Apuntes

LOS GRAFFITI COMO MEMORIA POSTUMA DEL MAYO DEL 68 FRANCES

Pero ¿quién nos salvará de la seriedad?

El filósofo español Julio Quesada —a cuyas reflexiones hemos tenido acceso los venezolanos gracias a la convocatoria de la Embajada de España y Espacios Unión— nos lega una "memoria de los graffiti, salpicada de otras citas", como respuesta a la interrogante que le suscitan los acontecimientos protagonizados por jóvenes estudiantes en París, en mayo de 1968. Revela que se obstinaban "en creernos realmente 'aventureros' y a lo peor va resultando que tampoco somos 'dionisíacos'; y no sigamos poniendo duro el pensamiento recordando aquellos años agnósticos o ateos. Dios, hay que confesarlo, vuelve a estar de moda"


Foto: Sygma Santiago
"…¿qué fue de aquellos jóvenes revolucionarios graffiti en mano" (…) que tomaron el barrio latino en París?


Yo he tenido veinte años, escribe Paul Nizan, pero nunca permitiré decir que es la edad más hermosa de la vida. Lo recuerdo porque mirando hacia atrás de nosotros mismos (¿qué fue de aquellos jóvenes revolucionarios graffiti en mano?) el «Mayo del 68» puede considerarse como un Fracaso y una Risa. La magnífica alegría como parte de la emoción que nace de la súbita transformación de una ansiosa espera en nada; emocionante espera que no acaba en la Nada porque, seguía diciendo Kant, la risa es signo de vitalidad, ya que gracias a ella movemos las entrañas y el diafragma que, como el cerebro, son demasiado sedentarios. Y, de ahí, que a los dos contrapesos de las muchas penas que según Voltaire el cielo nos había regalado, la esperanza y el sueño, Kant, sí, «el chino de Konisberg» según Nietzsche, añadiera otra: la risa.

Aquella tan breve como jovial intensa espera del mayo del 68 (apenas un mes desde el 19 de abril con los 2.000 estudiantes "tomando" el barrio latino -«Aquí, los precios son verificados por el Comité de Huelga», afirmaba uno de los graffiti de las gasolineras- hasta la llegada del general De Gaulle a Orly el 24 de mayo con su anti-graffiti: "Se acabó el recreo") terminó en una mayoría aplastante del conservadurismo tras las elecciones legislativas del 30 de junio. Aunque era también Kant quien ponía al escéptico total y su ontológico descreimiento racional en su sitio, al preguntarse en 1798 si el género humano se hallaba en constante progreso hacia lo mejor, contestando así: el fracaso o el triunfo de la Revolución no son signos definitivos de progreso o estancamiento; lo que cuenta, más bien, como "signo histórico", es lo que siente el espectador ante ese acontecimiento, un deseo de participación que se transforma en "entusiasmo" y cuya manifestación, a pesar del riesgo, obedece a una disposición moral del género humano. Disposición que no cabe confundir utópicamente con el presente, y por esta diferencia aclaraba que entre "época ilustrada" y "época de ilustración" había todo un camino que recorrer, toda la vida por delante, para que los hombres fueran capaces de servirse bien y con seguridad del propio entendimiento.

Y recuerdo ahora esto porque la desesperanza como tarjeta de visita se nos ha convertido en el banderín de enganche que la "cultiteología" (Nietzsche: Iª Intempestiva) lanza al viento a soplo de milenio, clones incluidos, y demás levitaciones fundamentalnacionalistas del Espíritu Santo que harán de una vez para siempre que el hombre tan rebelde como fracasado vuelva, ahora es el momento filosófico y político, al redil de la Creación. Radical desilusión frente a la modernidad, ella tan entusiasmada, que en las aulas universitarias está sirviendo para hermeneutizar nuestro abatimiento y cansancio aunque, eso sí, este filósofo tan desconsolado, ay, qué mal está el mundo, qué alumnos más aburridos tenemos, no deje de ingresar su nómina que le paga el Estado, ese monstruo más frío que todos los monstruos…
¿Qué queda del mayo del 68 francés? La siguiente memoria de los graffiti, salpicada de otras citas, está alentada por la perspectiva "cervantina" de José Ortega y Gasset, quien (nada moderno pero sí muy siglo XX) alentaba en 1914 a releer El Quijote en clave tragicómica: el héroe anda siempre a dos dedos de caer en el ridículo; algo que nos ocurre cuando no teniendo bastante con intentar ser héroes ya creemos que lo somos. No nos bastaba con una ilustrada "voluntad de aventura", nos obstinamos en creernos realmente "aventureros" y a lo peor va resultando que tampoco somos "dionisíacos"; y no sigamos poniendo duro el pensamiento recordando aquellos años agnósticos o ateos. Dios, hay que confesarlo, vuelve a estar de moda.

-«Nos negamos a ser los eruditos amputados de la realidad social». Movimiento 22 de marzo. "No sabe ni juzga más que en la medida de lo que le ha sido dado. Si alguien le discute una definición, no sabe de dónde extraer otra. Se ha formado a la luz de una razón ajena, pero la capacidad imitadora no es una facultad productora (…) Ha entendido y retenido bien; es decir, aprendido, y es una reproducción en yeso de un hombre viviente" (Kant).

-«Gracias a los exámenes y a los profesores el arribismo comienza a los seis años». Sorbona. -«Profesores, ustedes nos hacen envejecer». Sorbona.

-«Viole su alma mater». Nanterre. -«Lo sagrado: ahí está el enemigo». Nanterre. -"La «razón» en el lenguaje: ¡oh, qué vieja hembra engañadora! Creo que no vamos a desembarazarnos de Dios porque aún seguimos creyendo en la gramática…". Nietzsche (Texto de Selectividad).

-«Desabrochen el cerebro tan a menudo como la bragueta». Odeón.

-«Si usted piensa por los otros, los otros pensarán por usted». Nanterre. -"Pero oigo exclamar por doquier: ¡no razones! El oficial dice: ¡no razones, adiéstrate! El banquero: ¡no razones y paga! El pastor: ¡no razones, ten fe! Un único señor dice en el mundo: ¡razonad todo lo que queráis y sobre lo que queráis, pero obedeced!" (Kant). -"A: ¡Eres un corruptor del gusto!, es lo que dicen en todas partes. B: ¡Seguro! Yo le corrompo a cualquiera el gusto por su partido -eso no me lo perdona ningún partido" (Nietzsche). -«No me liberen: yo me basto para eso». Nanterre.

-"El hombre de fe, el «creyente» de toda especie es, por necesidad, un hombre dependiente, alguien que no puede erigirse a sí mismo en finalidad, que no puede erigir finalidades a partir de sí mismo. El «creyente» no se pertenece a sí mismo, sólo puede ser un medio, tiene que ser consumido, tiene necesidad de alguien que lo consuma" (Nietzsche). -"Ahora bien, cuando el hombre se olvida, pospone o rechaza a Dios, quiebra el sentido auténtico de sus más profundas aspiraciones; altera, desde la raíz, la verdadera interpretación de la vida humana y del mundo" (Conferencia Episcopal).

-«La novedad es revolucionaria. La verdad también». Censier.
-«Heráclito retorna, abajo Parménides. Socialismo y libertad». Sorbona. -«Es necesario explorar sistemáticamente el Azar». Censier. -«Es necesario llevar en sí mismo un caos para poner en el mundo una estrella danzarina (Nietzsche)». Odeón.

-«¡Te amo! ¡Oh!, díganlo con adoquines». Nanterre. -«El hormigón armado educa la indiferencia». Odeón. -«No se encarnicen tanto con los edificios. Nuestro objetivo son las instituciones». Sorbona.

-«Y sin embargo todo el mundo quiere respirar y nadie puede respirar; y muchos dicen "respiraremos más tarde". Y la mayor parte no muere porque ya está muerta». Nanterre.


-«Todo el poder a los consejos obreros (un iracundo). Todo el poder a los consejos iracundos (un obrero)». Censier. -«Viva la Democracia directa». Sorbona. -"La democracia, tomada en serio, detesta la actual partidocracia; denuncia los partidos políticos porque se han convertido en empresas de hacer dinero y en fines para sí mismos" (Güido Remy). -«Cuando más hago el amor, más ganas tengo de hacer la revolución. Cuanto más hago la revolución, más ganas tengo de hacer el amor (uno de los iracundos)». Sorbona.

-«La libertad no es un bien que poseemos. Es un bien del que, gracias a las leyes, los reglamentos, los prejuicios y la ignorancia, nos hemos visto despojados». Nanterre.

-«¡Viva la comunicación! ¡Abajo la telecomunicación!». Odeón.

-«No queremos un mundo donde la garantía de no morir de hambre se compensa por la garantía de morir de aburrimiento». Odeón. -«Si pienso que nada debe cambiar soy 1 imbécil. Si no quiero pensar soy 1 cobarde. Si pienso que tengo interés en que nada cambie soy 1 puerco. Si soy 1 imbécil, 1 puerco y 1 cobarde… estoy por De Gaulle (todos los derechos de reproducción autorizados, excepto para Fígaro)». Medicina.

-«¡Sean sucios, pero azucarados jamás!». Odeón. -"Continuamente nos corregimos, y nos corregimos a nosotros mismos con la mayor desconsideración, porque a cada instante nos damos cuenta de que todo (lo escrito, pensado, hecho) lo hemos hecho mal, de que hemos actuado mal, de cómo hemos actuado mal, de que, hasta ese momento, todo es una falsificación, y por eso corregimos esa falsificación y la corrección de esa falsificación la corregimos otra vez, y corregimos el resultado de la corrección de esa corrección y así sucesivamente, así Roithamer" (Thomas Bernhard).

-«Sean realistas: Pidan lo imposible». Censier.

Julio Quesada. Catedrático de Filosofía
Universidad Autónoma de Madrid

 

N° 68 Aņo III
Caracas, sábado 19 de agosto de 2000
 
 
 

Creación
"Y eternamente veré lo que jamás será"
(Lêdo Ivo. Poemas)

Reseña
El juego de las apariencias
(Diego Casasnovas)

Tributo
Lejos de tierra firme
(Manuel Ruano)

 
 
 
 
 
 

 

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