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Entrevista
LUCIA
ETXEBARRIA, PREMIO PRIMAVERA DE NOVELA 2001
Mis
libros surgen de mis obsesiones
Su cultivada
fama de excéntrica precede su tempranamente
galardonada obra. Al Premio Nadal por Beatriz y los cuerpos celestes
(1998),
que refirió frente a Milagros Socorro a su paso por Venezuela,
viene a sumarse el Premio
Primavera de Novela 2001 por De todo lo visible y lo invisible
Generalizada
ya una pauta de conducta, la mayoría de los novelistas españoles
se comportan como estrellas de telenovela: llevan vestuarios llamativos
y a la moda; cultivan sus rencores y los airean en público
sin miramientos; sobreestiman sus propias capacidades artísticas;
dan de qué hablar a la prensa del corazón y luego
se muestran destrozados cuando una nota periodística los
trata como a criaturas frívolas e irreflexivas; y, desde
luego, parecen prestar mucha atención a los dictámenes
del mercado, al flujo de las cotizaciones de tal o cual figura literaria
y a las cifras de ventas.
Lucía
Etxebarria, por ejemplo, fue fotografiada desnuda en una playa
y las imágenes fueron difundidas, sin su consentimiento,
en una revista de gran tirada. Fue el segundo impacto publicitario
que sacudió su vida, tras haber ganado en 1998 el Premio
Nadal, una de las distinciones literarias más prestigiosas
de España, que recibió por su novela Beatriz y
los cuerpos celestes, publicada ese mismo año por Ediciones
Destino.
La escritora,
nacida en 1966, se detuvo en Caracas cuando hacía una gira
promocional de su trabajo, que incluyó varios países
de Sudamérica. Por los días en que estuvo en Venezuela,
Etxebarria estaba especialmente propensa a reflexionar en
torno a fenómenos inexplicables. La cercanía del Avila,
dijo, movilizaba en ella ciertas pulsiones de difícil explicación.
"Si se
pueden enviar señales de radar, de satélite y de televisión",
se pregunta, "¿cómo no vamos a mandar energía
del cuerpo y de la mente? Yo soy una persona eminentemente telepática.
Con mucha frecuencia tengo premoniciones. Veo que esto va a pasar
y pasa; y pienso que es casualidad hasta que me doy cuenta de que
se ha repetido muchísimas veces. El cuerpo es la mayor central
energética que hay en la naturaleza. Todas las cosas se pueden
explicar, no veo por qué hay que empeñarse en negarlas.
El hecho de que la ciencia no dé todavía una explicación
para este tipo de fenómenos no implica que la telepatía
no existe, porque la ciencia antes no ofrecía explicaciones
para fenómenos que hoy son perfectamente comprensibles. Me
ha costado mucho hablar nuevamente de estas cosas y cuando lo digo
se supone que estoy loca".
MS: ¿Hay
otras cosas que hacen suponer que está loca?
LE: La locura es un estado sensato: el que se vuelve loco está
en una situación superestable en que se desconecta de la
realidad externa que no puede soportar por su hostilidad, su violencia,
su enorme absurdo. Y lo otro es que la locura depende del ojo del
que lo ve.
Mi enfermedad
En su ensayo autobiográfico La letra futura (Ediciones
Destino, 2000), Etxebarria escribe: "¿Por qué
acabé escribiendo, entonces, si nunca me había planteado
emprender una carrera en el mundo de las letras? La razón
que me llevó a hacerlo tiene que ver con lo que se ha dado
en llamar mi enfermedad, una condición de difícil
diagnóstico que sucesivos especialistas han catalogado como
psicosis maníaco-depresiva, neurastenia, depresión
endógena, personalidad histérica, dificultad de integración,
depresión reactiva e incluso esquizofrenia, pero que en definitiva
no ha hallado de momento una definición concluyente que la
abarque, o al menos a mí no se me ha facilitado. (Incluso
hubo un profesional que llegó a aventurar que lo que se había
tomado por esquizofrenia podría ser la manifestación
de una sensibilidad exacerbada, con lo cual no habría que
catalogarme en el apartado de enfermos mentales sino de fenómenos
paranormales
). La tal enfermedad lleva manifestándose
desde hace veinte años en una infinidad múltiple de
síntomas: bulimia, autolesiones, fobias varias, crisis depresivas,
estados de disociación de la personalidad, etcétera".
-¿No
habrá un disfrute de su parte con esa imagen, una cierta
ambivalencia puesto que aunque le molestan las especulaciones que
rodean a su persona, también parece haber un disfrute en
la imagen que proyecta?
-A mí no me gusta tener imágenes. No me dejaría
plantar nunca como performance o como protesta artística.
El problema es que el hombre es un ser social y gregario, entonces
tu percepción se define según la forma en que los
demás te ven. Cuando tú eres famoso no eliges quiénes
te reflejan y te definen.
-¿Qué
está escribiendo ahora?
-He recibido una beca y me iré por un tiempo a Escocia. De
manera que escribiré una novela sin que nadie me llame por
teléfono todos los días, tomaré cursos de idiomas
e impartiré un seminario. Escribiré una novela que
trata de la fama y de la intuición y que se llamará
Detrás de lo visible y lo invisible. La protagonista
es una escritora y actriz que no quería ser escritora ni
actriz.
Quiero contar
mi verdad. Mi experiencia al hacerme muy pero muy famosa de la noche
a la mañana. Esto para mí fue un trauma terrible
se dañó mi vida. La novela trata de eso. Pero como
no quería contar mi vida, pensé en el caso de una
directora de cine. Para crearla, usé como modelo a Catherine
Breillat, una cineasta francesa, autora de una célebre
película porno titulada Romance. Su historia como
directora de cine incluye el hecho de haberse hecho muy famosa de
la noche a la mañana.
-¿Qué
le ocurrió a usted con la fama?
-Pues el horror, la pesadilla. Primero, unas críticas nefastas,
personales, destructivas, que me llevaron a considerar la idea de
dejar de escribir inmediatamente. Las críticas afectan tu
autoestima. Tu familia y tus amigos íntimos empiezan a perder
confianza en ti, y esto es muy duro. Los periodistas agregan cosas
que tú no has dicho en una entrevista y los otros reclaman:
"Es que me han dicho que tú has dicho no sé qué".
Eso envenena tus relaciones personales porque de repente estás
en boca de todo el mundo, que piensa que tú has dicho cosas.
Mi pobre madre ha aguantado mucho
cualquier respuesta mía
que tuviera que ver con ella se malinterpretaba y daba la impresión
de que la odiaba. Pierdes a tus amistades porque no puedes estar
todo el tiempo justificándote. Te das cuenta de que has tenido
experiencias amorosas con alguien que sólo está contigo
porque eres famoso. Pierdes tu privacidad, no puedes salir a la
calle, el reflejo que observas en los ojos de la gente es "qué
horrible eres" o "qué absolutamente maravillosa
eres". No lo puedes manejar, simplemente te vas sumiendo en
la depresión. Lo que te pasa básicamente es que pierdes
tu sentido de la autoprotección. Se tiene una especie de
constante espejo distorsionado a su alrededor.
"Llegué
a plantearme el suicidio. Cualquiera se preguntará cómo
se suicida alguien después de firmar un contrato de un millón
de dólares; habida cuenta de que el año anterior estaba
hasta aquí de las deudas. Era la primera vez que tenía
dinero en mi vida y en lo que estaba pensando era en matarme. Por
eso entiendo la cantidad de suicidas famosos que hay, porque te
metes en una espiral de depresión que al principio eres incapaz
de manejar, sólo sabes que el escribir te hace sentir mal
y mal y mal y mal
Lo tenía complicado porque no sabía
cómo afrontar una experiencia así. Pero cuando me
iba poniendo peor, una de mis amigas llamó a un psiquiatra
y le contó lo que me estaba pasando. Y éste lo entendió
perfectamente, incluso le pareció natural que yo me sintiera
pésimo ante lo que me estaba pasando y que a muchos les parecía
fantástico".
"Lo que
ocurre es que hay un montón de gente que no quiere escribir,
quiere publicar. Ansía el reconocimiento. Yo nunca quise
publicar, y cuando empecé a publicar no quería ser
famosa. Pero ves a muchos que lo que ansían es que les den
un premio; más del noventa por ciento de los escritores que
he conocido son así. Esa necesidad de celebridad es, me imagino,
un mecanismo de compensación porque no la han reconocido
a una en su casa, y busca un sustituto en la celebridad. Mis sesiones
de terapia giraron por un año entero alrededor de eso, de
defenderme del espejo distorsionado que los otros me ponían
delante e intentar salvaguardar mi propia imagen para no volverme
loca. No sé si lo he logrado.
oy a escribir
un libro sobre eso para saberlo. Yo sólo puedo escribir un
libro cuando tengo una obsesión respecto a algún asunto,
todos mis libros tratan de mis obsesiones. Puedo contar esto ahora
porque es antiguo: he escrito de relaciones amorosas entre mujeres
porque de joven yo me enamoraba de mis amigas. Luego me entró
una crisis porque yo soy católica
o era católica.
También es cierto que he tenido con mi madre una relación
de amor-odio, como el que ha tenido el noventa y cinco por ciento
de las mujeres. Todos los libros son consecuencia de mis obsesiones,
pero la historia nunca tiene que ver conmigo e intento en todo lo
posible que no se identifique con mi vida para no herir a las personas
que están a mi alrededor".
"Todo el
mundo le dijo a mi pobre madre que yo era lesbiana. Es una pesadilla
que sólo el que la ha vivido la conoce. De la novela que
escribo ahora llevo muy pocas cuartillas porque voy poco a poco.
Su escritura forma parte de todo un trabajo de salida de un conflicto
que no me mató pero estuvo a punto".
Milagros
Socorro. Periodista
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