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Reseña
EL PIACHE
DE NUESTRA HISTORIA
Tío Veneno
En este nuestro mundo
bamboleado por encuestas y predicciones, lejos de mí pretender
ser adivinador, y menos, jugador veterano; pero frente al Tío
Veneno de Ricardo Leizaola, reto a quien sea a ganarme en
mi apuesta de que su libro ya está en camino de ser lectura
preferida no solamente para nosotros los venezolanos, sino para
aquellos extranjeros que aprenderán a conocernos a través
de la vida de Benito Reyes, curador modesto y honesto según
él; gran piache, en mi opinión, de la historia
venezolana del siglo XX.
Tío Veneno es un texto admirable tanto por la autenticidad
del testimonio como por la originalidad de quien lo armó.
Benito Reyes, cuyo apodo de "veneno" le viene de sus frecuentes
travesuras infantiles, cuenta toda su vida desde que nació
en 1917 hasta ahora cuando sigue campante, lleno de curiosidad y
de un entusiasta sentido del humor, características imprescindibles
para quien quiere estar vivo. Es, como su mamá lo describió:
"El que nunca se aflige por nada y se aguanta el sufrimiento
y sabe disimular, ése eres tú".
Nació con un poder, con una fuerza, con ese algo que nadie
puede explicar, pero heredado de sus antepasados maternos y más
directamente, de su madre. Nació curioso y aunque su padre
le decía: "Vea, oiga y calle", tuvo la suerte para
nosotros de toparse con Leizaola y decidió contarle
todo lo que ha visto y oído en su vida, que corre paralela
con la vida de Venezuela. A la chita callando, el lector revisará
nuestra historia en el siglo XX y, a lo mejor, una interpretación
tanto más valedera que la de muchos libros de historia patria.
Muy a la manera de Marcel Proust, novelista seguramente desconocido
para Tío Veneno, él confiesa que "se me vienen
a la memoria cosas del pasado que no las dije a tiempo. Entonces,
tengo que repetir ciertas cosas del pasado para poder continuar";
pero las repeticiones son ampliaciones de su mundo centrado en una
familia numerosa, tantos como los personajes de En busca del
tiempo perdido e igualmente llenos cada cual de su historia.
Por eso, el texto hábilmente estructurado por Leizaola
se lee como una novela de aventuras en El Pedregal, un barrio que
fue cambiando al ritmo de la ciudad a la que ha pertenecido. Del
campo a la ciudad y de la ciudad a la metrópolis, sin moverse
de su sitio, como los parisinos de Proust, van desenvolviéndose
las fortunas y desgracias que marcan las vidas de los personajes.
La Fundación Cultural Chacao y la editorial Monte Avila pueden
sentirse orgullosas de ofrecernos este válido testimonio
de nuestro pasado y presente. Ojalá que la creatividad de
Leizaola inicie una afición por esta manera de contar
nuestra historia. De ser así, podremos los venezolanos rezar
con alegría la oración del Gran Poder de Dios, favorita
de Tío Veneno, esa que comienza con "El gran poder de
Dios me valga, la gran fuerza de la fe
" y que él
describe como "la oración para protegerse de cualquier
enemigo, de cualquier fiera, con la que uno se queda invisible para
el enemigo. No era que uno se ponía invisible, pero el enemigo
no lo veía a uno. Uno se mete en la orilla del camino o detrás
de una piedra, y el enemigo le pasa a uno sin verlo. Esa es la oración
del Gran Poder de Dios".
Isaac
Chocrón. Novelista y dramaturgo
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