Creación
HUGO CHAPARRO VALDERRAMA Y PIEDAD BONNETT, GANADORES DE LA
VII EDICION DEL PREMIO NACIONAL DE POESIA DE COLOMBIA
A favor del libro Para un fantasma lejano, de Hugo Chaparro Valderrama, y con 1ra. Mención para Piedad Bonnett por sus Textos guerreros, se falló la semana pasada la VII Edición del Premio Nacional de Poesía de Colombia. Alrededor de cien poemarios fueron leídos por un jurado internacional integrado por Jorge Enrique Adoum (Ecuador), Nicanor Vélez (España) y Patricia Guzmán de Venezuela. Chaparro Valderrama, además de su clara apuesta por la poesía, tiene en su haber una larga trayectoria como novelista. Con este premio se acredita 20 mil dólares y la publicación del libro. Por su parte, Piedad Bonnett (quien recibiera este mismo reconocimiento en 1994) es la autora de cuatro títulos que le han merecido importantes premios, dentro y fuera de Colombia, y, al margen del concurso, ya Editorial Norma prepara la edición de Textos guerreros. He aquí una muestra de sus trabajos
Eduardo Chillida. Gravitación, 1988/Papeles con tinta y cortes,
29,2 x 221cm
Para un fantasma lejano, de Hugo Chaparro Valderrama
Dreamland
A part of me is no more.
Al LewisQue las parejas continúen besándose
como en un verano de los años 40
en Coney Island.
Y el pregonero anuncie los prodigios y misterios
de cada espectáculo, allí,
en Coney Island.
Que los caballos continúen relinchando sordamente,
en el viejo carrusel,
y los fenómenos
el hombre con cara de perro,
la mujer con cabeza de alfiler,
Pop-Eye y el hombre lagarto
causen la admiración que convocaba a un público
deslumbrado ante su propia condición.
Que la playa soporte todavía
a esa multitud que acariciaba el sol,
reunida y celebrando la existencia de ese día.
Que el fuego no destruya esta memoria
y siga convocando a los fantasmas que vivieron,
en cada temporada,
un romance en Coney Island.
Que la Rueda Maravillosa gire
y su móvil edificio logre derrotar,
con su esplendor y su alegría,
a la otra rueda,
la Rueda del Tiempo...
Y que el pasado se prolongue en el presente
y nosotros no vayamos a otra parte
distinta al reino de los sueños,
a Dreamland.
Lo visible y lo invisible
En la infancia, el mundo estaba allí, sin preguntas.
Sugerido tal vez en el dibujo de un mapa y su larga fantasía.
Ahora, cuando las preguntas, y el mundo, son otros,
y la memoria descubre su transcurso,
recuerdo tu presencia
suspendida sobre el tiempo,
avanzando con la lenta suavidad de un lenguaje que susurra
el secreto de sus frases;
revelando el misterio de ese mapa
donde el mundo está pero se desvanece,
donde sus imágenes regresan y se pierden,
cuando tu voz, en la distancia, responde
y es la nostalgia.
Fantasmas en la sombra
Si cayera otra vez la lluvia generosa
vería en este bosque
la imagen secreta de mi infancia;
a mi padre, caminando entre los árboles,
recorriendo con la guía entrañable de su mano,
el paisaje, los senderos que ahora cruza la memoria,
avanzando en el tiempo y el pasado;
rescatando lo que fue quedando atrás,
cuando el cuerpo y el aliento trabajaban sin dolor.
La isla solitaria
Entonces me condenaron a morir en una isla. Mi única
compañía era una triste pistola, cargada con una bala,
por si quería suicidarme de forma elegante y rápida.Memorias de un pirata
De las visiones que trae
la humillación y el terror
quizás, la más espantosa,
es presentir en la isla
los pasos que me persiguen
y que repiten mis pasos.
El lento rumor que escucho
cuando camino en la arena
trazando las mismas huellas
dibujadas por sus huellas.
Su sombra tan sigilosa
que se doblega a mi sombra.
Siempre a mi lado, invisible,
su rumbo asedia el mío
en esta geografía ajena
donde el laberinto empieza
y acaba en el mismo punto:
en el delirio, en la fiebre.
Recuerdo entonces el barco,
los juegos que hacía el viento
acariciando las velas.
Tan pasajero y lejano
que la memoria es vana,
inútil ante la voz
que se parece a la mía
asegurando mi muerte.
Apenas puedo creer
en su presencia cercana;
en su rostro, sobre el mar,
observándome en el gesto
de disparar mi pistola.
Textos guerreros, de Piedad Bonnett
Ahora
Me has enseñado a respirar
Juan GelmanPorque ahora paso mi mano sobre el envés de las hojas y sé leer su alfabeto
y si cierro los ojos oigo correr un río y es tu voz que despiertaporque mi cuerpo comienza ahora en ti y acaba más allá de la lluvia
donde alcanzan tus brazos y el miedo acuartelado no vigilay sé llamar las cosas
de modo que éstas salten se desnuden
y todo sea reciente
para mis ojos que aman en tus ojosporque en mi llanto crecen blandas plantas carnívoras
y mi sangre palpita como una iguana abiertaporque ahora mi cuerpo recupera sus partes
porque me has enseñado a respirar
Poema con cita
Me propongo, amado, ser para ti la superficie
ser para tus ojos sólo cuerpo
ser para tu lengua sólo ritmo
ser información para tu red.Myriam Moscona
Dice Walter Benjamin que hay una esfera de entendimiento humano
inaccesible a la violencia: la verdadera y propia esfera
del entenderse, que es la lengua.
Descreo, con pesar, de Walter Benjamin.
He oído con fervor cómo tu boca hace nacer de nuevo el mundo,
cómo nombra con palabra precisa lo que antes fuera para mí torpe aleteo
de mariposa errada. Y te he amado en la oscura revelación del verbo como a un dios.Yo, por mi parte,
he inventado para tu oído historias que envidiaría Xherezada
y he querido que me ames tendiéndote la trampa del poema.
Y sin embargo henos aquí,
enredados como viejos teólogos que discuten sobre pobres minucias buscando entrar al cielo.Se olvidan ellos
olvidamos nosotros
que el parloteo informe del universo surgió de un magma de silencio
para distraernos de dios, de nuestro miedo,
y que en tu médula, en mi médula, más allá de los fuegos y las duras tormentas,
sólo queda silencio.Pasa amado tus dedos sobre mi superficie, donde hallarás mi hondura.
Y yo pondré mi oído sobre tu pecho para oír los latidos de la tierra que tiembla.
Diario
Cada mañana es ahora un rectángulo blanco una pulcrísima hoja
que despierta mi miedo
qué hacer con el dolor dónde ponerlo
aplicarse a la vida con método con furia con tinta ir cometiendo
el limpio asesinato
matar matar el tiempo oh dulce paradoja
acuchillar los días mientras tú vives sano como un tigre muy joven
garrapatear borrar poner las tildes
organizar sobre las horas limpias la fiebre la obsesión el desamparo
y esperar otra noche
y esperar otro día
una rayuela eterna pintada con tiza de colores
y saltar arrastrando la pizarra
domingo
lunes
martes
y al final ningún cielo.
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