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Creación
JOSE MIGUEL
VIVAS Y EL TEATRO
Dos historias para la escena
Pertenecen a un conjunto de
trece piezas breves,Diversos y perversos,
leídas el pasado jueves en el evento "Tinta fresca"
(Espacios Unibanca),
en ocasión del XIII Festival Internacional de Teatro
que se realiza actualmente en la ciudad de Caracas.
En estas dos propuestas, Trieste y Lieva,
el joven dramaturgo José Miguel Vivas deja al lector de Verbigracia
una huella de su pasión por el arte escénico
Leonor
Fini / Prólogo, 1977
Trieste
A
Alejandro Oliveros
Personajes
Cabeza (C): Blanca. Gorda. Rapada.
Hombre (H): Negro. Desnudo. Sus manos tienen el brillo de
la arena.
Espacio
Tarima de 4 x 2 m.
De fondo una cortina con brillantes soles estampados.
Sonido
lejano de mar.
Entre las piernas de H un botellón: en su interior
C. Alrededor caen gotas.
H -rostro caído- se mece lentamente, al igual que
C tiene los ojos cerrados; susurra melancolías.
C y H abren los ojos coincidencialmente. H
yergue el rostro. C bosteza, saca la lengua y la presiona
con los dientes.
Transita una gran pelota de playa. H no le da importancia.
C la sigue con la vista y guarda su lengua. H baja
la cabeza.
Sonido breve de brisa.
C abre la boca tres veces como si dejara escapar gritos,
luego niega en temblores ligeros. H presiona el botellón
con las manos. C gira para mirar a H.
Caen monedas.
La cortina corre: muestra otra con estrellas.
C gira hacia la sala.
Navega un barco de papel, H toma monedas y se las lanza.
Después fósforos encendidos. Al llegar al extremo:
el barco se incendia.
Pasan nubes de algodón.
H abre la boca tres veces y tres veces hunde su rostro en
el pecho.
C expresa tristeza.
H acaricia el botellón; lo aprieta entre sus piernas,
estira los brazos hacia la sala como lo haría un niño:
su rostro expresa tristeza.
C llora sin excesos y se hunde calmosamente.
La cortina corre y descubre un osario.
Caen haces de luz sobre el espacio.
H sufre convulsiones y llora sin excesos, su cuerpo va cayendo
con pesadez hacia un lado, mientras imita el sonido -espaciado-
de burbujas.
Vuela un avión de juguete.
Oscuro
Lieva
A
Javier Téllez
Trueno.
Cerca en permanente vibración.
Proscenio: breve llovizna.
Cabezas desfiguradas de muñecas van ocupando los rombos de
la cerca: desaparecen y aparecen siempre en posiciones distintas.
Entre foro y escena dos figuras se abrazan hasta unificarse en una
pira: estallan sus cargas explosivas.
Sobre este espacio cae llovizna más profusa.
Al extremo izquierdo llega una mujer de interminable cabellera azul:
camina sin desplazarse. Arriba: vuelo plácido de la osamenta
de una ave, ocasionalmente le picotea el cráneo y se posa
en su hombro derecho.
Simultáneamente
por el extremo derecho llega la osamenta de una mujer de interminable
cabellera naranja: camina sin desplazarse. Arriba vuelo plácido
de una ave de plumaje rojo y verde, ocasionalmente le picotea el
cráneo y se posa en su hombro izquierdo.
Desciende L: negro descomunal. Muy bien dotado. Piel fulgurante.
Atado de pies y manos, amordazado. Dos espadas lo atraviesan.
Truenos vigorosos.
Los pájaros vuelan hasta las empuñaduras de las espadas.
Las mujeres se acercan sin prontitud: se toman de las manos, se
besan en la boca. Alrededor caen polvos brillantes, plumas, y cuelgan
ristras de intestinos adornados con lazos. Danzan, miran y se desplazan
hacia L.
Desciende un corazón lo suficientemente vistoso.
Las aves se posan en los hombros de L: quien a pesar de oponer
resistencia le picotean el cráneo y el rostro. Las mujeres
le arrancan el sexo: mana sangre; botan el genital. Sacan las espadas
del cuerpo y las hunden en el corazón.
Remoto sonido de jauría.
Mujeres: alerta. Aves: nerviosas.
L: muere.
La jauría se aproxima.
Las aves levantan vuelo.
Truenos majestuosos.
L: desaparece.
Del fondo: ráfagas de viento que se intensifican y llevan
hasta la cerca objetos dispares.
Las mujeres viran hacia atrás: se miran, se abrazan, se postran.
Ultimo avance de la jauría.
Silencio.
La iluminación se centra en el corazón bajo la tormenta.
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