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Fotografía
BAJO
EL PARPADO DE JOSUNE DORRONSORO
Hitos de un proceso histórico
Empeñada
en destacar a los más importantes valores de la fotografía,
la historiadora Josune Dorronsoro abordó una tarea de investigación
que comienza
en aquellos que "ofrecían sus servicios de retratos
mediante la técnica
del daguerrotipo", hasta albergar las posturas contemporáneas.
Indagación
que se encuentra reunida en el libro que bajo el título Album
de ensayos editara el MBA,
y que Juan Carlos Palenzuela celebra en estas páginas

Alfredo Boulton. Capilla de Durí
Josune Dorronsoro era
historiadora especializada en temas de la fotografía y en
particular de la fotografía venezolana. Además trabajó
en el Museo de Bellas Artes de Caracas, donde coordinó la
curaduría de Fotografía y presentó importantes
exposiciones. Dorronsoro falleció en 1995, y para
conocer la calidad de sus trabajos, muchas veces con carácter
de investigaciones pioneras en Venezuela, el Museo de Bellas Artes
reúne en un libro (Album de ensayos. Colección
"Reflexiones en el Museo", N0 6 / 326 páginas,
ilustraciones) algunos de sus textos para catálogos de exposiciones,
conferencias, artículos, e incluso un ensayo inconcluso,
el cual sirve para apreciar su método de trabajo.
En tanto que
historiadora, Dorronsoro se interesaba en establecer los
hitos de un proceso histórico en lo que concierne a la fotografía
en Venezuela. En una primera etapa investigó en hemerotecas
y, seguidamente, en legados casi desconocidos. Así, estableció
la presencia de quienes ofrecían sus servicios de retratos
mediante la técnica del daguerrotipo, a través de
avisos de prensa del siglo pasado, fuente que le permitió
conocer, además de nombres, algunas pocas obras, cuando en
la prensa venezolana comenzó a publicarse la fotografía.
Seguidamente la investigadora buscó los tesoros de aquellos
que estuvieron activos a principios de siglo y sería Luis
Felipe Toro, conocido como Torito, su contribución más
resaltante.
Luis Felipe
Toro era un reportero de El Universal, con amplia
obra publicada. La ciudad, las costumbres, los personajes y, muy
especialmente, el general Gómez, constituyen su reportorio
temático, que llega hasta principios de los años cincuenta.
Así, la obra de Torito fue una revelación y un fundamento
cultural que gracias a los estudios de Dorronsoro ahora valoramos
en su justa dimensión.
Pero Dorronsoro
buscaría los lineamientos de una historia moderna, en autores
como Alfredo Boulton y Carlos Herrera y, a continuación,
desde la personalidad irradiante de Paolo Gasparini, ya en
los años sesenta, se acercaría a una gama de autores
como Sigala, Segall, Luis Brito, Ricardo Armas y Alexis
Pérez Luna. Trascendiendo el documentalismo de la primera
hora de Armas y Brito, la historiadora destacaría
la foto conceptual de Claudio Perna, así como señalaría
trabajos específicos como la foto de teatro de Miguel
Gracia o posturas contemporáneas como el denominado "hecho
fotográfico" en que hallaremos las obras de Enrique
Hernández D'Jesús o Antolín Sánchez.
Todo ello conformaría la dinámica de la fotografía
de arte en Venezuela, en conocimiento que quedó asentado
en la palabra de esta investigadora del Museo de Bellas Artes.
En los años
ochenta, Dorronsoro captó la irrupción de una
nueva fotografía, esta vez en las propuestas de Edgar Moreno,
Fran Beaufrand, Alexander Apóstol y Nelson Garrido
quien, por cierto, obtuvo en 1992 el Premio Nacional de Artes Plásticas.
En el libro
se compilan igualmente textos referidos a fotógrafos de otras
latitudes, presentados en el MBA, como Luis González Palma,
Robert Capa, Werner Bischof o los mexicanos Manuel Alvarez
Bravo o Víctor Flores Olea. Su tarea de ensayista,
entonces, comenzaba a ganar una madurez y una amplia visión
que ahora nos queda como un ejemplo de estudio.
Quizás
por todo su despliegue curatorial, la fotografía artística
venezolana tenga en la actualidad un reconocimiento oportuno.
Juan
Carlos Palenzuela. Historiador y crítico de arte
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