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Colofón
de colofones
En la
crítica que el poeta Juan Antonio González
Iglesias publicó en ABC Cultural, en otoño
del 98, de la traducción de XX Odas del Libro Tercero
de Horacio, realizada por Daniel Samoilovich
y Antonio D. Tursi, anotaba lo siguiente:
"Desde hace algún tiempo los libros de Hiperión
se clausuran con colofones que rozan a veces el emblema y
que complacen a los amantes de la imprenta, de la poesía
y de la lengua latina
"
En efecto, los lectores atentos ya habían advertido
esta novedad que, desde 1996, redondeaba las publicaciones
de la editorial con un elemento tipográfico, el colofón,
que hasta entonces no había sido incluido en ellas
sistemáticamente (aunque había libros que sí
los llevaban).
Dos aspectos diferencian estos nuevos colofones, que podríamos
calificar de "creativos", de los meramente informativos:
sus características formales, que en algunos casos
los acercan a los caligramas o a los poemas gráficos,
recogiendo o aludiendo en sus formas tipográficas a
los contenidos del libro que concluyen, y las frases o lemas,
generalmente latinos, con que se rematan, alusivas también
a las propias obras o procedentes de éstas.
Aunque modestos y anónimos, estos colofones no dejan
de tener autor, autora en este caso: son obra de Gloria
Gómez Alonso, cuya incorporación a las tareas
de producción de nuestra editorial coincide con estas
y otras innovaciones y mejoras en la presentación de
nuestros libros. Suya es, pues, la autoría de estos
antojos tipográficos que, al ir dispersos en la totalidad
del catálogo, era difícil apreciar en su conjunto.
Por eso hemos querido recopilar en este libro, destinado a
los amigos de Hiperión, unos cuantos de esos colofones
que asoman a las últimas páginas de nuestros
libros con agudeza e ingenio propios. Estamos seguros de que
los amantes de las artes negras (entiéndase, de la
tipografía y sus derivadas) apreciarán esta
breve muestra de trabajos, que se benefician de las ventajas
que la electrónica ha aportado a la composición
de textos en nuestros días y atestiguan sus muchas
posibilidades.
El colofón más antiguo de que se tiene noticia
se redactó y compuso en Maguncia en 1457. Bueno es
que cinco siglos y medio más tarde sigamos encontrándole
la gracia a este detalle final, sin el que los libros no parecen
del todo completos y acabados.
Ahí va pues, como colofón de veinticinco años
de trabajo editorial, como colofón de un siglo problemático
y febril, este colofón de colofones con el que, cuantos
hacemos posible este proyecto en marcha, que navega bajo la
insignia de Hiperión, deseamos a nuestros amigos, colaboradores
y lectores, con afecto, un buen efecto 2000.
Jesús
Munárriz
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