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Apuntes
Visuales
HENRI
MICHAUX O UN RITMO EN BUSCA DE SU IDIOMA
"Yo
quería dibujar el fluir del tiempo"
El peso de los
experimentos en el área
del dibujo y la pintura de Henri Michaux (1899-1984) se hizo sentir
en las galerías
de Nueva York durante los últimos meses del 2000, y llevó
a Mercedes Roffé
a traducir del francés Peintures, textos que, al igual
que sus dibujos, evidencian
el idioma de un artista que se tornó, según valora
Roffé, "figura señera
de la mano de la cual los más cobardes tuvimos siquiera la
ilusión
de poder asomarnos al abismo"

Henri Michaux / Sin título (Movimientos), 1950-1951
De algún modo,
el 2000 fue un año especial en la revaloración de
la obra plástica de Henri Michaux fuera de Francia,
desde su muerte, en 1984. En los últimos tres meses del año,
sus experimentos en el área del dibujo y la pintura tuvieron
cabida en no menos de tres galerías de Nueva York, ciudad
de la que había estado prácticamente ausente desde
1978, en la que el Museo Guggenheim organizó una retrospectiva
de su obra.
En efecto,
entre el 21 de septiembre y el 25 de noviembre, se pudieron ver
en la Galería Michael Werner unas 60 obras en papel, producidas
entre la década del cuarenta y la del setenta. La Galería
Zabriskie exhibió, entre principios de noviembre y los últimos
días de diciembre, 36 acuarelas y aguadas, producidas entre
los años treinta y los ochenta. La más interesante,
sin embargo, fue probablemente la auspiciada por The Drawing Center,
en la que se exhibieron 120 dibujos -junto a unas pocas acuarelas
sobre papel negro- reunidos bajo el lema "Untitled Passages",
título en el que Catherine de Zegher y Florian
Rodari, curadores de la muestra, intentaron aunar las dos grandes
ramas del arte que abarcó el poeta belga. "Untitled",
entonces, vendría del amplio corpus de dibujos Sans Titre
que Michaux fue componiendo entre 1925 y principios de los
ochenta, y Passages, del libro homónimo publicado
en 1950.
"Untitled Passages" permitió apreciar trabajos
de diverso tamaño, a través de los cuales es posible
seguir la trayectoria de una búsqueda, de un gesto en expansión:
desde el bosquejo de un código escritural ("Narration")
en el que se diseña un relato ilegible más allá
del trazo mismo, hasta la obra plástica como secuela de un
movimiento gestual, corporal, impulsado, propulsado por una lucha
interior cuya memoria el poeta asegura al dar título a la
serie ("Batailles"). Entre unos y otros, el rasgo entrecortado,
urgente, minucioso, de los dibujos producidos bajo el efecto de
la mezcalina, y la mancha densa, corpórea de unas tintas
que se dirían versiones monocromáticas de algunas
obras de Pollock, artista al que Michaux ha declarado
deberle lo que él mismo llama "la grande permission",
esto es, la autorización de concebir el cuadro como acción,
como acción física incluso, paralela a esa otra grande
permission que otorgaron los surrealistas, la escritura automática,
con respecto a la cual Michaux mantuvo siempre una relación
más distante, más crítica.
Poeta y pintor,
explorador de formas y situaciones límites, intelectual y
viajero que recurrió a todo, desde las drogas hasta la meditación,
para explorar los distintos ámbitos de la experiencia humana,
Henri Michaux será siempre esa figura señera
de la mano de la cual los más cobardes tuvimos siquiera la
ilusión de poder asomarnos al abismo.
Los siguientes
textos, de su libro Peintures (1939), parecerían apuntar
a una idea de algún modo presente en sus dibujos, a saber,
que en las artes, en el cultivo simultáneo de diversas formas
del arte, no sería tanto una correspondencia entre los distintos
medios lo que estaría en juego, sino más bien la insistencia
de una obsesión, una pulsión, o un ritmo, en busca
de su idioma.
Mercedes
Roffé. Poeta argentina
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Cabezas
Cuando
empiezo a expandir la pintura sobre la tela,
por lo general aparece una cabeza monstruosa
Ante mí,
como si no fuera mía
A veces, sostenida por ínfimos tallos que nunca llegaron
a formar un cuerpo; alimentándose de sí misma,
o más bien, de mi inmensa pena, sí, sí,
pena no sé exactamente de qué, pero a la que
contribuyó una época, no, ya tres épocas,
y todas tan malas, tan llenas de fracasos, de banderas desgarradas,
de mezquindades, de ideales de pacotilla, de un arte de vivir
por la grey, tan exasperantes, tan exasperadas, y tan, y tan,
y tan
Es por
todos esos "tan" que aparecieron esas cabezas que
no son sino una, una sola que rebuzna de rabia o que, lúgubre
y gélida, piensa en el destino.
Ante mí,
como si no fueran mías
Surgidas
de la obsesión, del vientre de la memoria, de lo más
recóndito de mí, de lo más recóndito
de una infancia no tenida en cuenta, y que ahora no saciarían
tres siglos de vida, de tanto que le faltara, de tanto que
le faltara.
Nacidas
en días de lluvia y bajo techos bajos y del atraso
de todos los trabajos por hacer que jamás se harán,
y del presentimiento del porvenir de imbéciles y porfiados
débiles mentales que se avecina.
Venidas
de los órganos insomnes de un cuerpo cargado de veneno,
de hambre, de torpor, de secuelas, y de las arterias como
tubos de pipa de todos mis ancestros.
Quemadas
de amargura y a golpes de humillación, o del mísero
fanal de mi voluntad de oposición.
Ante mí,
tal vez no mías
Venidas
de lejos, S.O.S. lanzados al espacio por miles de infelices
en peligro, aullando, gimiendo, llamándonos desesperadamente,
y todos tan rotundamente sordos: fundando sin provecho alguno
la gran familia de los sufrientes.
Ante mí,
sin saberlo
Arrastradas
sin tregua por las olas ínfimas de la viva radiación
de los seres que luchan. Sus dolores, sus muecas, sus angustias
televisadas de inmediato a todos lados
Ante mí
Irrumpiendo
tumultuosamente en mi cuarto solitario.
Ante mí,
en completo silencio, que me fatiga o espanta y lucha sordamente
por mi autonomía.
Clown
Algún
día,
Algún
día, pronto, tal vez,
Algún
día arrancaré el ancla que mantiene mi barca
alejada de los mares.
Con esa
especie de coraje que se necesita para ser nada, y nada más
que nada, me desprenderé de todo lo que parece serme
indisolublemente afín.
Lo cortaré,
le daré vuelta, lo romperé, haré que
caiga rodando.
Vomitando
de una vez mi mísera vergüenza, mis míseras
combinaciones y encadenamientos "de tal cosa a tal otra".
Vaciado
del absceso de ser alguien, beberé otra vez el espacio
nutricio.
A fuerza
de ridículo, de degradaciones (¿qué es
la degradación?), por explosión, por vacío,
por la total disipación-escarnio-purga, expulsaré
de mí la forma que se creería tan bien sujeta,
compuesta, coordinada, apropiada a mi entorno y a mis semejantes,
tan dignos, tan dignos, mis semejantes.
Reducido
a la humildad que imponen las catástrofes, a un total
aplastamiento, como después de un miedo muy intenso.
Vuelto
más allá de toda medida a mi verdadero rango,
a ese rango tan ínfimo del que no sé qué
ideal-ambición me hizo desertar.
Despojado
de orgullo, despojado de estima.
Perdido
en un entorno lejano (o ni siquiera) sin nombre, sin identidad.
Clown,
demoliendo en la burla, el grotesco, la carcajada, el sentido
que contra toda evidencia me había hecho de mi propia
importancia.
Me hundiré
Sin reservas
en el infinito espíritu subyacente abierto a todos,
yo mismo abierto a un rocío nuevo e increíble
a fuerza de ser nulo
y raso
e irrisorio
Dragón
Un dragón
salió de mí. Con cien colas de llamas y nervios,
salió.
Cómo
me costó obligarlo a levantarse, lanzándole
latigazos. Su vientre era una prisión de acero donde
yo estaba encerrado. Pero me obstiné y continué
en la lucha y las paredes de acero de la implacable cárcel
terminaron por ceder poco a poco, forzadas por el impetuoso
movimiento circular.
Fue porque
todo iba tan mal -era septiembre (1938), un martes-, fue por
eso que tuve que tomar esa forma tan extraña, para
sobrevivir. Así, pues, libré batalla por mí
mismo, cuando Europa todavía dudaba, y partí
como dragón, contra las fuerzas malhechoras, contra
las innumerables parálisis que se alzan de los acontecimientos,
por encima de la voz del océano de los mediocres, cuya
inmensa importancia se reveló de pronto, vertiginosamente,
una vez más.
De: Peintures,
1939
Traducción del francés: Mercedes Roffé
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