Reseña

EL AUTOR Y SU OBRA RECUPERADOS EN UN CD-ROM Y UN SITE

El museo imaginario de Marcel Proust

La Biblioteca Nacional de Francia dedicó a Marcel Proust su última exposición
del siglo. La muestra reveló la génesis de ese monumento de la literatura francesa
que representa su novela En busca del tiempo perdido. Y a la usanza de esta hora
la BNF diseñó un site que pone en manos de los lectores el manuscrito del volumen
que ocupó las horas finales del autor, mientras Gallimard lo reanima en CD-rom.
Dos nuevos medios para recuperar el tiempo de Proust y el esfuerzo museístico


Marcel Proust, reencontrado en el tiempo


Organizada en colaboración con el Museo de Orsay, la Biblioteca Nacional de Francia (BNF) presentó, en una superficie de 900 m2, la mayor exposición jamás dedicada a Proust. Con 350 piezas -entre ellas un centenar de pinturas- fue recreado el "museo imaginario" del escritor, abarcando todas las artes que lo inspiraron, desde la pintura hasta la moda, pasando por la escultura, la arquitectura, la música, la literatura y el teatro. La génesis y la terminación de En busca del tiempo perdido, cuya redacción duró 14 años, se revelan a la luz de sus 4 libretas y 95 cuadernos escolares manuscritos, con sus correcciones, sus anotaciones y sus famosas paperoles, esas hojas de papel pegadas unas a otras en forma de bandas por Céleste Albaret, la gobernanta de Proust, algunas de las cuales llegaban a medir dos metros de largo. El conjunto se presentó en un conmovedor "muro" de manuscritos bajo vidrio, donde late el corazón de su obra magna.

El recorrido de la exposición que desembocó en este "muro" final estuvo jalonado por cuatro aspectos esenciales de la vida de Proust: su cultura familiar, su cultura artística, la cultura de su época y las figuras de creadores en su obra. Su cultura familiar es doble: literaria por parte materna, médica por parte paterna. Fue gracias a su madre tan querida, Jeanne Proust, cuya muerte en 1905 fue para él una tragedia, como el joven Marcel descubrió la literatura: Las mil y una noche, las Cartas de Madame de Sévigné o la novela de George Sand, François le Champi, largamente recordados en En busca del tiempo perdido.

Accedemos a la cultura artística de Proust, esencial durante toda su vida, recorriendo su "museo imaginario" que pasa por el descubrimiento del Louvre, el del arte religioso francés y de Venecia gracias a Ruskin, el de la pintura italiana (Giotto, Botticelli, Mantegna, Carpaccio, Tiziano, Veronese) y, sobre todo, el de la pintura flamenca y holandesa. Uno de los pasajes claves de En busca del tiempo perdido es, efectivamente, la descripción -que ya ha entrado en la historia de la literatura- de Vista de Delft y su célebre "pequeño lienzo de muro con un alero". En la novela, el escritor Félicien Bergotte muere contemplando en una exposición esta obra, considerada por Proust como "el más hermoso cuadro del mundo" y el símbolo ideal de la belleza en el arte. Una de las últimas salidas que hizo Proust antes de morir lo llevó a ver una vez más esta pintura, presentada en una exposición realizada en el Museo del "Jeu de Paume" en 1921. Y uno de sus principales personajes, Swann, amateur de arte de gran cultura, escribe un libro sobre Vermeer de Delft, que nunca acabará. Esta cultura artística está íntimamente vinculada con todas las figuras de creadores omnipresentes en la novela de Proust, siendo los tres principales el pintor Elstir, el compositor Vinteuil y el escritor Bergotte. "Elstir" sería una contracción de los apellidos del pintor estadounidense Whistler, que Proust admiraba, y del francés Paul Helleu. De hecho, Elstir, que ha practicado diversos estilos (simbolista como Gustave Moreau, japonizante como Whistler, impresionista como Claude Monet), representa la pintura moderna, es decir, para Proust, el Impresionismo.

Vinteuil -inspirado por varios modelos, entre ellos Camille Saint-Saëns, César Franck y Gabriel Fauré- encarna en la novela la creación musical. Las referencias a la famosa "frasecita" de su sonata para violín y piano, pero también de su septeto, forman parte de los pasajes de antología de En busca del tiempo perdido. El modelo principal de Bergotte es Anatole France, por quien Proust profesaba gran admiración, pero su apellido provendría del filósofo Henri Bergson. Muchos otros escritores, a menudo imitados o parodiados por Proust, figuraron en la "biblioteca imaginaria" del novelista, quien, generalmente, no conservaba los libros: Racine, Balzac, Saint-Simon, Baudelaire, Stendhal y Flaubert, entre otros. Cabe señalar igualmente, entre sus contemporáneos, su correspondencia nutrida con André Gide, quien en 1913 rehusó publicar en la editorial Gallimard Por el camino de Swann (finalmente publicado por la editorial Grasset a cuenta de su autor) ("uno de los remordimientos más intensos de mi vida", dirá después Gide). Por otra parte, Proust mantenía relaciones amistosas con muchos escritores como Jean Cocteau, Francois Mauriac o Colette. La exposición mostró también la importancia que tenía para Proust la cultura de su época, ya se tratara de la historia (el caso Dreyfus, en el que él se jactaba de ser "el primer partidario de Dreyfus", la guerra de 1914-1918) o de los progresos de la modernidad (el automóvil, la aviación incipiente, el teléfono, Sarah Bernhardt en el teatro o los Ballets rusos de Diaghilev). Jean-Yves Tadié, autor del libro Proust, la cathédrale du temps (Proust, la catedral del tiempo), publicado en la colección Découvertes de Gallimard, hace hincapié en que "Proust no es un novelista mundano sino un filósofo de la sociedad. Gran admirador de Balzac, a quien había imitado en 1908, escribió una Comedia Humana de 500 personajes, reales o imaginarios, tomados de todas las categoría sociales".

Un notable CD-rom (publicado por Gallimard Multimedia), construido como una verdadera emisión interactiva, prolonga la exposición, desplegando la vida y la obra de Proust, mezclando testimonios, citas, documentos iconográficos, música y dossiers temáticos. Y el departamento de manuscritos de la BNF da acceso al corazón de la "fábrica" de la novela a través del site http://gallica.bnf.fr/prust/

Claudine Canetti. Periodista de la "Actualité en France"

 


N° 53 Aņo III
Caracas, sábado 06 de mayo de 2000
 
 
UN PROYECTO ARQUITECTONICO QUE PREFIGURA LOS MEJORES CONCEPTOS DEL ARTE MODERNO
Borromini: el barroco, el ojo y la muerte

(Alejandro Oliveros)
 

Tributo
JUAN LISCANO, ANTONIA PALACIOS Y ARMANDO ROJAS GUARDIA MAS ALLA DE LOS GRUPOS LITERARIOS
Presencias tutelares, dioses a la interperie

Juan Liscano, peregrino de la materia oscura
(Enrique Arenas)

Atonia Palacios, una doncella fantasmal
(Sonia González)

La poesía de Armando Rojas Guardia, una fiesta religiosa y pagana
(Miguel Márquez)

Reflexión
LA ESCRITURA LITERARIA
¿Cómo nace la palabra poética?
(Rafael Rattia)
Reseña
EL AUTOR Y SU OBRA RECUPERADOS EN UN CD-ROM Y UN SITE
El museo imaginario de Marcel Proust
(Claudine Canetti)
 
 
 
 
 

 

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