Discusión

Humanismo y post-humanismo

Frente al artículo publicado en estas páginas el pasado 22 de septiembre, Sloterdijk y el posthumanismo -con la firma de Julio Quesada- el filósofo venezolano Eduardo Vásquez responde a la tesis allí expuesta por el escritor español. La interpretación de Sloterdijk acerca del pensamiento de Heidegger sobre el humanismo -idea que "Quesada parece compartir"- es "realmente audaz y destructiva del trabajo de los escritores", señala Vásquez


El artículo de Julio Quesada publicado en Verbigracia (No. 51, 22-09-01) sobre el humanismo y el post-humanismo nos planteó serias dudas respecto de lo que entendió M. Heidegger por humanismo. J. Quesada cita la interpretación de P. Sloterdijk de lo que entiende Heidegger por humanismo y la cual J. Quesada parece compartir. Desde el inicio del artículo se nos dice que: "El Estado-nación moderno y, en general, la idea de nación, estaba mantenida por una especie de sociedad literaria, amigos del humanismo que, en el intercambio de lecturas clásicas y dentro de un determinado canon, precisamente el que van los humanistas formando educativamente como esencia de la cultura, satisfacían las condiciones sociopolíticas modernas del Estado nacional burgués".

Luego continúa Quesada refiriéndose a "la lectura, poder literario que vendría a ejemplificar humanísticamente la eficacia de la ficción literaria: una asociación de amigos que congenian". No deja de asombrar que la idea de nación moderna haya sido mantenida por literatos humanistas que leen y comentan a los clásicos y que esta actividad sea la que forma la cultura en la que se educan los que forman las condiciones sociopolíticas del Estado burgués. Asombra ver que dicho Estado se haya constituido y mantenido por una "asociación de amigos que congenian". Esto de que los Estados burgueses se mantengan gracias a la labor de amigos que congenian es una tesis novedosa en la teoría política. Es sumamente novedosa e inédita.

Uno no deja de navegar en sorpresas en el artículo de Julio Quesada. Por una parte, según Sloterdijk y como lo repite Quesada, "el humanismo ha fracasado como escuela de domesticación del hombre". Es una interpretación realmente audaz y destructiva del trabajo de los escritores. Siempre pensé que los grandes escritores no se proponían domesticar ni amansar al ser humano. ¡Qué papel tan vil le atribuye Sloterdijk-Quesada a la literatura! Cuando hemos leído a los grandes escritores nos parece que siempre están colocados en el lado de la crítica y de la oposición. El señor Quesada nos debe al menos un ejemplo del escritor domador. Por supuesto, esta tesis del escritor amansador y domador se deriva o está implícita en la tesis de los escritores que se asocian para mantener al Estado por medio de la acción creadora.

Hasta ahora, nos hemos mantenido en la tesis Quesada-Sloterdijk del humanismo como lectura de los clásicos para amansar a los súbditos del Estado. Según Quesada, Sloterdijk interpreta a la concepción de Heidegger de esa manera. Esta interpretación, banal y superficial, nada tiene que ver con lo que Heidegger llama humanismo, o también metafísica de la subjetividad, o sujeto. El esfuerzo de Heidegger se dirige a eliminar el sujeto o el hombre como fundamento de la filosofía como se encuentra en Descartes, en Kant, y que culmina en Hegel. "El humanismo, escribe Heidegger, en el sentido histórico del término, no es, pues, otra cosa que una antropología estético-moral… Quiere designar esta interpretación filosófica del hombre que explica y evalúa la totalidad del ente a partir del hombre y en dirección al hombre" (M. Heidegger, La época de las concepciones del mundo, Gallimard. 1962, p. 122). El humanismo o metafísica de la subjetividad tiene su culminación en Hegel. Es en este pensador donde encontramos que la verdad se halla en el sujeto que tiene certeza de sí mismo y de sus representaciones, y de sus producciones. El sujeto, conforme a esas representaciones, actúa sobre el mundo y lo transforma, e incluso lo devasta, alterándolo totalmente.

El pensamiento es acción, es voluntad que actúa y transforma la totalidad del mundo (del ser). Nada puede resistirle. Ese momento en que el ser se identifica con la representación (idealismo absoluto) lo concibe Hegel, según Heidegger, como "aquel instante de la historia de la metafísica en que la conciencia absoluta de sí mismo (o autoconciencia) se convierte en principio del pensamiento" (M. Heidegger, Conferencias y artículos, p. 89. Edic. del Serbal, Barcelona, 1994). El pensamiento activo es voluntad y ésta sólo busca afirmarse transformando todo. Para ello busca los medios que la hagan eficaz y productiva y por eso la esencia de la técnica es "metafísica concluida o acabada". Es lo que se ha llamado también razón instrumental o razón convertida en instrumento.

El humanismo no es otra cosa que la filosofía del idealismo que convierte al sujeto (o al hombre) en fundamento de todas las categorías, tanto las de la lógica, como las de la estética y la moral. Y el sujeto adecua al mundo a sus categorías, haciéndolo igual a sí mismo. En el idealismo (o humanismo) el pensamiento no se adecúa a las cosas, de manera totalmente pasiva, sino que las adecua, transformándolas, a sí mismo.

Como vemos, esta concepción del humanismo nada tiene que ver con una asociación de amigos constituida para amansar a los hombres. En la Carta sobre el humanismo, Heidegger expone bastante claramente su intención respecto de ese humanismo. Quiere desecharlo; esto es, quiere eliminar a la subjetividad como fundamento, o también como legisladora, como ella se constituye en la filosofía moral de Kant. Critica en esa Carta que "toda ley no sea más que el producto de la razón humana". Quiere Heidegger que "la ley venga del Ser mismo y que la asignación de estas consignas se convertirán para el hombre en normas y leyes". El Ser, y no la razón y la subjetividad, es el que debe dictar las normas y las leyes. En vez de Dios, el Ser. Cabe preguntar qué ocurre con la libertad del hombre, con la imputabilidad y su consecuencia la responsabilidad. Según esa tesis, ya no habrá culpables en la Historia. Hitler, Mussolini, Stalin, y hasta el mismo Heidegger por apoyar el nazismo, son absueltos. El responsable es el Ser que les asignó las normas y las leyes.

Si el lector quiere profundizar más sobre el humanismo puede consultar la revista Apuntes filosóficos, No. 15, 1999, publicado por la Escuela de Filosofía de la UCV, en la que aparece nuestra traducción de Kant y el humanismo, cuyo autor es Alain Renaut y también autor de numerosas obras sobre el mismo tema. También puede consultar nuestro libro Hegel, un desconocido (ULA 2000) donde hacemos una crítica muy fundada de la interpretación que hace Heidegger de la filosofía de Hegel.

Para terminar, esa asociación de intelectuales que se agrupan para mantener al Estado, defendiendo sus intereses, sus mentiras, su razón contra sus enemigos, pertenecen a los que llamó Julien Benda en su libro La traición de los clérigos, los clérigos traidores, siendo los clérigos o los intelectuales los que deben buscar la justicia, la verdad.

Eduardo Vásquez. Filósofo

N° 2 Año V
Caracas, sábado 13 de octubre
de 2001
 
 
Una obra signada por afinidades electivas
Las cosas
de Morandi

(Alejandro Oliveros)
 

Creación
Antología de poesía idish del siglo XX
De polifonía espiritual
(poemas)

 
Diálogo
Eliahu Toker
Traductor
del alma judía

(Jacqueline Goldberg)
Discusión
Humanismo
y post-humanismo

(Eduardo Vásquez)
 
 
 
 

 

http://www.eud.com/verbigracia http://www.eud.com/verbigracia http://www.eud.com