Tributo

Gisèle Freund: la fotógrafa que amó a los escritores

¿Qué sería de la historia de la fotografía sin Gisèle Freund? Otra muy distinta, dirá Gabriel Atayde en tributo que rinde -a pocos meses de su desaparición física- a esta alemana
"de carácter tenaz y emprendedor", comprometida con los procesos que definen
el hecho fotográfico y su relación con "la nueva sociedad del siglo XX". A tal punto que decide complementar su actividad con la investigación y la teoría y logra dar cuenta "por primera vez" de la posición que ésta ocupa en el "entorno político, social y artístico de una época"




Gisèle Freund
. Edición Albin Michel S.A., París, 1985
Autorretrato de Gisèle Freund, París, 1933

En 1937, el entonces director de la Biblioteca Nacional de Francia, Julien Cain, decide realizar un registro fotográfico de todas las bibliotecas de París, con la finalidad de exhibirlo en el marco de la Exposición Universal pautada para mediados de ese mismo año en Inglaterra.

Después de barajar diferentes nombres de fotógrafos conocidos contrata a una joven de origen alemán, poco habituada a los encargos oficiales, pero de quien tiene excelentes referencias. Al recibir la petición, ella acudió inmediatamente a su oficina, con toda la disposición necesaria para empezar el trabajo y una pequeña cámara Leica colgada al cuello.

Cain, quien era un hombre de gustos más bien conservadores, estaba acostumbrado, al igual que muchos redactores de la prensa ilustrada de la época, a ver profesionales de la imagen que trabajaban con aparatosos y sofisticados equipos, así que no dudó al echarla del lugar, advirtiéndole en forma tajante: "Eso no es nada serio, vuelva con una cámara profesional de verdad si realmente quiere hacer este trabajo".

Según cuenta la fotógrafa, no le quedó otra salida que ir a un marché aux puces (mercado de las pulgas) y comprar por algunos francos un viejo modelo de madera de formato 18 x 24 centímetros. Habiendo complacido al director, procedió a instalarse con un voluminoso trípode en una de las amplias salas de lectura. Seleccionó lo que parecía un buen encuadre y pasó un rato bajo el trapo negro realizando los cálculos necesarios para el enfoque, aunque en realidad su aparato ni siquiera llevaba placas de película.

Apenas se marchó la autoridad, sacó nuevamente su Leica y aprovechó para confundirse entre el grupo de visitantes que se encontraban profundamente sumidos en la lectura. Tenía muy claro que sólo pasando desapercibida podría obtener las tomas "vivas" y "puras" que verdaderamente deseaba.

La joven en cuestión se llamaba Gisèle Freund y el resultado de la jornada fue excepcional. Una buena parte de sus fotografías se utilizaron en el pabellón de la Literatura en la Exposición Universal y el reportaje completo apareció seguidamente en un número de la prestigiosa revista francesa Vu, con el título: "Un grand reportege de Vu à la Biblioteque Nationale: la première usine intellectuale du Monde" (Un gran reportaje de la revista Vu en la Biblioteca Nacional: la primera fábrica intelectual del mundo).
La anécdota, además de ilustrar el carácter tenaz y emprendedor de la fotógrafa, es señal de lo que se convirtió en una constante a lo largo de toda su vida; una especial sensibilidad para entender los procesos que definirían el devenir del hecho fotográfico, en su compleja relación con la nueva sociedad del siglo XX.

La fotografía como leitmotiv
Gisèle Freund nace en Berlín en 1908 e inicia sus estudios universitarios de Sociología en la ciudad de Francfort, teniendo entre sus profesores al prestigioso Theodor Adorno. En 1933 debe interrumpir su carrera por la expansión nazi y decide radicarse en París. En esos año comienza a fotografiar, compartiendo esta actividad con sus estudios en la Sorbona. En poco tiempo la calidad de sus trabajos la hace merecedora de un éxito considerable y hacia 1935 ya cuenta con publicaciones en revistas como Life, Weekly Ilustrated y París/Match.

Su creciente actividad fotográfica se ve complementada por una metódica atracción hacia la investigación y la teoría, llegando a revolucionar la interpretación que se tenía de este medio al publicar en 1936 el título La fotografía y las clases medias en Francia durante el siglo XIX (La Photographie en France au dixneuviéme siecle). Este notable documento eleva la interpretación de la historia de la fotografía a un nivel que rebasa los limites de la historia de una simple técnica o de un fenómeno aislado, definiendo por primera vez los estrechos vínculos que la relacionan con el entorno político, social y artístico de una época.

A esta obra seguirán otras en donde la imagen captada por su lente adquiere mayor peso como: France (1945), Mexique Precolombien (1954), James Joyce en París. His final Years (1965) o una de las más conocidas le Monde et ma caméra (1970).

Al acercarse la década de los cuarenta Adrienne Monnier la introduce en los círculos culturales de París, ofreciéndole la posibilidad de conocer a renombrados escritores y filósofos como François Mauriac, Jean-Paul Sartre, James Joyce, George Bernard Shaw y Virginia Woolf, entre otros. Los fotografía a todos utilizando la nueva técnica del color, conformando una interesante serie de retratos que la convierte en precursora de la utilización de este procedimiento y que llega a hacerse célebre por la visión realista y sensible de la personalidad de los sujetos que logra en sus tomas. En la actualidad sigue siendo considerada por muchos como "la fotógrafa que amó a los escritores".

Gisèle Freund, París, 1933

Fotorreportero de Magnum
La convulsión de una Europa en guerra la obliga a buscar nuevos rumbos para su actividad fotográfica, así que debe radicarse en Argentina, en donde se dedica de lleno al reportaje. Posteriormente continuará con esta línea de trabajo, trasladándose a países como Chile, Bolivia, Brasil y Ecuador. De esta época destaca su serie sobre Evita Perón en Buenos Aires.

De regreso a París en 1946 realiza una serie de retratos a pintores, siendo los más conocidos Henri Matisse y Pierre Bonnard. En 1948 ingresa a la nómina francesa de la agencia de fotógrafos Magnum, lo que le permite continuar su recorrido por toda América y dar a conocer su trabajo a través de la prensa del mundo entero.

En 1974 publica el más importante de sus libros Photographie et Societé (La fotografía como documento social), una obra de consulta obligatoria para especialistas y aficionados al tema fotográfico. Este trabajo desarrolla una visión de la fotografía que la interpreta como parte fundamental de nuestra vida cotidiana, considerándola a la luz de las diversas implicaciones de los géneros en que esta puede presentarse.

En 1980 recibe el Grand Prix National de la Photographie y en 1991 el Musée National d'Art Moderne realiza una gran exposición antológica en honor a su extensa trayectoria. Siempre se calificó ella misma como "fotorreportero", no como "artista" y en más de una oportunidad criticó la forma en que se trataba a la fotografía en Francia, alegando que "hacía falta mucho más que imágenes colgadas una al lado de otra en un museo, como si fueran salchichas Francfort, para elevarlas al nivel del arte".

En relación a su eterna pasión, la fotografía, escribió en una oportunidad que esta podía "inspirar odio o amor, confianza o miedo, pero su valor intrínseco reside en la capacidad que tiene para siempre despertar emociones". El pasado 31 de marzo Giséle Freund deja de existir a la edad de 91 años. La historia de la fotografía sería otra de no ser por su considerable aporte.

Gabriel A. Atayde M.. Fotógrafo y crítico de fotografía

N° 6 Aņo IV
Caracas, sábado 11 de noviembre
de 2000
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

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