, negras" extrajo el poema que sigue y todos los que integran el título Linaje de ofrenda (a ser publicado por Eclepsidra Ediciones), y en medio de ellas también sintió agravarse el estado de vigilia bajo el que ha escrito todos sus libros.



Foto Félix Gerardi

 

mar de los sargazos

para Antoinette Cosway



El Caribe es peligroso como los escorpiones,

como el arco iris gramatical del desamparo.

Los blancos están despiertos esta noche.




Una casa de tablas vacía junto al mar.

Escupo en los espejos azules de los alacranes

y pienso en las burlas,

en el rosario esparcido de las moscas.




Esta mañana el mar despertó envenenado

y prolijo sobre las inscripciones del abandono,

en la sal feroz de la rumia, la que inunda

la voluntad con hongos, pulpos, preguntas.

El mar es un esclavo quejumbroso.




Pregunto por las canciones, por la acabada

sombra de los plátanos bajo el techo del mundo,

por la vieja alegría enamorada que hoy rueda

quemada por el sol salvaje.




Son negro y odio las plantaciones.

Amo la limpia caída del asombro

pero las quemaduras avergüenzan.




Un rincón para dormir, ventilador de aspas,

una radio. Tal vez bastaría un cuarto

para dar por terminada la vigilia,

el sobresalto de las voces, allá fuera.




Razones y chillidos y vísceras oceánicas

que desvarían, plenas de grasa y hediondez,

en las naves que naufragan.

La noche odia Las Antillas. Pronto

es pedir demasiado. Pero cuánto

los barcos dejarán de andar con los ojos

pegados en las paredes, en el techo,

en las escamas que hablan lento y en voz baja.




La maldad tiene los ojos grandes, y las uñas

de los pies son largas como agujas.

La mar está pálida y sin gente.

Escucho los nombres de los náufragos,

las navajas que le dieron muerte implacable

al mediodía. La locura anda con un paño en la cabeza

y se ríe como una autista por la calles

empolvadas de luciérnagas.




El agua finge, simula cautelosamente ser algo

adherido a los cristales. El agua que opaca, ofusca

y perpetúa el fuego. Las lenguas donde hierven

las almejas y se revientan caras ilusiones invertebradas.

Rezo en un hospital de la costa:

caliente, sudoroso, mezquino.

Rezo y pregunto por los huecos en el sueño.

Por qué todo es tan oscuro bajo las estrellas.




Las palabras son terribles.




Pierden sentido, luz y el precipicio de la abundancia.




Está desconchado el pueblo,

los perros no volverán ni el alma que sonaba

en la dulzura del aire.




El mar está enfermo de escoriaciones. Jamaica

es alérgica como Martinica, y en sus ojos

las serpientes se enroscan como los castigos.

Es un lugar extraño este mar, donde pocos

hablan de la fiebre de la fatiga,

de las cuevas podridas de las flores.




Este mar pertenece al disimulo,

al paludismo y al ron blanco.

Lleno mi vaso y bebo en inglés

el dulce ron de los abismos.

Canto detrás de la piel fresca

de los cangrejos, intento

escaramuzas consoladoras:

privilegios de pobre.




El mar amaneció indiferente

y sin respeto por la risa;

el mar de sangre en el tintero,

más blanco que el asco.




Una oleada me marea junto al sueño.

Una ancha irritación en los ojos.

Una vigilia hostil, desconcertante.




Ya no puedo dormir.

Las manos heladas

no son buena señal.

Me apoyo en la pared

y pienso Pienso

en no comer

y en las islas.




Antes me bastaba

el agua fresca

para despertar.

Pero ahora pienso,

ahora pienso y me rindo.

Y no quiero saber más de estas

aguas coloradas, negras,

donde nadie espera por mí.

 
N°5 Año V
Caracas, sábado 3 de noviembre
de 2001
 
 
Alfredo Silva Estrada ve coronada su obra en la Bienal de Lieja
"La poesía no facilita nada…"
(Entrevista / Jacqueline Goldberg)
 
 

Biografia Interrogada Cien años después
Entre Malraux y Malraux

(Entrevista a Olivier Todd / Henri Godard)

 
 
Creación
"Las palabras son terribles", viene a sentenciar Miguel Márquez
En el precipicio de la abundancia
(Poema)
 
 

Apuntes
La generación perdida

(Aquiles Esté)

 
 
Memorias
II Encuentro para la Promoción y Difusión
del Patrimonio
Folclórico de
los Países Andinos

Fiesta, corp-oralidad y huellas de africanía
(Luz Adriana Maya Restrepo)
 
 
 

 

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