Libros, Lecturas y Lectores

JAVIER LASARTE ABORDA "TERRITORIOS INTELECTUALES"

Navegaciones de papel

"Libro colectivo", como lo llamara Carlos Pacheco en sus palabras de presentación,
Territorios intelectuales
(La Nave Va) reúne 25 trabajos que abordan el proceso cultural
en América Latina y su situación actual. Coordinado por Javier Lasarte, este volumen,
cuya figura central es el pensador latinoamericano, da cuenta de la relación saber/poder:
"una lectura socialmente contextualizada, culturalista y política de las prácticas intelectuales"

Rehusar la ficción de un metalenguaje
que unifique el todo, es dejar aparecer la relación entre procedimientos científicos limitados
y lo que les falta de lo "real". Es evitar la ilusión,
necesariamente dogmatizante, propia del discurso
que pretende hacer creer que está "adecuado"
a lo real [...] Ese tipo de relato engaña porque
pretende hacer la ley en nombre de lo real.
Michel de Certeau

 

Territorios intelectuales es un título que, a posteriori, ya nos permite saber y decir unas cuantas cosas sobre este libro colectivo integrado por 25 trabajos y coordinado por Javier Lasarte. Despojadas de artículo determinado, las dos palabras que lo integran señalan, a través de una saludable opción por el plural, la irrevocable renuncia de este volumen a esa pretensión de exhaustividad o sistematicidad característica de los tratados. Invertidas en cierta forma estas palabras, es en el adjetivo, "intelectuales", donde se encuentra -si es que puede haberlo- lo sustantivo. Porque, incluso desde la pluralidad y diversidad de emisores y perspectivas de enunciación que se hace evidente apenas revisar el índice, es en esa(s) figura(s) del intelectual, en las maneras como ha sido concebida y practicada su función en diversas instancias del proceso cultural latinoamericano y en su elusiva situación actual, tan difícil de precisar, donde esa especie de conversación en movimiento que es el libro tiene su punto de engarce. Desde allí, los textos fluyen a su aire, como lo explica la breve nota introductoria del compilador:

Las páginas que siguen, lejos de funcionar como una historia (del) intelectual en América Latina, ofrecen más bien una imagen panorámica que aborda -sin pretensión de sistematicidad- distintos momentos (del XIX y XX), autores problemas y discusiones. La imagen tiene por centro la figura del intelectual latinoamericano y sus dominios (problemáticos, esquivos, limitados, capitales...), constitutivos de los discursos y espacios culturales latinoamericanos, y sometidos en los últimos años a una inusual revisión crítica que ha puesto en cuestión lugares, deseos, funciones, fórmulas y prácticas (7).

Lugares, claro, porque el sustantivo que completa el título es Territorios y sobre todo porque en el libro, como en la escena crítica contemporánea, se han visto privilegiadas, junto a significados estrictamente geográficos o geoculturales, las cada vez más comunes metáforas espaciales de los territorios culturales y las desterritorializaciones. Esta compilación se vuelve entonces el lugar donde se produce una extensa discusión, donde los diversos centros de atención y ángulos de enfoque pueden llegar a estar bastante alejados unos de otros, pero donde pareciera haber consenso al menos en un punto: el desplazamiento que en diferentes sentidos se ha producido, no sólo de la consabida figura del letrado tradicional, ese escritor, ensayista y pensador, siempre demasiado asertivo por demasiado seguro de sus saberes, hasta no hace mucho respetado y consultado pater familiae de la cultura y de la esfera pública nacional, sino hasta de los influyentes y rebeldes narradores del boom, esos violadores de normas estéticas que fueron también, casi siempre, predicadores del compromiso político.

Como torva señal de ambos desplazamientos, la cultura venezolana ha registrado durante el primer semestre de este año el impacto de sensibles pérdidas: no sólo se nos fueron Uslar Pietri y Liscano sino también nuestro Salvador Garmendia, además de Antonia Palacios, Caupolicán Ovalles y Rosas Marcano; de manera tan temprana, Julio Miranda, y hace apenas unos días, Pedro Francisco Lizardo. Si ya en una dimensión latinoamericana consideramos, por otra parte, que ese desplazamiento aplica también a la generación crítico-literaria de los setenta y ochenta (Rama, Cándido, Losada, Cornejo y Fernández Retamar, a la izquierda de la foto; Octavio Paz y Rodríguez Monegal a la derecha), así como a sus respectivos proyectos, lo que queda por preguntarse es cuál será ahora (si es que ha de haber alguno) el relevo de esos modelos de intelectual y cuál el impacto que las circunstancias particulares de hoy día (globalización, migraciones, hegemonía del mercado, culturas híbridas, cibernéticas y massmediáticas, etcétera) ejercen sobre ellos.

No otra cosa es lo que hace Territorios intelectuales en su primera parte, al reunir las respuestas (y nuevas preguntas) que a esa compleja y múltiple interrogante hace un grupo bastante heterogéneo de -por supuesto- intelectuales contemporáneos. Desde la presidencia honoraria, podríamos decir, de un texto del veterano crítico colombiano Rafael Gutiérrez Girardot, a quien el libro merecidamente homenajea, las páginas del volumen van desgranando en su primera parte otros textos (entre ellos los de Hugo Achugar y Jesús Martín Barbero, Raúl Bueno y Graciela Montaldo, Vicente Lecuna y Anadeli Bencomo, Sonia Mattalía y Carmen Bustillo) que, aprovechando esa estrategia dispersiva propia del volumen, eligen muy libremente su manera de aproximarse al asunto.

El reiterado binarismo -"Políticas/poéticas"- de los rótulos que distinguen las dos partes de la obra expresa la orientación dominante de todo el libro hacia la relación saber/poder, hacia una lectura socialmente contextualizada, culturalista y política de las prácticas intelectuales. Regida por la secuencia cronológica, la segunda serie se abre con la sugestiva relectura que Susana Rotker practica sobre el panorama intelectual de la independencia, una acertada inclusión que es también, para ella, homenaje y despedida. Desde allí, algunas figuras y procesos claves de la modernidad latinoamericana son desplegados en el resto del libro como objeto de análisis, desde Bello y Sarmiento, polemistas padres fundadores, se avanza por Montalvo, el positivismo, el modernismo, la vanguardia y así sucesivamente hasta llegar a Borges y a la ficción reciente. Además del mismo Lasarte, recuerdo entre los autores de esta sección a Mónica Marinone y Belford Moré, María Laura de Arriba y Luis Duno, Tina Escaja y Claudia Gilman.

Un rápido recorrido por esa diacronía muestra que tampoco aquí se pretende una revisión histórica ceñida. Como ha dicho hace poco Rafael Castillo Zapata, refiriéndose a Vila-Matas, se trata de una propuesta "que renuncia a todo ideal de obra completa". A esa apuesta, digamos metonímica, por la muestra, por el fragmento relevante, se une también, en la selección de los autores, una opción por lo heterogéneo, por la multiplicidad de las orientaciones teóricas, de las formaciones y localizaciones académicas, así como de las "generaciones" críticas, aunque con algún predominio de las mujeres (son 15 entre 25) y de quienes, sin mayores especificaciones, llamaré "jóvenes". En este sentido, el libro significa también una respuesta indirecta a la pregunta de quiénes son y cómo trabajan los "nuevos" intelectuales hispanoamericanos, al desplegar simplemente en sus páginas el trabajo que está haciendo un selecto conjunto de ellos.

Noto por cierto con alivio que no figura en ese grupo ninguno de esos "enfants terribles sesentones", al decir reciente de Alexis Márquez Rodríguez, que exigen a la fuerza ser premiados, y menos aún alguno de esos autocalificados "filósofos posmodernos" que son capaces de arriesgar no sólo el prestigio sino hasta el destino de importantes instituciones culturales con tal de llamar la atención sobre sus egos descomunales. Me parece, en cambio, que esa tendencia actual a aceptar los límites de toda indagación sobre lo real, tendencia que se traduce, como en este libro, en voluntaria renuncia a la exhaustividad, a la asertividad desmedida y al control del conocimiento, no pueden tener otros corolarios que la humildad académica, la conciencia de la eventual caducidad de todo saber humano y la necesidad de los otros en el diálogo verdadero; es decir, aquel donde además de hablar y hablar, también se escucha y se comparte.

No puedo concluir estas palabras sin saludar el lanzamiento que se hace visible esta noche de dos nuevas editoriales alternativas (cuando digo "lanzamiento", imagínese la escena del muelle, la botella de champán estallando contra la nave gigantesca y ese ruido tan peculiar de la quilla zambulléndose en el mar). Editoriales alternativas que hoy día parecen estar desplazando del centro a las casas editoras oficiales. La que me hizo el honor de invitarme a inaugurar su colección de ensayo "Jesús Semprum" es Ediciones El otro, el mismo, una iniciativa de Víctor Bravo, naturalmente muy borgesiana y merideña que acaba de reeditar Solitaria solidaria de Laura Antillano y que tiene actualmente entre sus planes de producción títulos de Luis Britto García, Denzil Romero, Marisela Gonzalo.

Por su parte, estos Territorios intelectuales a los que me he referido son la tercera publicación del Fondo Editorial La Nave Va, una empresa que hace poco se hizo a la mar, timoneada por Javier Lasarte Valcárcel, profesor titular de la Universidad Simón Bolívar. La pasión investigativa de Javier hacia el pensamiento latinoamericano es de vieja data y sus varios libros y compilaciones de crítica han sido muy bien escoltados en el tiempo por sus poemarios y su conocida antología de la poesía venezolana contemporánea. La tripulación que lo acompaña está formada por Luis Duno Gottberg, Eva Klein y, por supuesto, Gina Saraceni, experta en navegaciones, viajeros e instancias de contacto en ultramar. ¡Larga vida a ambas travesías!, pues, contra viento y marea, ¡la nave va!

Carlos Pacheco. Ensayista

N° 51 Año IV
Caracas, sábado 22 de septiembre
de 2001
 
 
Filosofía y literatura: la nueva frontera (IV)
Sloterdijk y el posthumanismo
(Julio Quesada)
 

Creación
La poesía finlandesa se escucha
en castellano

Habla la luz con voz de corneja
(poemas)

 

Reseña
"Tatuaje" de Leonardo Padrón
El poeta
y la ciudad
(Víctor Bravo)

Artes Plásticas
Investigar y publicar
(Juan Carlos Palenzuela)
 
Ensayo
Giuseppe Ungaretti
El estupor de La Alegría
(Erika Reginato)
 
Libros, Lecturas y Lectores
Javier Lasarte reune "Territorios intelectuales"
Navegaciones de papel
(Carlos Pacheco)
 
 

 

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