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Libros,
Lecturas y Lectores
JOSE RAFAEL ALVAREZ
Leer para creer
Los seres fantásticos
que moran en las serranías de Falcón se adueñan
de la voz del poeta
Rafael José Alvarez. El libro Trato con duendes (Fondo editorial
para la región
centro occidental / 1999), nacido de su conversación con
vecinos de la montaña, reanim
a -a juicio de César Seco- a los "diminutos hombrecillos
que habitan las pozas y los encantos
de la Sierra", a más de otorgar, con la recreación
de este fenómeno -parte ya
de "nuestra tradición oral"-, presencia: cultural,
viva, tangible, a la poesía de Coro
Quítenles
a los habitantes de las urbes sus artefactos eléctricos y
sus computadoras, y acaso su reacción no diste mucho de la
de esos seres que igual lo hicieran si se les separara de la naturaleza
-en la dimensión que habitan, del todo cercana a las incidencias
más extrañas-, esos seres que tenemos por duendes.
Estamos ya del otro lado, y "no hay disociación entre
realidad e imaginación", como apuntaba Ibrahím.
Hay que escuchar a los que viven y vienen de la Sierra de Falcón
y reparar en esto.
Lo ha hecho
con sabiduría y no poco de pasión, en este libro,
Trato con duendes, Rafael José Alvarez. Para
todos los que le conocemos y hemos leído, el poeta, desde
hace unos años, no ha vivido para otra circunstancia que
no sea para ir tras la pista de este fenómeno que ya es parte
de nuestra tradición oral y cuyas manifestaciones tienen
a la montaña como escenario y a sus habitantes como protagonistas;
fenómeno, sabemos, que tiene presencia en todas las latitudes
y que arrastra las varias interpretaciones, representaciones y cuando
no su desconocimiento.
El poeta, con
esa humildad que es rasgo propio de su autenticidad, no ha querido
soslayar ninguna proposición teórica que reduzca el
tema a concepto; cuando bien sabido es que si a algo pertenece la
manifestación de estos seres diminutos y a veces traviesos,
es al misterio. Sólo que, a propósito de la vinculación
con quienes han sido "encantados", el poeta indaga el
fenómeno en su relación con lo ancestral, lo que determina
para algunos su conexión con la psicología arquetipal
o la supuesta materialización que la física cuántica
no deslinda de la función mítica: lo que en verdad
es un enigma.
Un libro como este no espera ya la garantía de los racionalistas:
"ver para creer", el fenómeno es de mucho, antiguo,
repara el poeta Alvarez, y este es el misterio de estas páginas.
En buen momento
llegan los libros y los lectores no deben desaprovechar uno como
este
Es alarmante la lista de títulos que se edita
hoy día, y no bastan los que en formato del Internet entran
en circulación. Cabría preguntarse cuántos
perduran, cuando no pocos regresan al polvo del olvido.
Desde tiempos, en que Coro se hacía denominar la Atenas de
América -como si no le bastara el rango de pueblo fundador-;
desde Armonía y Alegría, y el forraje
solitario de Elías David Curiel, no se deparaba en
la poesía de esta región. Me refiero a presencia:
cultural, viva, tangible en todo caso con obras como esta, en la
que nos hacemos presentes editándola.
Es sana satisfacción
dar a luz libros como Trato con duendes. Mucho sería
lo que habría que contar sobre las vicisitudes que hubieron
de pasar para que este libro llegara y saliera de la imprenta. Es
otra y la misma historia. Acaso en eso hayan tenido que ver los
diminutos hombrecillos que habitan las pozas y los encantos de la
Sierra, así como gusta decir Alvarez. El poeta ya
no ubica el misterio en un supuesto. El poeta vive encantado por
el misterio y lo escribe.
Saludamos la
presencia entre nosotros del poeta Luis Alberto Crespo, afecto
a lo nuestro, lo mismo suyo en su país ausente. El ha subido
a las cuevas con Alvarez y ha escuchado también de
cerca a los hablantes, de seguro apartando la neblina con su mirar
de tuna. Es mucho lo que hoy nos ha dicho de Alvarez y de
su libro.
César
Seco. Ensayista y poeta
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N°
54 Aņo III
Caracas, sábado 13 de mayo de 2000
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