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Creación
NEUS
AGUADO, LEJOS DE SER UNA PITONISA
"
sólo soy
recolectora de tristeza"
"Espero
que sea lo luminoso lo que haya quedado aquí prendido",
murmura
Neus Aguado en la contraportada de Aldebarán (Editorial
Lumen / 2000), libro sometido,
como todos los suyos, al trascurrir de un tiempo vital provisto
de desplazamientos
interiores vecinos al desasosiego, pero jamás privados
de la lumbre de la palabra poética. La escritora argentina,
residenciada en Barcelona,
insiste en "preferir lo zafio a lo sublime" y en levantar
una "Ciudad murada,
recinto que llevamos impreso en el alma"

Foto: Archivo
Ha amasado su
fortuna en la ingrimitud, entre los tejidos más oscuros que
maceran
la soledad. Se sabe "depositaria de la miseria" y no aspira
a pitonisa, opta por ir detrás de la luz como cuando va recurrente
pero inútilmente tras sí misma, como cuando va tras
la estrella
Alfa y solicita, si bien alcanzar a ser iluminada, sobre todo el
derecho a titular Aldebarán
su más reciente libro de poemas publicado. Luego, Neus Aguado
introduce al lector
en la bóveda celeste para que beba "Mar adentro, alma
adentro, vida adentro"

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Ciudad
murada
Tus ojos
medievales, quizá grises quizá verdes,
y los ojos azules mencionados en la literatura occidental.
Palabras inapropiadas como pingüinos en el Sáhara,
y el saber que nunca supimos.
Preferir
lo zafio a lo sublime
como un mandato que nos destierra del paraíso
y nos conmina a penetrar en el triple recinto:
en el primer recinto está la mano que sujeta,
en el segundo la mano que condena,
en el tercero las dos manos de la matrona universal.
Ciudad
murada, recinto que llevamos impreso en el alma.
Sabiduría
Unigénita
de múltiples virtudes,
he recorrido la casa patriarcal,
la casa donde los eruditos
no tienen ni un momento de sosiego.
Habías traspasado la puerta esmerilada,
la del espíritu en armonía:
otra casa te acoge, en otra reinas,
y es hacia allí adonde encamino el paso.
A la pitonisa
no le gustan las palabras:
dalias de amor que sucumben en su gruta.
Atrás, atrás, nadie penetre en el lugar.
No hay nada simbólico en su decir:
Atrás, atrás, muera quien intente una aproximación.
Nadie ve hoy a la pitonisa escondida tras una tela de humo.
Y las dalias se marchitan antes de rebrotar.
u
Mar adentro,
alma adentro, vida adentro.
Como un náufrago llegas a islas irreconocibles,
no hay mapas ni brújulas ni tan siquiera agua.
Sed, sólo sed durante todo el recorrido
y lejos muy lejos las huellas de otras vidas.
A tientas buscas el pozo, el aljibe de tus mayores
y encuentras un túnel infinito y no ves la salida.
Luz y agua buscas y encuentras muerte.
Y empiezas otra vez, aprendes a andar nuevamente:
"Un kilomètre à pied
" el canto
de montaña
y al fin encuentras en el iceberg del alma un poco de sol
y
de agua helada.
u
Depositaria
de la miseria
que tantos años tardé en cultivar,
déjame que ría y olvide:
El dogmatismo, tú lo sabes, lo inventó un crédulo.
Y perdona que juzgue y emita el veredicto.
No soy pitonisa, sólo soy recolectora de tristeza.
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