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Ensayo
UN FRANCES
EN AMERICA DEL SUR (I)
Antoine de Saint-Exupéry,
escritor y aviador
El nombre del
escritor y piloto Antoine de Saint-Exupéry ha dado la vuelta al
mundo como autor
de "El Principito", pero poco se sabe de su rol como uno de los
pioneros de las rutas aéreas
de la compañía francesa Aéropostale. Denise Delprat, quien además
ha traducido al castellano
una de sus obras teatrales, evoca los libros en los que América
del Sur está presente
y estudia cómo los franceses en los años 30-40 recibieron tales
obras

Foto: Archivo
Delprat advierte la diferencia entre el
escritor y el aviador Saint-Ex
Mi
propósito no es hablar de toda la obra de Saint-Exupéry,
bien conocido en el mundo entero por su Principito, sino
evocar los libros en que América del Sur está presente
y estudiar cómo los franceses en los años 30-40 recibieron
tales obras.
Del mes de
octubre de 1929 al mes de febrero de 1931 Saint-Exupéry
vivió en América del Sur, más precisamente
en Argentina, y fue uno de los pioneros de las líneas aéreas
de la Compañía Francesa Aéropostale.
En 1929, Saint-Exupéry
que trabajaba como piloto en la línea de Africa, fue nombrado,
en Buenos Aires, director técnico de la Compañía
Aeroposta Argentina, filial de la Aéropostale. El reemplazaba
al piloto Paul Vachet, al que habían mandado a Caracas para
la exploración de las futuras rutas aéreas que debían
seguir los aviones de la Aéropostale para llevar el correo
de Francia a Venezuela. Saint-Exupéry debía
dirigir la explotación de las rutas aéreas de Buenos
Aires a Santiago de Chile, de Buenos Aires a Asunción del
Paraguay, de Buenos Aires a Comodoro Rivadavia y también
estudiar la prolongación de la línea de Patagonia
hacia el extremo del continente.
A pesar de
su intensa actividad profesional, Saint-Exupéry dedica
gran parte de sus noches y momentos de descanso a la escritura.
En Africa, en Cap Juby, escribe su primera novela Courrier Sud
(Correo del Sur) publicada en 1929 por la editorial francesa
Gallimard, novela en la que evoca la vida de los pilotos en el desierto.
Su estancia
en Argentina y sus numerosos vuelos de reconocimientos en el cielo
patagónico para la compañía Aeroposta Argentina,
van a generar dos obras: Vol de nuit (Vuelo nocturno. 1931),
y Terre des hommes (Tierra de hombres, 1939) en las que muchos
bellos episodios se sitúan en la Patagonia y en la cordillera
de los Andes. Es de notar que las dos obras reciben, poco después
de publicadas por la editorial Gallimard, de París, premios
literarios de máxima importancia en Francia. A Vuelo
nocturno le conceden el premio "Femina" (hay que
saber que el jurado se compone exclusivamente de señoras)
y a Tierra de hombres el Gran Premio de la Novela de la Academia
francesa.
¿A qué
se debe tan rápida consagración del joven Saint-Exupéry
conocido en Francia no como escritor sino como piloto por sus hazañas
aéreas durante la búsqueda del piloto Guillanumet,
perdido en la cordillera de los Andes del 13 al 18 de junio de 1930?
Refirámonos,
para encontrar una respuesta, al concepto de "horizonte de
expectativa" de los lectores del alemán Hans Robert
Jauss, y tratemos de definir tal horizonte en los años
treinta en Francia.
Patagonia,
palabra mágica para los franceses quienes desde tiempos muy
remotos sueñan en esa tierra alejada, mítica, en ese
lugar extremo alabado por navegadores, exploradores, naturalistas,
científicos. Los relatos de los viajes a la Patagonia o a
otras tierras lejanas, predispusieron, sin duda alguna, al público
francés ávido de exotismo a la lectura de las obras
de Saint-Ex (digo Saint-Ex como lo llamaban sus colegas,
los pioneros de la "Línea", y como lo llamamos
nosotros en Francia). Y no cabe duda de que estos relatos debieron
de influir en la elaboración de los textos de Saint-Ex.
Como era gran lector de Jules Verne, la travesía de
la cordillera de los Andes y de la Patagonia en Les enfants du
capitaine Grant (Los hijos del capitán Grant,
1867), el viajer por las selvas guayanesas y del alto Orinoco en
Le superbe Orénoque (El soberbio Orinoco, 1898)
proporcionaron a la imaginación del joven un alimento nutrido,
así como la bajada en las profundidades de la mina en Les
Indes noires (Las Indias negras, 1877) le sugirieron,
según lo que escribe en sus apuntes, las bellas páginas
de Vuelo nocturno con las que nos hace penetrar en las profundidades
de la noche. El crítico Adolphe de Falgairolle, en
1930, en la Revue de l'Amérique latine subraya que
la aspiración moderna a la evasión, a la aventura,
es fuente de inspiración de ciertas obras que nunca deforman
estos nuevos horizontes sino, al contrario, los magnifican gracias
a una lengua de gran calidad. Es el caso de Saint-Ex quien siempre
puso una atención particular a la escritura de sus textos;
hay que ver sus borradores tachados, corregidos, como la primera
página manuscrita de Vuelo nocturno.
Otro elemento
clave del horizonte de expectativa de los lectores en los años
treinta es la aviación, pasión que mucha gente tiene
en común. En una de las más famosas y leídas
revistas semanales, L'Ilustration, con fecha 19 de diciembre
de 1931, dado el gran número de viajes aéreos, de
"récords" durante las travesías de los continentes
y océanos, el periodista H. Bouché señala
que la revista se ve casi en la obligación de publicar cada
semana uno de estos relatos. Si la hojeamos, notamos que muchas
fotos de aviadores adornan la carátula, por ejemplo foto
del príncipe Carol de Rumania de aviador (14 de junio de
1930), foto de los pilotos Coste y Bellonte en su avión antes
de emprender la travesía París-Nueva York (6 de septiembre
de 1930). En el número del 14 de junio de 1930 abundan los
artículos sobre aviación: hazañas de una joven
aviadora inglesa miss Anny Johnson en la travesía Inglaterra-Australia
(pág. 248), fiesta aérea de Vincennes (pág.
249), alpinismo sin esfuerzo, el aviador Thoret da vueltas alrededor
del pico Grépon de los Alpes con cinco pasajeros (pág.
353), utilización imprevista del avion en Persa, el transporte
de ataúd (pág. 261). Los méritos de la foto
aérea se celebran en otros números: el avión,
el auxiliar más útil en el estudio del globo, nacimiento
de un volcán (9 de septiembre de 1930); el avión al
servicio de la arqueología, el pasado visible del cielo (19
de diciembre de 1931).
Para dar mayor
crédito a la información citada, es preciso conocer
la tirada de L'Ilustration en 1930: 210.000 ejemplares cada
semana, difundida en 148 países (100 ejemplares semanales
vendidos en Venezuela).
Gran parte de
la producción literaria que se publica en los años
30 no parece responder a las preocupaciones de una humanidad curiosa.
Albéric Cahuet, un crítico literario de L'Ilustration,
lo señala: "Entre las cien novelas que debemos leer,
noventa quizá no tienen tema, quiero decir temas que no fueron
muy a menudo tratados y que nadie se preocupa de remozar con nuevos
atavíos". Por eso acoge con interés la publicación
de Soleil de Minuit de Pierre Benoit, autor que viaja
por el mundo y cuya novela se sitúa en China; rompe los límites
estrechos de muchas novelas. Es verdad que un crítico literario
muy apreciado como Edmond Jaloux no ve con gran entusiasmo
la entrada de las técnicas modernas en la literatura. En
1929, cuando se publica Correo del Sur de Saint-Exupéry,
ése escribe en la revista Les Nouvelles Littéraires
(6 de julio). "La invención de nuevas máquinas
no cambia gran cosa en la literatura". Así, podríamos
pensar que casi nada debe el escritor Antoine de Saint-Exupéry
al aviador Saint-Ex.
En este contexto,
cuando aparece Vuelo nocturno en octubre de 1931, Saint-Ex
es un escritor estimado por un pequeño círculo de
literatos de la N.R.F. (Nouvelle Revue Française),
reunidos en el salón aristocrático de madame de Lestrange,
prima de Saint-Ex. El editor Gallimard se había
ofrecido a publicar todas las novelas del piloto-escritor. El muy
famoso escritor André Gide, uno de los familiares
de madame de Lestrange, escribe, en 1931, en su Diario: "...
gran placer en volver a ver a Saint-Ex en Agay, donde yo
había ido a pasar algunos días... (Saint-Ex)
trajo de Argentina un nuevo libro y una novia. Leí el primero,
ví a la otra. Le felicité calurosamente: pero sobre
todo por el libro...". Y, poco tiempo después, Gide
redacta el prefacio de la primera edición de Vuelo nocturno:
"... Creo que lo que me gusta sobre todo en este relato conmovedor,
es su nobleza. Demasiado conocemos la debilidad, el descuido, la
decadencia del hombre y la literatura de hoy los denuncia con demasiada
habilidad: pero esta superación de sí mismo que logra
la tensión de la voluntad, hace falta que alguien nos la
enseñe".
Inmediatamente
después de la publicación de Vuelo nocturno
el prefacio de Gide causa un efecto bomba entre los críticos
y literatos. El primero de octubre, en la N.R.F., Benjamín
Grémieux se pregunta si el prefacio de André Gide,
que alaba los méritos de la obra, no peca, con ser de André
Gide, de presentar un poco a Saint-Exupéry como si fuera
su discípulo. El 24 de octubre, en Les Nouvelles Littéraires
Georges Charensol prevé "la sorpresa de muchos
lectores, porque raras veces se le comprende a André Gide...",
para no decir que él no le comprende. El que suele hacer
la apología del placer, hace la apología del heroísmo
del aviador, apología de un mundo en que el jefe manda y
los pilotos obedecen, el jefe que manda no por mandar sino para
vencer el espacio, la noche, el tiempo. Esta declaración
provoca, pues, cierta desconfianza entre varios intelectuales.
Mientras tanto
Saint-Ex se desespera, desde Casablanca escribe en una carta
a Yvonne de Lestrange: "Ninguna noticia de mi libro. Estoy
muy enfadado con Gallimard que no hace ninguna publicidad. ... Me
han sepultado bajo una lápida de silencio". Poco tiempo
después, en noviembre, desde Port-Etienne, en una carta a
Benjamín Grémiux de la N.R.F.: "...
(leyendo las críticas) me enteraba con sorpresa de que yo
era discípulo de Tagore, de que era falto de fundamento
y que no podía uno escribir sobre su propio oficio. El oficio
me parecía ser sencillamente el conjunto de las experiencias
más profundizadas. Entonces, ¿era preciso ser eunuco
para saber hablar del amor? ¿Y no ser crítico literario
para saber hablar de un libro?".
Sin embargo,
a pesar de ciertos detractores en el medio literario, se aprecia
la originalidad del relato lleno de emoción y dignidad, nacido
de la experiencia de Saint-Ex, pionero de la "Línea"
de Patagonia. El 4 de diciembre de 1931 Vuelo nocturno recibe
el premio "Femina": numerosos diarios y revistas celebran
esta recompensa. En la revista Candide, el 10 de diciembre,
en una entrevista a Saint-Ex, el periodista dice: "...hay
cosas que no vemos de la misma manera; lo que difiere es sencillamente
la posición... Sí, su libro me gustó mucho...
excepto algunas imágenes que me parecen pasadas de moda...
por ejemplo, las ciudades que pacen la llanura y vienen a beber
a la orilla de los ríos". Citemos otra crítica
más entusiasta, la de Albéric Cahuet en
L'Ilustration del 19 de diciembre: "... (el libro es) uno
de los más notables y sin duda alguna el más excepcional
que hemos leído este año... Nos reveló un mundo
ignorado del que nadie, antes de él ni como él, nos
había hecho sentir las fuerzas y los misterios... (no hay)
ninguna palabra inútil". A. Cahuet subraya la
gran figura del piloto Fabien y de su jefe Riviére. Pero
emite una reserva en cuanto a la lucha moral del personaje de Riviére,
lucha que se prolonga a veces demasiado. Y concluye: "El señor
de Saint-Exupéry, autor ya de Correo del Sur,
va a hacer otros libros. Pero, sin duda alguna, no va a producir
nada superior a este libro cuya primera glorificación, con
votos femeninos, recibe una aprobación inmensa". Una
cifra viene a corroborar tal declaración: la editorial Gallimard,
en el año 31, vende un millón de ejemplares de Vuelo
nocturno en Francia.
A pesar de
este éxito Saint-Ex siente mucha amargura porque la
recepción de su libro en su medio profesional difiere mucho
de la del público en general. Los pilotos no se reconocen
en el personaje de Fabien y sobre todo piensan que Saint-Ex
da demasiada importancia al jefe Riviére quien no cumple
las hazañas peligrosas de los aviadores para llevar de noche
el correo. Tienen como el sentimiento de una traición de
este compañero aristócrata y escritor. Afortunadamente
los famosos pioneros de la Aeroposta Argentina, Mermoz, Guillaumet
siguen admirando al piloto-escritor. Pero los jefes del l'Aéropostale
ven en el jefe Riviére a Didier Daurat al que acaban de despedir
de la compañía y no comprenden que Saint-Ex
en su libro celebra los méritos de la "Línea".
Como consecuencia viene el desahucio de Saint-Ex. En una
carta a Raul Dautry, administrador provisional del l'Aéropostale,
el 31 de octubre de 1932, Saint-Ex escribe: "El hecho
de haber escrito un libro sobre la "Línea" -y únicamente
porque había pintado al señor Daurat- en vez de agradecimiento,
me trajo el ser apartado de manera brutal e injuriosa de la línea
Marseille-Alger que me gustaba". Experimenta un sentimiento
de injusticia, nace en él una profunda angustia que le desorienta
y que va a perdurar hasta su desaparición en 1944. En una
carta a su gran amigo Guillaumet, en 1934, podemos leer: "Si
supieras qué vida tremenda llevé desde tu salida y
qué inmenso cansancio de la vida he ido padeciendo. Porque
yo había escrito este maldito libro, he sido condenado a
la miseria y a la enemistad de mis compañeros. Mermoz te
dirá qué reputación me hicieron aquellos que
ya no me vieron y a los que yo quería tanto".
Saint-Ex
ha perdido lo que más le gustaba en la Línea:
el espíritu de la Línea, la amistad, la fraternidad,
este lazo tan fuerte entre los hombres.
Denise
Delprat. Investigadora francesa
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N°
13 Año IV
Caracas, sábado 30 de diciembre de 2000
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