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Creación
LA
POESIA LATINOAMERICANA SE ESCUCHA EN FINES
Cuando
en Finlandia amanece en español
El trazo y el
espesor anímico de los poetas latinoamericanos han ocupado,
han levantado su carpa
en medio de los finlandeses y han avanzado sobre las calles de la
lejana Escandinavia, gracias al devoto y solícito trabajo
de traducción al que se entregaron Tarja Roinila y Jukka
Koskelainen, y que materializaron como una antología custodiada
por dos cubiertas de sólido empastado:porque lo que dicha
edición recoge es una fortuna incalculable, volcada en textos
de nombres capitales de la poesía del continente -como advierte
Nidia Hernández en la introducción a la conversación
que sostuviese con Koskelainen y que de seguido comparte con los
lectores, a más de los poemas firmados por el venezolano
Valera Mora, el colombiano Mutis,
y los peruanos Varela y Eielson

Collage Adriana Franklyn
Alvaro Mutis, Víctor Valera Mora,
Jorge Eduardo Eielson y Blanca Varela
"En
el centro de todo está el poema
Intacto sol
Ineludible noche"
Blanca Varela
En
el verano del 94 conocí a Jukka Koskelainen, cuando
asistí al festival de la ciudad de Helsinki invitada por
la embajada de Finlandia a realizar un trabajo sobre los poetas
de ese país. En una programación que aparecía
en un periódico distinguí el nombre de Sirkka Turkka,
poeta que quería conocer, y fui a dar a un lugar insólito:
Kaapelitehdas, y después supe se trataba de una antigua fábrica
de cables tomada por jóvenes que se reunían a leer
poemas y a realizar eventos similares. En el podium estaba Tarja
Roinila, quien daba lectura a poemas de Alberti traducidos
por ella al finés, Tarja era la persona que debía
esperar para entrar en contacto con los organizadores del evento,
los poetas participantes y conseguir la grabación del encuentro
y así tener la voz de Sirkka Turkka (quien por cierto
no llego al recital, pues se perdió en el camino, como casi
me sucede a mí). Tarja había vivido varios años
en España y eso me atenuaba el problema de no hablar ni finlandés.
Cerca, muy cerca de nosotras (yo estaba con Carmen Leonor Ferro)
permanecía calladito uno de los poetas participantes, un
chico alto con una mirada azul báltico y que, luego de todos
los silencios del mundo, al fin nos preguntó nuestra procedencia,
y nosotras su nombre: Jukka Koskelainen, así comenzamos
a hablar en varios idiomas hasta entendernos tan bien, que se convirtió
en nuestro guía de viaje y nuestro puente para conocer Helsinki.
Luego vinieron los intercambios y conversaciones sobre poesía.
Jukka mantenía relación con poetas mexicanos y estaba
pronto a ir a Iowa y a México, nos prometió entonces
una visita a Venezuela. Cuando estuvo aquí, Maritza Jiménez,
de la Dirección de Literatura del Conac, le organizó
una lectura de su poesía en Maracay, Mérida, Coro,
y en Caracas, en el MBA. donde conoció a mi amiga Aída
Presilla, se casó con ella y hoy lo tenemos entre nosotros.
Hace unos días me citó en un café y me dio
un libro precioso, se trataba de una antología de poesía
latinoamericana preparada por Tarja Roinila y él,
donde incluían a Víctor Valera Mora. Jukka,
su traductor, me comentó que estaba llegando de Finlandia
del bautizo del libro, y que en los programas de radio donde participó
para promocionar la edición, los actores tenían un
particular entusiasmo por leer los poemas del chino. A continuación
ofrezco algunas preguntas y respuestas a propósito de este
libro que coloca en Escandinavia nombres capitales de la poesía
latinoamericana como los de Blanca Varela, Jorge Eduardo Eielson
y al propio Valera Mora y una selección mínima
del libro Antología de poesía latinoamericana,
editorial Wsoy, Finlandia, 2000.
Nidia Hernández: ¿De dónde surge la idea
de realizar una antología de poesía latinoamericana?
Jukka Koskelainen: La última antología de poesía
latinoamericana que se conocía en Finlandia ya tenia 30 años
y sólo figuraban los nombres de Neruda, Vallejo y
Octavio Paz.
Tarja Roinila
y yo nos convertimos en el equipo que traduciría y editaría
una nueva selección. La editorial Wsoy (la más grande
de Finlandia) cuida de la publicación y distribución,
y además nos financió parcialmente el trabajo, pues
también logramos conseguir una beca.
De este libro se editaron creo que 2.000 ejemplares y se encuentran
en todas las librerías grandes de Finlandia. Para la realización
de este trabajo recogimos materiales (libros y revistas) sobre los
autores en países como Venezuela, México y Argentina.
-¿Poetas
seleccionados?
-José Lezama Lima, Gonzalo Rojas, Olga Orozco, Alvaro
Mutis, Jorge Eduardo Eielson, Roberto Juarroz, Blanca Varela, Enrique
Lihn, Víctor Valera Mora, Antonio Cisneros, David Huerta,
Coral Bracho.
-¿Qué
tomaste en cuenta para la selección de los poetas?
-Tenían que ser poetas reconocidos y con mucha influencia.
Mis gustos personales tenían un rol importante y además
al traducirlos debían resultar buenos poemas en finlandés,
me vi obligado a dejar fuera algunos poetas precisamente por eso.
Creo que leímos por lo menos 50 poetas para esta antología,
y los doce son los mejores para nosotros; se trata del gusto personal,
la riqueza textoral, las traducciones -como dije antes- y algo que
no se puede explicar: los poetas que elegimos tienen algo especial,
un misterio que nos interesa.
-¿Cuando
hablas de influencia a qué te refieres? ¿Coral
Bracho tiene para ti más influencia que José Emilio
Pacheco o que José Carlos Becerra?
-(A Bracho la tradujo Tarja). Queríamos incluir algunos
poetas más jóvenes, conocimos a Coral Bracho
y David Huerta en México personalmente, porque tenemos
una conexión especial con México. A Pacheco
y a Becerra los consideramos también, pero teníamos
bastantes poetas contemporáneos y no pudimos incluir a todos.
Así que no puedo decir que Bracho tenga más
influencia.
-¿Por
qué Olga Orozco y no Alejandra Pizarnik? ¿La
conoces?
-Sí, conozco a Pizarnik. Es muy difícil escoger
entre dos poetas tan diferentes. (otra vez fue Tarja quien hizo
esa decisión). Los poemas de Pizarnik no sonaron bien
en finlandés, no sé por qué.
-¿Cuál
país te resultó más difícil a la hora
de la selección? ¿Por qué? y háblanos
sobre la experiencia de verter el castellano al finés.
-En efecto Venezuela, quise incluir a un poeta venezolano, intenté
traducir a varios poetas más, pero no estaba satisfecho con
las traducciones, había una resistencia en el idioma finlandés
hacia poetas como Palomares y Cadenas. Por otro lado
elegimos poemas que funcionaran bien en finlandés, por eso
no incluimos los textos más conocidos de cada autor. Los
dos idiomas son realmente diferentes, eso tuvo un gran efecto en
la selección, hay poetas que en finlandés suenan triviales.
-¿Y Valera Mora?
-Las traducciones de Valera Mora salieron muy bien, él
parecía tener el mismo ritmo que yo, reconocí algo
de mi propia manera de escribir en él y sobre todo era el
tipo de poeta que faltaba en la antología, sus traducciones
no pueden ser literales y por eso es importante que el traductor
pueda identificarse con su estilo de escribir.
-¿Nombrarías
a tres poetas latinoamericanos por los que tú apuestas como
nombres indispensables?
-Personalmente, me gustan mucho los textos de Alvaro Mutis.
Después de él hay poetas que tienen libros excelentes
pero no puedo nombrar a algunos que sean más importantes
que otros.
Nidia
Hernández. Poeta
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Campidoglio
Usted
no sabe cuánto pesa
un corazón solitario
hay noches en que la lana oscura
la lana tibia que me protege
llega hasta el cielo
y mientras duermo mientras respiro
mientras sollozo
se me derrama la leche hirviendo
sobre la cara
y entonces una máscara magnífica
con la sonrisa del rey de espadas
cubre mi llanto
y todo eso no es nada todavía
usted no me creerá
pero luchar luchar luchar
todas las noches con un tigre
hasta convertirlo en una magnolia
y despertarse
despertarse todavía y no sentirse
aún cansado y rehacer aún
raya por raya el mismo tigre odiado
sin olvidar los ojos los intestinos
ni la respiración hedionda
todo eso para mí
es mucho más fácil mucho más suave
créame usted
que arrastrar todos los días
el peso de un corazón desolado
Jorge
Eduardo Eielson
Invocación
¿Quien
convocó aquí a estos personajes?
¿Con qué voz y palabras fueron citados?
¿Por qué se han permitido usar
el tiempo y la substancia de mi vida?
¿De dónde son y hacia dónde los orienta
el anónimo destino que los trae a desfilar frente a
nosotros?
Que los
acoja, Señor, el olvido.
Que en él encuentren la paz,
el deshacerse de su breve materia,
el sosiego a sus almas impuras,
la quietud de sus cuitas impertinentes.
No sé,
en verdad, quiénes son,
ni por qué acudieron a mí
para participar en el breve instante
de la página en blanco.
Vanas gentes estas,
dadas, además a la mentira.
Su recuerdo, por fortuna,
comienza a esfumarse
en la piadosa nada
que a todos habrá de alojarnos.
Así sea.
Alvaro
Mutis
Hundo la mano en la arena y encuentro la vértebra
perdida. La extravío al instante. Sombra de marfil,
desangrada. Mi padre sonríe. De este lado del
mar la espuma es oscura. Huele a fiera me dice
a pequeña amiga. El mar huele a vida y a muerte
le respondo. Supongamos que es así.
La salud
aferrada a la roca. Piedra sensible a la luz.
El cazador carece de manos y pies. Es ciego y
desea. Y su deseo es el bosque bajo el agua,
poblado de sexos en flor o de flores maestras que
horadan el silencio con sus grandes picos rojos y lentos.
Blanca
Varela
Relación para un amor llamado amanecer
En la
galaxia espiral de Andrómeda existe
un florido planeta donde los ríos no ahogan el mar
Donde fuego y hielo queman las contradicciones
Donde no hay necesidad de regreso
Donde 0 x 0 es más que el infinito
Donde los puntos cardinales son más de cien millones
Norte y Lia Sur Símbalo Espliego y Araceli
Miguel y Adriana Orfeo y Atabal Cedro y Valkiria
Misterio y prodigio Neón y Asfalto Rosa Ercilia y Dionisius
Antonio y Elena mis pobres padres virreyes de Indias
Mi viaje a Europa Este y Adelfa Oeste y Clavicordio
Donde todos viven en éxtasis
Donde nada ni nadie es vil
Donde el sol es anillo y ritual de bodas
Donde somos ráfagas de luz y nos desplazamos en silbos
Un planeta limpio y pulido
Donde los enamorados viven en palacios flotantes
Donde Dios tiene un puesto de revistas mal atendido y mata
el tiempo
hablando del pasado con Buda y Mahoma y el vendedor de verduras
de la esquina y la gente ya los conoce y la gente cuando pasa
dice
"esos cuatro vagos son panita burda"
Donde el hijo de Dios y los ángeles del desenfado
beben el aire de las avenidas sobre sus motos trepidantes
Donde no hay academias militares ni policías ni cárceles
ni monedas
Donde somos sabios
Donde somos buenos
Donde los últimos insidiosos
escaparon por un túnel y cayeron al vacío
Astro paradisíaco amado y defendido
por francotiradores y poetas
Donde la muerte está de capa caída
Donde los hombres son gentiles
Donde las mujeres son ramos de jacintos
de labios y de ojos cambiantes de colores
Un astro moderato cantabile
Donde la noche es vino y alegría hasta el amanecer
Su capital es una ciudad resplandeciente llamada Estefanía
Donde tú tienes señorío
Donde eres reina
Ese planeta es mi corazón errante
Víctor
Valera Mora
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