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Mito y destino de Cesare Pavese

Al cumplirse este mes de agosto cincuenta años de la muerte de Cesare Pavese, Francesca Polito le rinde tributo y transita por la "vida andante y sedentaria" que el escritor italiano trazara con su obra.
He allí que en La luna y las fogatas, última novela que dejase al lector, fluye
una suerte de "nostalgia" que pareciera abrazar la necesidad tanto del viaje
a la ciudad, al mundo, "que es lo inmenso", como del regreso al terruño, a la tierra,
al "paese", "que es apenas un punto"


Pavese no renunció "a las raíces campesinas del arte"


"Trabajar cansa" y errar por el mundo también. Esto le ocurre al "primo" de «Los mares del Sur», "poesía-relato" de Lavorare stanca (1936) y al personaje Anguilla de La luna y las fogatas (1950), la última novela que dejó Cesare Pavese (Santo Stefano Belbo, 1908 - Turín, 1950), la novela del complejo de nostalgia. En efecto, Anguilla, niño expósito criado por unos humildes campesinos, servidor en la Mora, emigra a Norteamérica, y decide volver a las tierras de su infancia. Llega a su campo piamontés, en la plenitud del "hermoso verano" y de la fiesta. Y son quizá las visitas que de niño Pavese realizaba a Santo Stefano lo que le permitió iniciar uno de sus poemas así: "El campo es una tierra de verdes misterios / para el muchacho, que viene en verano". Son dos polos que se complementan. Por un lado, la tierra, el "paese", que es apenas un punto; por el otro, la ciudad, el mundo, que es lo inmenso. El terruño es el lugar de las experiencias primigenias y absolutas. Sólo después, al descubrir lo que se extiende más allá, se comprende qué es la propia tierra y el tiempo. La aventura de Anguilla remite a «Los mares del Sur». El, que recorrió tantos caminos, se parece al "primo" que estuvo en las "islas más bellas de la tierra". Es el tema del "mundo" y del viaje. Pero el mundo, a veces, no es necesario buscarlo, él llega donde uno está. Pavese ha expresado las dos alternativas: o se sale a buscar al mundo o el mundo lo busca a uno. Vida andante y vida sedentaria.

Regresar significa constatar que todo está cambiado e igual al mismo tiempo, que para la nostalgia no hay ningún remedio. Lo igual remite a la esfera biológico-natural, a los ciclos vitales y de las estaciones. Lo diferente es la historia que en la novela es la II Guerra Mundial y la Resistencia. Leer La luna y las fogatas es adentrarse en el misterio. Al tocar su "espacio nostálgico" Anguilla se ilusiona ya que puede recorrer aquellas que podríamos llamar con Vladimir Jankélévitch su "geografía patética", su "topografía mística": los viñedos, las colinas de Gaminella y del Salto, las granjas, sintiendo voces, olores y sabores. Todo le parece como antes. Hasta encuentra a un muchacho, Cinto, en la casucha de Gaminella donde él, Anguilla, había transcurrido su infancia. Es realmente como si el tiempo se hubiese detenido. Además, Nuto, su amigo de infancia, le cuenta la historia de las fogatas: "no sabía qué era, si el calor o la llama o los humores que se despertaban, el hecho es que todos los cultivos donde a la orilla se encendía la fogata daban una cosecha más jugosa, más vivaz". Nuto también cree en la luna: "…hay que creer en ella por fuerza. Trata de cortar un pino en luna llena, se lo comen los gusanos. Una tina la tienes que lavar cuando es luna nueva. Hasta los injertos, si no se hacen en los primeros días de la luna, no brotan".

Regresar es también volver a vivir la fiesta. A la luz de las anotaciones en su diario El oficio de vivir (1952), sobre el "pasado eterno", la "sangre", los "dramas" que implicaban "la uva, el trigo, la siega, los haces de mieses", y de diálogos como «La viña» (en el cual Leucótea anuncia a Ariadna la llegada de Dionisos, "un nuevo dios", "un dios de dicha", cuya "vida es una fiesta") y «El misterio» (en el cual Dionisos y Deméter aluden al vino y al trigo, al trabajo y sacrificio humanos, a la necesidad del destino, para que vida y muerte tengan un sentido), no son casuales las alusiones en la novela a los cantos y danzas, a tocar en las plazas, a embriagarse, a "caerse a puños". Detrás de lo desaforado Dionisos asoma la cabeza.

Al mismo tiempo, Anguilla experimenta sensaciones opuestas: nada permanece igual. Anguilla no es Cinto. El encuentro entre ellos representa toda la distancia entre la edad infantil y la edad adulta. La extrañeza entre uno y otro la da la experiencia de la irreversibilidad del tiempo. El niño es otro para el hombre. La infancia es la edad intacta y exenta de conciencia temporal. La condición adulta es la distancia que nos separa de ella. Con el recuerdo no recuperamos, más bien constatamos cuánto hemos perdido. Cuando esto ocurre la narración se convierte en el inventario elegíaco de las cosas y los seres que ya no se volverán a encontrar. Crecer "quiere decir irse, envejecer, ver morir", experimentar de manera dolorosa la alteridad.

Del mismo modo, se pone en evidencia la ambivalencia de la fiesta: si es símbolo de antiguos rituales agrarios, es también instrumento de manipulación de los campesinos por parte de la Iglesia y los ricos del lugar. Anguilla asiste pues a la degradación de la fiesta. Esta polémica es conducida por Nuto, el que nunca se ha movido de esas tierras. Y esto es también un destino: "A todos nos toca algo". A Nuto le ha tocado quedarse, pero el mundo ha venido a buscarle, porque por esas tierras ha pasado la violencia del fascismo y la guerra. Su destino es creer que "el mundo está mal hecho y hay que rehacerlo". Las colinas entonces no son sólo un espacio privilegiado de la memoria, allí se trabaja y duro, muchos conducen allí una vida inhumana. "En las colinas el tiempo no pasa", dice Anguilla. Nuto le confesará que sí. La obra de Pavese es la expresión de la grieta que se iba abriendo entre los restos de una sociedad agraria y tradicional y otra industrial y moderna. A Pavese le inquietaba tener que renunciar a la "relación entre tierra y cultura", "a las raíces campesinas (botánicas y minerales) del arte". De allí la pregunta del 26 de febrero de 1950:

"Cuando una civilización ya no es campesina ¿cuáles serán las relaciones radicales de su cultura? ¿Estamos irremediablemente fuera del influjo botánico, mineral, estacional sobre el arte? Parecería".

Pavese intuía que algo estaba destinado a desaparecer y no sabía pensar en qué cosa se convertiría el arte. En las últimas páginas de La luna y las fogatas no queda sino la voz plañidera que recoge su visión desoladora por todo lo que el tiempo se ha llevado consigo: "De todo, de la Mora, de aquella vida de nosotros, ¿qué queda?". No quedan sino los fuegos otra vez. No los de la fiesta de San Juan. Son los fuegos provocados por la miseria (el incendio de la casucha del desgraciado campesino Valino), y por la guerra (la hoguera en la que queman a la bella Santina después de que los partisanos sospechan que es espía de los fascistas). ¿No funciona también en este caso la seducción por lo "salvaje", por los sacrificios humanos que todas las civilizaciones campesinas han practicado como se lee en el diálogo «Los fuegos»?

El sábado 26 de agosto de 1950 Pavese se instala en una habitación del hotel Roma de Turín. Al día siguiente yace muerto por una sobredosis de somníferos. En la mesita de noche están los Diálogos con Leuco (1947).

Entre los años 30 y 50 Pavese fue uno de los protagonistas más inquietos de la cultura italiana y europea. Ante el sin sentido de la vida opuso el antiguo destino. Ante el amor la muerte, que "como un viejo remordimiento / o un vicio absurdo" lo llama a la quietud. No en vano la última poesía que escribió lleva los títulos de La tierra y la muerte (1945/46) y Vendrá la muerte y tendrá tus ojos (1950).

Francesca Polito. Ensayista

 

N° 69 Aņo III
Caracas, sábado 26 de agosto de 2000
 
 
Amor de ciudad grande
(Antonio López Ortega)
 

Creación
Con el acento perfecto del silencio
(Marta López-Luaces. Poemas)

Plástica
Para los amantes de las artes negras
(Jesús Munárriz)
Ultimo Sábado
Bartleby o la palabra renunciada
(Rafael Castillo Zapata)

Apuntes
Literatura
en-red-ada y lectura

(Luis Barrera Linares)

 
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Mito y destino de Cesare Pavese
(Francesca Polito)
 
 
 
 

 

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